Voces que  generan dudas y  constantes errores en el uso de la lengua

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El autor es profesor universitario de Lengua y Literatura. Reside en Santiago de los Caballeros 

1.      ELEGIDO / ELECTO

La vacilación, la duda y la confusión persisten en el momento de utilizar una y otra forma derivadas del verbo elegir.

Elegir, lo mismo que atender, confundir, soltar, bendecir y otros verbos del español, cuando se expresa en participio, adopta dos formas: una regular (elegido) y otra irregular (electo). Aunque en el uso cotidiano de la lengua suelen confundirse en el plano de la significación, conviene aclarar que tales verboides soportan significados diferentes:

Elegido: es el participio verbal de elegir o forma exclusiva usada en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica:

a) «Su barrio lo ha elegido (no electo), una vez más, como presidente de la junta de vecinos».

b) «Ulises Rodríguez fue elegido (no electo) alcalde del municipio de Santiago de los Caballeros»

Electo: es un adjetivo o participio irregular que sólo se aplica a quien ha sido elegido para desempeñar un cargo o dignidad; pero todavía no ha tomado posesión:

a) «El acalde  electo (no elegido) será juramentado el próximo 24 de abril».

b) «La vicealcaldesa electa (no elegida) de Santiago de los Caballeros es nieta del destacado poeta dominicano y fundador del Postumismo, Domingo Moreno Jimenes (1894 – 1986).

Conforme a lo antes expresado, a todas luces carece de pertinencia léxica la práctica de emplear la precitada forma irregular (electa), o su masculino electo, para formar los tiempos compuestos o la pasiva perifrástica de elegir, como ocurre en oraciones del tipo:

a)      «Luis Abinader fue electo presidente de la República Dominicana  en el año 2020»

b)      «La nueva directiva del Club Rotario aún no ha sido electa…»

En uno y otro caso debió escribirse:

a)      «Luis Abinader fue elegido presidente de la República Dominicana en el año 2020»

b)      «La nueva directiva del Club Rotario aún no ha sido elegida…»

2.      DEBER / DEBER DE…

La confusión entre los usos «deber + infinitivo» y «deber de + infinitivo» es bastante frecuente. Y tal realidad es originada por el hecho de que la suposición que entraña la perífrasis «deber de + infinitivo» se suele expresar en forma de la obligación que semánticamente soporta la locución «deber + infinitivo». En otras palabras, cuando deber forma una perífrasis verbal, es decir, se une a otro verbo, perdiendo el significado para expresar obligación o duda (debes ir / deben de ser las ocho) puede hacerlo de dos maneras: 

a)      a) “Deber + infinitivo ”

b)      «b) “Deber de + infinitivo”

En el primer caso, la perífrasis expresa obligación. 

a)      a) “Mi hijo, debes usar siempre la mascarilla”. ( = obligación)

b)      b ) “Mis hijos, deben mantener siempre el distanciamiento físico”. ( = obligación)

c)       c) “Debeis  fumar menos”. ( = obligación)

En el segundo caso, la perífrasis expresa suposición.

a)      “Mi hijo, deben de ser como las 3p.m”. ( = suposición)

b)      “Ellos deben de haber llegado ya”. ( = suposición)

c)      “Debe de haber perdido el tren”. ( = suposición)

Como se puede apreciar, cada una de estas construcciones posee un significado distinto, razón por la cual no se pueden emplear de manera arbitraria, expresando incorrectamente:

a)       a) “El gobierno debe de mejorar los salarios de los pensionados y jubilados”. ( El gobierno debe  mejorar los salarios de los pensionados y jubilados)

b)      b) “El delincuente debe ser uno de los tantos deportados que últimamente han llegado a nuestro país”. ( El delincuente debe de  ser uno de los tantos deportados que últimamente  han llegado  a nuestro país) 

Nótese, como bien lo prescribe el Diccionario Panhispánico de dudas, que la locución «deber + infinitivo» no lleva la preposición de delante del infinitivo cuando expresa obligación; mas sí deberá estar presente cuando indica suposición

3.      REANUDAR Y REINICIAR.

Son muchos los hablantes o usuarios de la lengua española   que consideran que los verbos “reanudar” y “reiniciar” significan lo mismo.  Nada más apartado de la realidad. Tales formas verbales no son sinónimas. Una y otra entrañan distintos valores significativos.

Reiniciar debe emplearse para aludir al hecho de volver a principio de una actividad suspendida.

Reanudar, por el contrario, es la forma recomendada para referirse a algo que vuelve a ponerse

en marcha a partir del punto en que se suspendió. Merced a estos conceptos, se infiere que para reiniciar algo es necesario volver al principio. De ahí que se reanuda, no se reinicia, el juego momentáneamente suspendido por causa de la lluvia, vale decir, se arranca desde el punto en que se interrumpió. Ahora bien, si la lluvia no para y el juego hay que suspenderlo en forma definitiva, cuando todavía   no había sido declarado oficial, este habrá de reiniciarse, no reanudarse, en una nueva fecha. En tal caso, dicho juego deberá comenzar  desde el principio, y no desde el punto en que fue  suspendido.

4.      VEREDICTO FINAL.

En la prensa, tanto nacional como internacional, es común encontrarse con el uso frecuente del sintagma o construcción léxica veredicto final. Al usarse esta, ciertamente, se incurre en caso de pleonasmo o redundancia, toda vez que el término veredicto es en sí mismo un dictamen o fallo final emitido por juez, jurado o autoridad competente. Por ser así, el solo uso de veredicto basta para garantizar el justo sentido de lo expresado. El adjetivo final sobra, nada agrega a la idea general que se intenta transmitir.

5.       SOBRE EL VERBO APERTURAR.

Los hispanohablantes, y muy particularmente los dominicanos, somos bastante prolíferos inventando o creando formas verbales. Sustantivo y adjetivo que aflora a nuestros cerebros es sustantivo o adjetivo que de inmediato lo transformamos en verbos. De ahí que formas como “implementar”, “correccionalizar”, “asquerosear”, “cualquierizar”, “desguabinar” y “chanciar”, entre otras, así como el verbo que nos ocupa, “aperturar”, se escuchen o lean con inusitada frecuencia en el uso cotidiano de la lengua.

Aperturar: término formado a partir del sustantivo apertura, se ha puesto de moda, especialmente en el léxico bancario. Según la RAE, se considera un neologismo innecesario utilizado en lugar de abrir. Lo mismo sucede con su antónimo reaperturar, empleado en vez de reabrir. El uso de una y otra voz, de acuerdo al criterio académico, carece de aceptación y pertinencia léxica, razón por la cual, debe evitarse. En su lugar, como ya se consignó, se recomienda abrir y reabrir. Significa esto, que una cuenta bancaria, en lugar de aperturarse o reaperturarse, más bien se abre o se reabre.

jpm-am

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Enrique Aquino
1 mes hace

Importantes aclaraciones sobre el uso correcto de las referidas palabras.

antonio roca
antonio roca
1 mes hace

Muy complicado para nuestros medio vacios kakumenes.

Miguel Espaillat
Miguel Espaillat
1 mes hace

Excelente… gracias profesor…