Una estrategia equivocada

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EL AUTOR es ministro cristiano. Reside en La Vega.
Recuerdo con tristeza mi actitud cuando estaba en el Bachillerato, y correspondía la hora de Historia. Ningún tipo de historia me gustaba, pues solía decir, “para qué quiero saber eso que pasó, dígame del presente”. Años más tarde, surgió en mí el sentido e importancia de la historia. Pero, es lamentable lo que ha sucedido con la historia, pues, el resultado de ella en los años subsiguientes es desilusionante, debido a que se perdió el objetivo fundamental del hecho histórico, a causa de las interpretaciones maliciosas y antojadizas del mismo.
La independencia de la Rep. Dominicana, no ha sido bien mantenida por las diferentes autoridades de su momento histórico correspondiente. En la década del 30, fue mal manejada, pues se fue a un extremo, ocasionando muertes innecesarias. Pero, en la del 70, fue utilizada con fines electorales, desviando así el sentido correcto de la relaciones en la separación de dos Repúblicas. Como producto del mal manejo, se ha tenido que hacer lo que se llama la “Regularización de Extranjeros”.
Ahora se habla de posibles actas de nacimientos de extranjeros dadas por error, por descuido, o intencionalmente. Las miles de estas actas, traerán sus complicaciones, especialmente, por las presiones internacionales y nacionales. Se requiere de un saneo responsable de esta situación, como también, poner reglas claras y definitivas en la frontera nacional. se debe propiciar seguridad, certeza y claridad para las futuras generaciones. No más entuertos, que lo que traen son dificultades a las autoridades y a la ciudadanía.
De igual manera, la “Guerra cívico- militar” de abril del 65, de qué ha servido. Mucha sangre derramada de nacionales y extranjeros, hoy olvidado su objetivo. La historia no debe ser para recordarla simplemente, sino para sacar el provecho debido y evitar repetirla por causas negativas. Jamás debe dividirse entre sí las partes civil ni militar del pueblo dominicano. Se necesita que los grandes hombres y mujeres, aporten su grandeza en beneficio del bien común, pues un pueblo es grande cuando sus habitantes son grandes.
Amar a la Patria, es equivalente a amar a su gente. El amor es el vínculo perfecto en una sociedad justa, equilibrada, cristiana y patriótica. Mientras haya un dominicano que padezca necesidades producto de injusticias sociales, evidencia que no se han llevado a efecto los ideales de nuestros patricios. Ellos no se prestaron a tretas egoístas. Ser duartiano es encarnar los ideales de Duarte. Así como ser cristiano, encarnar las enseñanzas de Jesucristo. El pueblo dominicano, debe guiarse por el lema: “Dios, Patria, Libertad”.
Nuestra historia está llena de hechos, pero a la vez de héroes y mártires. Los “Restauradores” fueron un ejemplo de ésto. No es héroe aquel que pasa factura por su “heroísmo”. El político que trabaja para llegar al poder, para servirse del poder, no es un héroe, sino un oportunista. Y, el religioso que utiliza la religión como forma de escalar social, económica y políticamente es el peor ateo que puede existir. Jesucristo, fue héroe, mártir y ejemplo a seguir, dio todo (su vida) por el bienestar y salvación del hombre.
Vivimos un momento histórico incierto, pues, danilistas, leonelistas, entre otros dentro del P. L. D., buscan la candidatura de su preferencia. Próximamente, se verá lo mismo entre perremeístas, luchas improductivas y; como también, entre los demás partidos. Mi pregunta, ¿es la lucha por el bien del país, o cada quien buscando lo suyo? No se oyen los programas de gobiernos a desarrollar, están siguiendo una estrategia equivocada para el país.  La pregunta, ¿es todo ésto herencia del pasado, o innovaciones de la presente generación política? Esto es equivalente a decir, un año perdido para el país, pues no habrá avances, mientras hayan luchas innecesarias.
Una estrategia equivocada es la revolución cuyo objetivo principal se pierde con el tiempo. La Historia debe ser como una escalera, que cada momento es un peldaño hacía arriba, pero los países van en retroceso social, que es el peor de todos los retrocesos. Por ejemplo, se rumora algunas familias tienen muchos dineros, pero entre ellos mismos se oye decir, “fulano es un ladrón,” y hay conflictos entre ellos. Se es menos persona, y se es más objeto. Las revoluciones  debieron ser para tener como resultado una mejor persona (sociedad).
Una excelente estrategia fue la de Jesucristo, formó una iglesia, cuyo objetivo fue crear un nuevo hombre en propósito, relaciones sociales y con vínculo directo con el Divino. Y, en efecto, las iglesias tienen en su seno personas cambiadas, de principios, valores, y visionarias. Mirar hacía Cristo, como ejemplo a seguir podría traernos una nueva visión hacía una estrategia correcta para la vida personal y social; viremos hacía un ángulo no menor de 90 grados, y no mayor de 180 grados. Dios guíanos en este mundo torcido.
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