El ser humano se habitúa a lo que tiene y siempre ha estado ahí, como si fuese parte de su costumbre, de su vida y de su tiempo. Disfrutamos de las comodidades y beneficios de la vida moderna sin detenernos a pensar cómo llegaron para tenerla entre nosotros o quién las hizo.
Esto nos sucede porque la cotidianidad de poseerla permanentemente tiende a invisibilizar su importancia entre nosotros. El celular que siempre llevamos con nosotros no significa tanto hasta que de repente te lo quitan o lo pierdes.

El internet que nos acompaña las 24 horas del día hace que nos invada una sensación de vacío e inquietud ansiosa cuando perdemos la señal. Lo mismo pasa en una relación, sea amorosa o de amistad, que tendemos a valorar más cuando la perdemos o tenemos lejos a esa persona que era importante en nuestra vida.
Ahora la vida y la historia nos han dado la oportunidad, no de volvernos nostálgicos, deprimidos o amargados con lo que perdimos, sino de recuperar tiempos mejores. Porque, afortunadamente, la puerta no se cerró, más bien, quedó entreabierta para que podamos entrar, y es la oportunidad que nos dan las próximas elecciones, de entrar a un nuevo periodo de progreso y bienestar, de las manos de quien sí supo hacerlo bien y ahora lo hará mucho mejor con 70 años de edad.
Sobre todo, partiendo de su experiencia, la cual no tengo dudas que utilizara como el combustible impulsor para encender el verdadero cambio que requiere y exige la sociedad dominicana en los actuales momentos convulsos en que vive el mundo.
Nuevas generaciones de votantes
Hago este introito, para que las nuevas generaciones de votantes, e incluso, los que ya no se acuerdan, sepan aquilatar la brillantez y valor de una obra de gobierno cuyas ejecutorias están ahí como un disfrute diario de su cotidianidad, y por eso, no perciben enteramente su valor. Bien lo dice el viejo refrán: “nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde”.
También lo hago para despertar el sentido racional de la comparación y comprueben si lo que se está haciendo en este gobierno, que es prácticamente nada, se puede igualar con la obra de gobierno de un estadista que hizo todo lo que aquí recordaremos, con una visión de país enfocada en el progreso, el desarrollo y el bienestar de todos, no de unos pocos.
De ahí, que los invito a que hagamos un interesante ejercicio mental y nos situemos imaginativamente en la realidad de hoy en nuestro país si esas ejecuciones visionarias no se hubieran realizado.
El país antes de Leonel
Imagine al país sin el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) y el parque cibernético, donde miles de jóvenes, tecnólogos de diversas áreas del conocimiento de avanzada y especialidades técnicas, aprendizaje de idiomas, etc, no hubiera sido construido oportunamente por el líder de la Fuerza del Pueblo, el doctor Leonel Fernández.
Figúrese donde estarían esos miles de jóvenes a los que se les ha dado la oportunidad de formarse allí y luego insertarse en el mercado productivo nacional e internacional.
Imagínese el país sin la Constitución del 2010, la cual consagra en su artículo 7 que la República Dominicana es un Estado Social y Democrático de Derecho, lo que significa que se funda en el respeto a la dignidad humana, los derechos fundamentales, el trabajo, la soberanía popular y la separación e independencia de los poderes públicos; incluyendo la creación de tribunales que a través del tiempo se han constituidos en gendarmes de la democracia en la Republica Dominicana: como es la creación del Tribunal Constitucional, Tribunal Superior Electoral, y una amplia reforma hacia todos los poderes públicos del Estado. En fin, Leonel Fernández con su visión desarrollista de país, fortaleció el andamiaje institucional en que descansa hoy la nación dominicana.
Y ahora que este gobierno celebra el auge del turismo, pero que por mezquindad y estrechez en su visión de un Estado nación desconoce los aportes de sus antecesores. El desarrollo del turismo de una nación tiene como base principal la estabilidad política y en segundo lugar el respeto y notoriedad que esa nación tenga en el contexto mundial.
Imagínese si Leonel no nos hubiese colocado en el mapa mundial, sacándonos del aislamiento tradicional, a través de diversos foros y organismos internacionales en los que fue protagonista de primera línea, construyendo infraestructuras vitales para nuestro desarrollo turístico, incluyendo la modernización de los aeropuertos, la creación de leyes de incentivos al turismo, la construcción de vías de acceso a los complejos turísticos, así como el andamiaje político institucional en que descansa hoy la nación dominicana.
