Wilton en sus aguas 

imagen
EL AUTOR es comunicador. Reside en Santo Domingo.
Si un sector de la policía, Dicrim o DNCD, en alianza con el narcotráfico local, hubiera querido, por una u otra razón, deshacerse del coronel Ramos, la forma más estúpida de hacerlo era tal como ocurrieron los hechos.
Llevarlo a un punto de drogas, matarlo a plena luz del día y en el centro de una calle con muchos transeúntes, sería una idea desastrosa.
Solo la situación de indignación ante el hecho y el calor del momento permite llegar a conclusiones tan descabelladas.
Para arribar a estas conclusiones se ha tomado como argumento principal el cobarde abandono a un compañero herido por dos oficiales que le acompañaban y el hecho de que en su partida no fueron objeto de agresiones.
Es probable que la conmoción provocada luego de haber herido, o quizás asesinado al coronel Ramos, impactó para que detuvieran el ataque.
La actitud pusilánime de agentes y oficiales policiales, muy dados al abuso, es frecuente en situaciones de peligro.
Ambos agentes son dignos de un pelotón de fusilamiento por su traición, puesto que es una deshonra al uniforme dejar un compañero herido. Es lamentable que esa figura de máxima pena no se aplique en la actualidad.
Si se hubiera tratado de una componenda todos los involucrados, de uno y otro lado, debían saber las consecuencias que esto traería consigo.
Si una alianza entre organismos encargados de aplicar la ley con quienes la violan constantemente pretendiera eliminar un coronel, de seguro aplicarían opciones más discretas y que ofrezcan la impresión de un accidente o una agresión anónima.
La alianza entre el “bien” y el mal si existe en cuanto a protección, sobornos, intercambio de información y otras variables.
Son tantos los estamentos involucrados en esta nefasta alianza que terminar con ella se torna difícil, sobretodo por la falta de voluntad política.
Pero de ahí elucubrar que la muerte del coronel Ramos fue fruto de una planificación, que se habría cumplido al pie de la letra, resulta fantasioso.
Al final las aguas se han de aclarar y esperamos que la justicia se aplique con toda su rigurosidad en este horrendo crimen que ha sacudido la conciencia nacional a la vez que ha develado la magnitud de un mal que arropa al país, el creciente tráfico y consumo de drogas.
of-am

Comparte: