El color verde ha tomado las calles. Esperanza, ideas nuevas, convicción de que hace falta cambiar. ¿Contamos con el compromiso necesario para impulsar esos cambios? Espero que si. Como espero que el esfuerzo de muchos que dejan su rutina para decirle a la clase política «ya basta» vea frutos pronto. Frutos que seguro veremos, si mantenemos el curso de las acciones tomadas. Si no perdemos de vista el objetivo. Si entendemos el rol social de presión, será posible.
Lo primero es la condena ejemplar de quienes han sido acusados de quitar a los servicios públicos recursos que son de la gente. Luego, las mismas dinámicas irán determinando hacia dónde deben ir los pasos de ese movimiento. Sin embargo, la realidad es que sea lo que sea que surja, el resultado final será más positivo que negativo. Porque la sociedad dominicana es sabia y no permitirá experimentos de minorías que no tienen representatividad. La gente está muy clara de que el objetivo es justicia, fin de la impunidad y reducción significativa de la corrupción.
Traigo esto a reflexión porque muchos me han preguntado por qué, siendo un político de un partido del sistema, el PRM, me sumo a la marcha verde. La respuesta es sencilla: estoy en política por convicción democrática. Y la gente, lo dice, lo demuestra por todas las vías, está cansada de la corrupción que nos ha dominado como herencia del despotismo. Entiendo que es el deber de todo político que crea en el futuro abrazar las causas de la gente. Porque esas son las causas que marcan el curso de lo posible.
República Dominicana se acerca a los 200 años sin haber superado las principales trabas a la verdadera democracia. La corrupción resume la manera en que se produce la apropiación de recursos públicos al servicio de proyectos de poder. Un mal que nos mantiene lejos de la posibilidad de un Estado capaz de dar servicios públicos de manera eficiente, para combatir las desigualdades y problemas de la gente.
Porque creo en un país distinto y empujo por un Estado de bienestar, creo necesario seguir respaldando la Marcha verde. No necesariamente como acto político, que algunos quieren reivindicar en manifiestos y peticiones que no tienen cabida alguna en el contexto institucional. Sino porque el país requiere de sumar energías al llamado contra la corrupción, por las instituciones. Es una necesidad y un mandato constitucional. Pero sobre todo, es un sueño que compartimos todos los dominicanos que abrazamos con ganas este proyecto de nación. Un país que no nació para beneficio de unos pocos, sino para que todos los dominicanos y dominicanas podamos tener acceso a lo que nuestra media isla nos brinda para ser felices a plenitud.
@IngAdolfoPerez

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