Por JOSÉ GELL
El senador Reinaldo Pared Pérez habla de «heridas profundas» en el PLD. Empero, eso ya hace tiempo que dejó de ser algo anormal en ese partido político.
Las «heridas profundas» en el PLD comenzaron a observarse en el 2007, cuando el hoy presidente Danilo Medina se lanzó a enfrentar al presidente Leonel Fernández, quien tenía el derecho de reelegirse sin ningún impedimento legal.
Sin embargo Danilo Medina, quien afirma que cree en el sistema político de EE.UU. de una sola reelección luchó, en oposición a su convicción, para impedir la reelección del presidente de ese entonces.
Pasada esta confrontación traumática, en la que el precandidato perdedor explicó su derrota debido a la intervención del Estado, las aguas volvieron a su nivel en la coyuntura del 2012.
En efecto, las heridas cicatrizaron fueran profundas o no, y la gente vio al presidente Leonel Fernández viajar por ciudades y campos, respaldando al candidato presidencial de su partido.
Después surgió, en el 2015, la crisis en el PLD con motivo del interés del presidente de la República de continuar en el poder, lo cual implicó reformar una Constitución nueva y aprobada en el 2010. También hubo en esa disputa heridas profundas, que incluyó hasta amenazas de expulsión de nada más y nada menos de quien es, precisamente, el presidente del PLD.
A pesar de todo, los dominicanos vieron al expresidente Leonel Fernández, como sí nada hubiera pasado, recorrer el país haciendo campaña por el presidente que buscaba su primera reelección. ¿Y las heridas profundas? De alguna manera cicratizaron, lo cual evidencia que en el PLD existe la flexibilifad necesaria para superar no sólo las heridas, sino para reunificar sus filas divididas.
En la presente coyuntura electoral, en el seno del peledeismo gobernante se ha escuchado todo tipo de ruidos entre los leonelistas y los danilistas, y ello es a lo que el senador del Distrito Nacional llama heridas profundas. ¿Pero en esta coyuntura las mismas no pueden cicatrizar? Esta parece ser la preocupación del ahora precandidato presidencial del partido en cuestión.
Es muy preocupante que no todas las heridas puedan cicatrizar, porque al no hacerlo aparecen entonces los resentimientos que afectan la voluntad del votante peledeista.
Ahora bien, el pesimismo planteado no resiste el tiempo, toda vez que el instinto de conservación de los que han estado por tantos años en el poder, no querrán abandonar su espacio político para que la oposición venga a ocuparla.
En ese sentido, aquella expresión tan popular de que «es mejor estar arriba con presión que abajo con depresión», es más que suficiente para que el pesimismo y las heridas profundas desaparezcan en poco tiempo.


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