Dios quiera que 2023 sea el inicio de un cambio real en la Rep. Dominicana, es decir, que sea el inicio de un cambio de valores y no un simple cambio de caras en el tren gubernamental, como se espera del Presidente Abinader.
Como todo año que se inicia, todos tendemos a imaginar un nuevo punto de inicio. Un cambio. Una mejora. Es como si fuera algo mágico, pasar de un año a otros nos trae ilusiones.
Pero volviendo a nuestros sueños del 2023, en que esperamos que se produzca un cambio sustancial en el uso ilegítimo del monopolio de la fuerza, me parece que es importante resaltar que sería una verdadera ilusión creer que la ilusión de un cambio es posible solo cambiando a las personas, pero siguiendo con las mismas reglas de juego o parecidas.
Es función de los profesionales que usamos los medios de comunicación para transmitir nuestras ideas, de los políticos honestos, de los jueces, periodistas, etc. tratar de transmitirle a la mayor cantidad de gente posible esos valores que luego se transforman en códigos, leyes, normas, reglas y costumbre que conformarán las instituciones que dominarán la sociedad.
Por Ej.: Para tener disciplina fiscal, habrá que bajar el gasto público y eso implica cambiar valores en la sociedad. También para bajar la presión impositiva y modificar este delirante sistema tributario habrá que cambiar los valores en la sociedad. Si queremos exportar más, habrá que abrir la economía, y para eso tendremos que cambiar los valores en la sociedad.
Si deseamos bajar el gasto público, habrá que cambiar los valores en la sociedad, haciéndole entender a la mayoría de la gente que hay empleados públicos que cobran por no producir, millones de personas que viven de subsidios y despilfarro en la obra pública, por citar algunos ejemplos.
En síntesis, Dios quiera que los dominicanos vayamos por más y no solo cambiemos caras, sino, fundamentalmente, por un cambio de valores. Esa es una ilusión que realmente vale la pena tener, aunque sea soñando…


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Papá agrega esto:
problema para bajar el gasto público no está en que genera recesión, es falso. Lo que hace la reducción del gastos es afectar a los sectores que se benefician con ese aumento del gasto, normalmente sectores que le aportan votos y poder a la dirigencia política. La baja del gasto público no es un problema económico, es un problema de conveniencia política y de cálculo electoral.