Imagine en dónde estaríamos hoy sin un crecimiento promedio de 7%, el más alto de América Latina en ese período, al nivel de países como Corea del Sur. Lo cual sentó las bases para el crecimiento sostenido que vino posteriormente, pero que hoy hemos caída a crecer a menos de 2%.
Imagínese lo que sería la situación del tránsito vehicular del país sin la construcción de elevados viales y túneles que desahogan la capital, y obras como el Metro de Santo Domingo, los centros regionales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Corredor Duarte.
¿Y si esas obras no estuvieran ahí?
Imagine el atraso institucional en que estaríamos rezagados sin las reformas impulsadas por Leonel con el fin de modernizar el Estado dominicano. Incluso, el andamiaje jurídico-constitucional de la justicia independiente fue un legado de su gestión, y que hoy las actuales autoridades manipulan la opinión publica con el interés de hacer suyo un anhelo que fue de todo el pueblo dominicano.
Y por si queremos más, imaginemos a nuestros escolares sin el establecimiento del desayuno escolar, lo cual disminuyó la deserción escolar entre la gran población estudiantil de escasos recursos.
Imagine en donde estaríamos los dominicanos y la tasa del dólar si Leonel no nos hubiera rescatado del desastre colosal y la crisis milmillonaria que nos dejó el socio del gobierno de Abinader, Hipólito Mejía.
Si nos imaginamos el país sin la estabilidad macroeconómica heredada de los gobiernos leonelistas y sin todas las obras que sería prolijo seguir enumerando, quizás hasta fuéramos un Estado fallido y el país sufriría un gran vacío en todos los órdenes en los que el candidato presidencial de la FP dejó su insuperable impronta histórica.
¿Por qué Leonel volvió en el 2004?
Solo basta recordar las razones que motivaron el regreso del Dr. Leonel Fernández a la presidencia de la Republica en el 2004. Frente un panorama de crisis matizada por la quiebra de bancos, devaluación del peso, alta inflación y tasas de interés, la pérdida de miles de empleos y la quiebra de cientos de negocios y empresas, el presidente Fernández vuelve de nuevo al poder y extrae el país del hoyo en que lo habían sumergido los mismos actores hoy cubierto de otro nombre.
No había bien iniciado su gobierno, cuando ya se percibía y el país empezaba a recobrar la disciplina fiscal, el control del gasto, nuevos empleos, el incremento de las reservas internacionales, la estabilidad en la economía, una activa presencia del país en los foros regionales; la firma de tratados comerciales; el fomento de la educación básica y superior.
Actualmente, vivimos en un mundo convulso que está sentado sobre varios polvorines internacionales, como la crisis de Gaza, las guerras comerciales, la guerra entre Rusia y Ucrania con varias potencias entrecruzándose peligrosamente, la tensión entre China y Estados Unidos, la inestabilidad de los hidrocarburos cuyos precios están reaccionando muy nerviosamente hacia arriba, y que ya están teniendo efectos negativos en la Republica Dominicana.
Toda esta situación prefigura el advenimiento de tiempos difíciles para los cuales necesitamos un presidente y un líder que pueda mantener a flote la estabilidad, la paz y la prosperidad del país.
Cualquiera puede navegar en aguas tranquilas, hasta con el timón en piloto automático. Pero cuando las aguas están agitadas y la nave es azotada por vientos tormentosos, se necesita de la pericia de un verdadero y experimentado capitán, no un capitán cualquiera de aguas tranquilas y cielo claro.
¿Por qué volverá Leonel en el 2024?
Hoy el panorama es el mismo, y el propio presidente Fernández nos lo ha recordado, cuando habla de los siete PECADOS CAPITALES que condenan e impiden la reelección del hoy candidato presidente, Luis Abinader y su gobierno.
Ellos son: El alto costo de la vida, el bajo crecimiento de la economía, la inseguridad ciudadana, la pobre y baja calidad en la educación donde el 62% de los niños de 10 anos no puede leer ni entender un texto simple, el colapso de los hospitales, los continuos apagones y la alta tarifa eléctrica, y el tránsito que ha aumentado el estrés de los ciudadanos.
Es por todo esto que, la esperanza hoy no solamente es verde, sino que es más verde que nunca. ¡Feliz Año Nuevo!
jpm-am
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