Terremoto de 5,9 agrava la precaria situación en el vulnerable Haití

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Gros Morne (Haití), 9 oct.- El sismo de magnitud 5,9 que sacudió el pasado sábado a Haití, causando 17 muertos y destruyendo miles de viviendas, agrava la precaria situación de este país, muy vulnerable a los fenómenos naturales y donde más de la mitad de los 10 millones de habitantes sobrevive con menos de 2 dólares diarios.

El director de Protección Civil, Jerry Chandler, dijo hoy que 7.883 familias necesitan ayuda humanitaria por los estragos del sismo, cuyo epicentro se registró frente a la costa noroeste, 20 kilómetros al norte de Port-de-Paix y a 175 kilómetros de Puerto Príncipe, a una profundidad de 15,3 kilómetros, y al que han seguido varias réplicas, unas de ellas de magnitud 5,2 este domingo.

Las localidades más afectadas son Port-de-Paix, donde murieron 9 personas; Gros Morne, en el departamento de Artibonite, con 7 fallecidos; y Saint-Louis du Nord, donde se produjo una muerte.

Aunque más de 330 personas resultaron heridas a causa del movimiento telúrico, Chandler precisó que muchos no tienen lesiones de gravedad, al tiempo que apuntó que cuatro escuelas en la zona de Pilate, en el departamento norte, fueron destruidas.

No obstante, indicó que los datos aún son provisionales, por lo que continúa la búsqueda para ver si hay más víctimas, mientras se evalúan los daños.

Muchas personas lo han perdido todo a causa de este sismo, y en zonas como Gros Morne cientos de casas resultaron con graves daños estructurales y otras se derrumbaron.

En Gros Morne, ubicada a medio camino entre las ciudades de Port-de-Paix y Gonaives, y que se encuentra casi aislada producto de sus intransitables carreteras, Efe observó a familias enteras durmiendo en carpas, incluso varias optaron por poner sus camas en medio de las vías, negándose a dormir bajo techo por temor a réplicas o porque sus casas quedaron inhabitables.

Sin embargo, algunas personas, principalmente ancianos, continúan dentro de los restos de sus hogares, pese al riesgo de derrumbe.

La presencia de organismos estatales o de ayuda internacional en este lugar ha sido prácticamente nula, según pudo comprobar Efe durante un recorrido por la zona.

Una escuela que dirigen monjas católicas se desplomó casi por completo, y otros bloques del recinto resultaron con daños muy graves, por lo que de momento será imposible impartir docencia.

En declaraciones a Efe, la directora del centro, sor Marise Alcin, agradeció que el terremoto ocurriera el fin de semana y no en día de docencia, ya que más de 700 niños reciben clases en esta escuela y sería, señaló, revivir la “mala” experiencia del sismo de 2010, que provocó la muerte a más de 300.000 personas.

La religiosa recordó la escuela de Carrefour, sur de Puerto Príncipe, donde murieron 150 estudiantes, producto del sismo.

“Esta vez somos víctimas, pero no perdimos ninguna vida. Solo edificios y entre otras cosas”, apuntó.

La situación provocada por el sismo impactará directamente en el sector vivienda en este país, con un déficit crónico en esta materia, ya sea por la falta de casas o por la precariedad de muchas de ellas.

Kerly Dubreus, quien perdió una prima por el terremoto del sábado, narró a Efe en conversación telefónica que su casa en Port-de-Paix resultó dañada por el movimiento, por lo que pasó “la noche más larga” de su vida.

En el momento del sismo, Dubreus no estaba en el interior de su vivienda y, posteriormente, afirmó, se la pasó trasladando heridos del hospital de su localidad a un centro privado.

“El hospital estatal no estaba funcionando y fue gracias a los ciudadanos que no hubo más muertos”, dijo, y confió en que el Gobierno “haga más porque, por ahora, la respuesta ha sido muy lenta y no es suficiente”.

Aunque hasta este lunes muchos de los heridos recibían atención en las afueras del hospital Port-de-Paix, el Inmaculada Concepción, debido a las limitaciones en este centro, horas después instituciones como la Cruz Roja instalaron carpas de emergencias con varias camillas, tratando de aliviar la situación de los pacientes.

Por su lado, el presidente del país, Jovenel Moise, recorrió el domingo las zonas más afectadas por el terremoto, mientras que el portavoz del Gobierno, Eddy Jackson Alexis, admitió el lunes que la situación “está complicada”, pero que las autoridades se esfuerzan por “responder y ayudar a la gente”.

Este terremoto es uno de los más fuertes que ha afectado a Haití tras el del 12 de enero de 2010 de magnitud 7, seguido de tres réplicas superiores de magnitud 5, que causó más de 300.000 muertes, similar número de heridos, unos 1,5 millones de damnificados y la casi total destrucción de su capital, Puerto Príncipe.

of-am

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