Cosas que «se ven y no se ven» en el actual momento político
Juan Bosch, el ideólogo y fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), popularizó la siempre recordada frase: «En política hay cosas que se ven, y otras que no se ven».
A tono con ella, me tomaré el atrevimiento de resaltar una «cosa» que, posiblemente, muchos no están viendo: es la de que menos de 24 horas después de que Danilo Medina dejara abierta, en nebulosa, la posibilidad de buscar una nueva reelección presidencial, dos influyentes sectores se han pronunciado en forma categórica sobre el tema: la Iglesia Católica y los empresarios. La primera lo hizo por intermedio del obispo de Baní, monseñor Víctor Masalles, y los segundos, del presidente de la Asociación de Industrias, Campos de Moya.
Sin rodeos, Masalles objetó abiertamente la idea de volver a reformar la Constitución de la República sólo para permitir una nueva reelección del presidente de turno. A su juicio, ello equivaldría a poner “la palanca en neutro para que la democracia se empobrezca» y es una muestra de la inmadurez política del país. En su peculiar estilo de decir las cosas, el religioso proclamó: “En la democracia, mientras no sepamos obedecer reglas, vamos a retroceder. En béisbol hay reglas, en baloncesto hay reglas, y si se cambian las reglas cada vez que comienza una temporada, porque me conviene que este año las reglas sean éstas, y el próximo año, éstas, el play se vacía porque la gente quiere ver el desarrollo de un mismo juego como cuando ganan unos y cuando ganan otros; no para que cambien las reglas para que a su conveniencia ganen”.
Campos de Moya fue más radical al señalar: “El sector empresarial dominicano entiende que la Constitución fue modificada ya recientemente y establece los cánones para buscar una reelección. En ese sentido, nosotros no estamos de acuerdo con modificar la Constitución nuevamente”.
Sobre el Obispo de Baní hay que destacar que en los últimos tiempos, tras la salida del escenario por razones de salud del cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, se ha convertido en una especie de vocero autorizado de la influyente y poderosa Iglesia Católica.
En cuanto a Campos de Moya, es una de las fichas más importantes del también influyente y poderoso Grupo Vicini, que controla varias de las más grandes empresas del país. Su pronunciamiento deja demostrado, además, que los empresarios tienen la intención de jugar un papel protagónico en el actual momento político del país.
A la luz de estas situaciones, las evidencias dan a entender que a pesar de que Danilo Medina es un presidente popular, no le resultaría muy fácil lograr que determinados sectores acepten pura y simplemente una nueva repostulación suya.
sp-am

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