Comunicación y oposición

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Es obvio que el Partido Revolucionario Moderno no tiene una estructura de comunicación de masas que le permita crear corrientes de opinión alrededor de sus planteamientos políticos y programáticos y competir en un plano igualitario con el Partido de la Liberación Dominicana. Ninguna organización política puede hacerlo. Ni siquiera unidos.

En la campaña electoral del 2016 el PLD, utilizando los recursos del Estado, gastaba más de 18 millones de pesos todos los días en publicidad y propaganda sin que nadie pudiera evitarlo, pues la Junta Central Electoral, en un acto de complicidad, no quiso intervenir. La relación de publicidad, gobierno/oposición, era abismal.

El PRM no tiene emisoras, canales de televisión ni periódicos. Ni siquiera utiliza correctamente las redes sociales. En cambio el gobierno los tiene prácticamente todos. Además cuenta con una nómica superior a los tres mil periodistas y comunicadores en todo el país, incluyendo a una buena parte de los “líderes” de opinión.

En materia de comunicación el PLD es un monstruo. ¿Qué hacer entonces?

El PRM necesita dinero para invertirlo en comunicación. No hablo de salir a comprar a nadie. Esa competencia sería inútil. Si la oposición puede pagar cien pesos, el PLD puede pagar mil. Y más si es preciso.

Es una lástima que el otrora poderoso Partido Revolucionario Dominicano estando en el poder no se preocupara por obtener emisoras, canales de televisión, periódicos y periodistas, como lo hizo el Partido Reformista en tiempos de Balaguer y como lo ha hecho demencialmente el PLD.

Los grupos económicos hace años entendieron la importancia de poseer medios de comunicación para utilizarlos, según me dijo un empresario ya desaparecido, como “un arma de reglamento” para que los políticos “no me extorsionen, ni me chantajeen y así mantener mi cuota de poder”.

El gobierno, empresarios y hasta comerciantes invierten de una manera u otra en adquirir medios o controlarlos, pero los líderes de oposición no entienden el problema. Ni siquiera los de izquierda, que ignoran las enseñanzas de Marx y de Lenin en ese sentido. “Quien informa dirige la sociedad”. “La información nunca es imparcial”. “Los medios de comunicación ejercen el papel que le asignan sus dueños”. “Las ideas de las clases dominantes, son las ideas que imperan en la sociedad”.

Los expertos en marketing político dicen que en una campaña electoral hay que tener “un ejército de tierra y un ejército de aire” para poder competir exitosamente y ganar el poder. Esa plataforma la encontramos en la radio, televisión, prensa escrita y  redes  sociales que hoy juegan un papel fundamental en las campañas electorales. Quien no lo entienda, quien no esté dispuesto a invertir una buena parte de su presupuesto en ese ejército del aire, frente a un partido inescrupuloso, que cuando no gana arrebata como el PLD, que se quede en su casa.

La campaña electoral, reeleccionista por demás, comenzó el mismo día de la toma de posesión del segundo mandato de  Danilo Medina, en procura de un tercer periodo, de lo cual muchos incautos de la oposición y de la “sociedad civil” no se percataron.

Cuando hablo de “invertir en comunicación”  para crear el ejército citado, no me refiero solo a contratar “expertos” en marketing  que cobran sumas exorbitantes de dólares como hacen siempre los candidatos; es mucho más que eso. Una campaña electoral en procura de ganar el poder es una empresa, y debe ser manejada como tal.

Ahora que la mostrenca ley de partidos y movimientos políticos establece niveles de equidad en el uso de los medios de comunicación, es oportuno luchar para que se cumpla a cabalidad. El marco jurídico es una herramienta que puede ser útil. Aprovéchenla. Pero no se duerman. Adquieran sus propios medios aún sean limitados, tengan sus propios voceros y profesionalícenlos para que no hablen disparates. Prepárense bien que este no es un año “pre electoral”, como están diciendo, este, como todos los años, es un año electoral. ¡Y no será fácil! ¡El “Trujillo del Siglo 21” amenaza!

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