La misma necesidad que presenta cocinar bien los alimentos evitando problemas estomacales debe ser empleada en la preparación de un expediente judicial para eludir un malestar social.
Desde adobar la carne, sofreír el arroz, colocar el aceite a fuego bajo, añadir agua, verdura, caldo de pollo, sal al gusto, etc., hasta mezclar con pericia todos los ingredientes, así mismo el Ministerio Publico debe hacer al instrumentar un caso.
Componer un proceso es algo bastante serio, pues hay elementos que los constituirán, los cuales inexorablemente afectarán la libertad de uno o varios individuos así como su integridad moral ante la sociedad.
Del mismo modo el tiempo juega un papel determinante, tanto en la cocción de los alimentos, como en la elaboración de un expediente. No puede dársele mucho fuego, porque se quema, ni poco, porque queda crudo.
Ni muy rápido, pero tampoco lento. Buscar un punto exacto en el tiempo, le brinda el sabor a la comida y, a un proceso judicial, les ofrece la garantía que proveen la Constitución.
Es así como la premura en la preparación de un documento jurídico puede inducir a la comisión de errores e inconsistencias, a partir de datos generales. Sin embargo, la mesura nos lleva a la prudencia, a la actuación ordenada para cumplir con nuestros objetivos sin menoscabar el derecho ciudadanos.

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
El sector bancario dominicano creció un 9,5 % en el año 2025
NY: Piden justicia por muerte dominicano durante persecución policial
ESPAÑA: Piden 9 años cárcel para dominicano por un triple apuñalamiento
ESPAÑA: Condenan dominicano atacó a novia con un machete
PLD: Estaremos siempre al lado mujeres y hombres del campo
NY: Javier Fuentes llama a la unidad y al consenso en el PRM
El silencio que incomoda: el Papa frente al régimen iraní
PDI presenta nueva etapa de reorganización y formación
¿Para dónde iba Horacio Vásquez en 1903?
Un libro de fray Santiago Bautista

