El otro Duarte

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EL AUTOR es escritor, poeta y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

   La proceridad de Juan Pablo Duarte se ha levantado sobre un universo de sentidos tan precariamente asociado a una gesta, que su figura queda como suspendida, flotando en la incertidumbre de no saber con certeza por qué sobre esas pinceladas tan débiles de heroicidad se edifica un edificio tan sólido como el de la identidad dominicana. Por eso, con tan solo  invocar el nombre del patricio se entra en una teoría de la dominicanidad. Nada más y esbozar su imagen y de inmediato iniciamos una peregrinación que nos arroja sobre la consiguiente resignación apática respecto del sacrificio y la vida consagrada  de su símbolo. No hay en el continente un héroe como él,  cuya debilidad es su fuerza, cuya prístina visión de lo que seríamos nunca se doblegó. Y eso que nuestra accidentada historia cuenta con numerosos prohombres que alguna vez dudaron que ése conglomerado humano podría haber llegado a constituirse en una nación.

¿Por qué es sobre las grises viñetas de la vida de este hombre que se levanta la Patria? ¿Quiénes tejieron el esfumato humano que describe su cólera?

¿Allí, donde el martirio sustituye al acto, el azar al destino, los lúgubres graznidos del desconsuelo al entusiasmo alborozado de soñar un país, no había, acaso, un hombre condolido, un ser humano concreto, descojonado sobre el dolor?

Para los hombres de mi generación, Juan Pablo Duarte es un lampo, y debió haber sido un trueno. Es un quejido y debió haber sido un portazo estentóreo. Es casi una lágrima, y debió haber sido una llama.

El Duarte de nuestras travesías ha sido etéreo, confesional y marcado por la tragedia. Casi sin epopeya, se sostiene de un soplo. En los primeros años de mi acercamiento personal a su figura, dos libros eran los referentes obligatorios para estudiar su vida: “El Cristo de la libertad”, de Joaquín Balaguer, y “Episodios duartianos”, de Pedro Troncoso Sánchez. En ambos libros Duarte se emparienta con la divinidad, y no responde a la condición humana, rebrillando su martirologio sin condescender a las dimensiones del hombre y la mujer humanamente situados en el escenario de la historia.

En  “El Cristo de la libertad”, la metáfora crucifica al sujeto histórico. En la cultura judeo cristiana, Cristo es siempre un significante que remite a otro significante. Su invocación es la recuperación de un martirologio que le era predestinado. Su drama estaba ahí, marcado en el designio sagrado y le era personalmente infranqueable. El Duarte que enarbola la metáfora de Cristo está cogido en los engranajes de un designio, del cual le será imposible escapar. No es un drama histórico lo que vive, son lanzazos de un martirio divino que le era preexistente los que rodean su vida. Y él los padece a las mil maravillas, con poses frías, resignado, sin apostrofar a la historia misma que lo desgarra…

Los “Episodios duartianos”, de Troncoso Sánchez, equivalen a las estaciones de las caídas de Cristo, y el personaje se trenza a un desenlace preconcebido. La historia no es allí un escenario de confrontación, sino la escenografía de un martirio. Aquel jovencito angélico, que tiembla de ira con sus puñitos rosados cerrados con fuerza cuando le dicen haitiano en el barco que lo conduce a Europa, es una estampa celeste, y no la arboladura de un futuro conspirador. Su pasión no es la impotencia que teje el desconsuelo de la ausencia de libertad, sino la carga lastimera de una vida particularmente empinada sobre la desgracia.

Duarte es más el fulgor de una idea que la ausencia de un acto. El cemento con el cual se une nuestra aventura espiritual es la idea tensada de la viabilidad de la Nación Dominicana, que bajo ninguna circunstancia flaqueó en su espíritu. Santana, en cambio, es la acción pura por la vertebración de un ideal, que entrega rendido unos años después. Duarte jamás titubeó con respecto de nuestro destino como Nación.

Hay otro Duarte que quizás hoy nos sea necesario. Un Duarte que se nos ha escamoteado. Un duarte de carne y hueso. Que se sacuda el polvo del pantalón y diga: ¡coño nos han engañado! Un Duarte maldiciente, humanamente colocado en la historia. Un Duarte  paradigma de honradez en un momento  de la Patria en que los ladrones han desfalcado el erario, un Duarte indignado por la supremacía del cinismo y la anomia de las instituciones, un Duarte conmovido por la inequidad que impera en la Patria que él soñó, un Duarte que le dé asco el Senado de la República y  la Cámara de diputados  que no son más que almacenes de  cazadores de fortunas ajenos al bien común. Un Duarte encrespado, rebusero, ceñudo ante el espectáculo deprimente en que han convertido el país por el cual él se desolló el pellejo. Un Duarte marmóreo, con cojones de plomo ante la infamia.

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  • THE IRON HORSE

    El que se aventura a escribir en este medio tiene que aguantar la opinión de buenos pensadores, de sabios, de desquiciados, de francotiradores, demoledores, poetas, cura pecho apretao, brujos, analfabetas y hasta locos. Andres L Mateo lo sabe.

