Solamente a tarados sociales podría caberle en la mente la morbosa idea de que la denuncia de la diputada Faride Raful es un espectáculo de carácter político, cuando en realidad es un escándalo que desnuda al gobierno de arriba abajo sobre los vergonzosos niveles de corrupción en que ha caído.
No es más que una payasada politiquera el pretender descalificar a la bien informada legisladora sobre los asqueantes actos dolosos o malversación de fondos públicos en que ha incurrido el gobierno del presidente Danilo Medina durante los últimos años.
La diputada Farides Raful lo único que ha hecho es convertirse en guardiana solidaria del pueblo en la Cámara Baja denunciando con pruebas en las manos las acciones incorrectas de los fondos públicos que desde el seno del gobierno se realizan.
No señores bocinas del gobierno que incursiona atrevidamente en los medios de comunicación para dar el triste espectáculo que están dando pretendiendo defender al gobierno de algo indefendible y tildar a la legisladora de espectáculo político su lucha en contra de la corrupción.
Lo que está haciendo la diputada del Partido Revolucionario Moderno (PRM) es dar catedra de como desde una posición como la que ocupa se puede hacer una oposición constructiva sin la necesidad de caer en el exceso como lo hacen sus críticos remunerados.

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