¿Una presa en San Cristóbal?

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Crecida del Yubazo por el temporal del martes

Son pocas y muy ocasionales las voces que se sienten en los medios de comunicación actuales refiriéndose a los asuntos referentes a San Cristóbal, comunidad que tiene problemas, necesidades y aspectos que requieren acción de los organismos gubernamentales y municipales así como de los núcleos ciudadanos.

Entre esas voces se puede citar las de José Napoleón Domínguez,  Willian Alcántara, Elvin Sánchez,  Leonardo Ortiz, Nelson Medina, Carlos Corporán., Ramón Carreño y Pablo Estévez, quienes pertenecen a diferentes sectores comunitarios.

A Domínguez lo conozco desde que era un muchacho -aunque no hemos sido amigos íntimos sino compueblanos cordiales- y he percibido su accionar en el campo del deporte, en el ámbito del Ayuntamiento municipal y últimamente haciendo las veces de comunicador.

En este reciente papel en la comunicación lo he notado compartiendo criterios con Alcántara, quien es de los más añejos en esta área en San Cristóbal y, además, de los más diversificados y bien intencionados.

En los últimos meses (y es el tema fundamental de este comentario) Domínguez ha estado propugnando públicamente por una obra gubernamental voluminosa que tiene metida en sus ondas cerebrales y que insistentemente cree posible y viable en San Cristóbal.

Idea novedosa

William Alcántara y José Napoleón Domínguez

Se trata de una represa “río Nigua arriba, en las inmediaciones de las comunidades de Jamey y La Llanada, en el distrito municipal de Hato Damas”, que contribuya a “salvar ese río de su proceso de extinción, además de proveer agua potable por gravedad para el Gran Santo Domingo, Haina, San Cristóbal, y otras comunidades aledañas”.

Eso, más o menos, lo planteó hace un año en carta al jefe político del pueblo, Rafael Salazar, quien encabeza una empresa estatal ligada, precisamente, al tema agua. Nunca supimos la reacción del funcionario, sancristobero de pura cepa, quien conoce muy bien el terreno urbano, suburbano y rural de la provincia.

Cuando nos enteramos de la sugerencia nos pusimos las manos en la cabeza y nos preguntamos, entre otras cosas, qué agua tiene el río Nigua y su afluente de algunos días del año -el Yubazo- para alimentar una presa en San Cristóbal.

En un brevísimo mensaje por whatsapp, el inquieto y locuaz José Napoleón Domínguez -dueño de neuronas muy funcionales- nos alegó que las presas se surten fundamentalmente del agua lluvia que se registra en la zona, no necesariamente del agua que sale de las fuentes naturales donde nacen los rٌíos.

Callamos y no respondimos. Dejamos el tiempo pasar porque estimamos el planteamiento de poco peso.

Insistencia

Pero Domínguez ha vuelto a la carga, ahora de manos con William Alcántara. Y han expuesto: “La Sociedad Ecológica de San Cristóbal solicitó al Gobierno Central priorizar la construcción de presas en cascada en los ríos Nigua y Yubazo, fuentes que poseen un valor hídrico excepcional por su pureza natural y su viabilidad económica para el suministro regional”.

El autor es periodista

“José Napoleón Domínguez Arias y William Alcántara en representación de la Sociedad Ecológica de San Cristóbal enfatizaron que el agua de ambos ríos proviene directamente de las estribaciones de la Cordillera Central, en zonas vírgenes donde no existe actividad de extracción minera”.

«Estamos ante un recurso libre de cianuro y metales pesados. Es agua de alta calidad que hoy se desperdicia en el mar, mientras el Gran Santo Domingo, Haina y comunidades de San Cristóbal enfrentan grave crisis de abastecimiento».

“La opción de presas en cascada es la más rentable y segura para el país”, a juicio de Domínguez y Alcántara.

Una declaración amplia, con una serie de alegatos, que bien merece análisis de expertos en el tema y opinión de los sobresalientes de la comunidad.

Precisiones

Sin ser a rajatablas opositor de esas ideas, lo primero que quisiéramos saber es cuál  es el  “agua de alta calidad que hoy se desperdicia en el mar”. Porque es visible para todo el mundo que el Nigua es desde hace varios años un riachuelo cuyo lento caudal es producido por el ya débil manantial  de La Toma y no -como era hace buen tiempo- por su fuente de nacimiento  en la Loma Los Calimetes, dentro de las estribaciones surorientales de la Cordillera Central.

Y el Yubazo presenta el mismo panorama de hace décadas: seco todo el año con alguna agua solamente en épocas de lluvia, como lo registrado  recientemente.

En segundo lugar, queremos saber cuál es la pluviometría de la provincia San Cristóbal, es decir, la medición de la cantidad de agua que normalmente cae en la provincia durante el año y que estimula la positividad del proyecto de ambos hijos de San Cristóbal.

He percibido siempre que los proyectos de presas -grandes o pequeñas- se han materializado en el país en lugares estratégicos de abundante vegetación, tras mucho escarceo con la comunidades y estudios técnicos en los que intervienen expertos extranjeros.

Es decir, que una represa no es “paja de coco”, como dice la expresión dominicana y para iniciar estudios previos debe contarse con sólidos argumentos que apunten a su viabilidad.

Una cosa son simples embalses de poca dimensión -que sí son factibles y fácil de preparar- y otra lo que puede llamarse presa o represa.

josepimentelmunoz@hotmail.com

whatsapp: 809-945-1445

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