  • El cabo

    Estoy de acuerdo contigo Travieso, este cara de loco traidor es un frustrado. que se la pasa criticando todo y no aporta nada.

  • Ruben Peña

    “…En ambos libros Duarte se emparienta con la divinidad, y no responde a la condición humana…” wow!

    Una pregunta,

    ?es cierto que se han escrito mas libros sobre Trujillo que sobre Duarte?

  • Jorge Manuel Mustonen Morel

    MUY INTERESANTE ESTE ARTÍCULO, ANDRÉS. LO ÚNICO EN QUE NO ESTOY DE ACUERDO ES EN LO DE LAMPO.

  • Antonio Luis Ramos

    Pero, cómo es que usted mismo travieso, se atreve a decir que Andrés L. Mateo ensucia y después quiere limpiar al Patricio.Usted al parece no sabe leer a un ilustre como lo es este escritor. Tu comentario tiene maldad y no no merece ser valorado. pero estoy casi seguro que eres uno de los que defienden las ejecutorias de este gobierno y sabes muy bien porqué lo digo…señor mismo travieso…

  • El mismo Travieso

    “Esas pinceladas tan débiles de heroicidad” siempre serán más fuertes que las que tú algún día tendrás,Mateo….cuales son tus aportes?….cuales han sido tus sacrificios?…ya se,sentarte a escribir bonito!!!….y pasarte la vida rumiando tu frustración,al no ser escogido para representar el país ante la Unesco,lo que te permitiría “brillar ” con más fuerza!!….claro!!….eso es típico de aquellos pro haitianos que no reconocen ni valoran,la palabra “sacrificio”…..para ellos la dominicanidad es un chiste,por eso vemos a este escritor “ensuciar a Duarte,para luego pretender limpiarlo”….como una forma de burlarse de los lectores que si le damos el valor que se merece el patricio!!…mientras estas “lacras” sigan existiendo los verdaderos dominicanos que en verdad valoramos a Duarte tendremos que luchar con un enemigo por partida doble:….los haitianos y los traidores….”mientras no se escarmienten a los traidores,los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones”….CARAJO!!!…parece que el patricio era de alguna forma un PROFETA también!!!

    • Aglisberto Cabrera

      Sirviendo como “abogado del diablo”: y los aportes tuyos al pais, cuales son?…tus comentarios como que parecen salir de alguien envidioso, que transita por una “Crisis existencial”…Ademas de como cometee la estupidez de no idenificarte, lo que gue te presenta como un verdadero cobarde..!y me perdona….!.

  • Juan Francisco Estévez

    Señor Poeta:
    1) Podria despejar la aparente coincidencia con los conceptos esgrimidos por Alvaro Arvelo?
    2) Podria separar lo politico partidario de lo histórico/social?
    3) Podria ser mas llano para que quienes le lean entiendan mejor?

  • El Digitador

    Teorizar tanto pa’ “macala” al final con politiquería barata. Este es uno de esos historiadores raros de ahora articulista habitual del antidominicano ACENTO . COM .DO.

  • Dominicana para los dominicano

    Sabe Ud., Sr. Mateo, porque se conoce tan poco acerca del patricio Juan Pablo Duarte y Diez? Porque en lugar de filosofar y dedicarse a escribir sus elucubraciones, dedico su tiempo a forjar la Sociedad La Trinitaria, a buscar los recursos para su causa y a liberar al pais de los 22 larguisimos años de una ocupacion que fue sangrienta y cruel contra el pueblo dominicano.
    Quizas lo hubieramos conocido mejor si se hubiera dedicado a publicitar su imagen y su obra. Pero no, el fundador de la Patria Dominicana ppo lo visto carecia de eg

  • Nick

    Es lamentable, aquí nunca mas aparecerá otro Duarte, porque los Dominicanos solo ven intereses propios, ( ver los sindicalista y los que dicen ser comunicadores,, como se venden $$ )no como Duarte, que dejo todo por ver una nación libre.

  • Jose Armando Suriel

    ESE SI ES UN INTELECTUAL, NO COMO ALVERLO, QUE SE GUILLA DE ESO SIN SERLO

    • flamingo

      Pero el dijo lo mismo que dijo alvarito pero con palabras mas bonitas. Duarte no fue el ideologo de la independencia ya que Nuñes de Caceres ya lo habia intentado antes. Duarte no fue el fundador del estado ya que no se encontraba en RD durante la independencia. El fundador del estado y sus instituciones fue Tomas Bobadilla, Duarte no fue quien lucho con la espada en la mano ya que fue Santana y DuVerge quienes lucharon las batallas. Entonces que fue lo que hizo Duarte?

      • yankee

        Veo a Duarte como un gran ideologo,un gran nacionalista.

      • El Digitador

        Dónde dice L. Mateo eso B A B OS O? Tú dándotela en sabiondo, pero eres una L E T R I N A-FULL.