Su Señoría Ruth Bader: honorable más allá de su muerte

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El autor es comunicador. Reside en Nueva York

Hay seres humanos que nacen para trascender, incluso, aun muertos, siguen dejando un rastro de productividad y bonhomía en favor de sus conciudadanos. Y los que les sobrevivimos -al margen de si comulgábamos o no con ellos- hemos de reconocerlo y resaltar su impronta al paso por la vida. 

Ruth Joan Bader Ginsburg, igual conocida como “Notorius RBG”, es el ejemplo mas reciente de una persona que dedicó su vida a reivindicar la igualdad entre los seres humanos, no importa su género, raza, preferencia sexual, nivel social, creencia religiosa o estilo de vida. Su legado en ese sentido, más que notorio, es grandioso.

 Pero, el fulgor de la estrella que llevó por corazón esa diminuta muchachita judía de Brooklyn, no se apaga al cerrar su tumba. Su esplendor se cuela al través de esos intersticios que deja el tejido social de la humanidad cuando vive de forma organizada. Esto es: la gente buena deja un rastro que permanece documentado en el imaginario popular y de forma perenne.

Lo paradójico de Ruth es que con su partida -que siempre será sentida por los conservadores que nos opusimos a algunas de sus tesis- se abre la posibilidad de resarcir a la mayoría de la población, fortaleciendo el instrumento que sirve de muro de contención para preservar los mejores valores y costumbres de la familia.

 Exactamente, la Suprema Corte de Estados Unidos, escenario donde actuó con brillo infinito Ruth, hoy tiene la posibilidad de lograr una sólida mayoría de perfil conservador (seis a tres) que detenga el avance de ciertas ideas neoliberales que socavan los fundamentos morales de la sociedad.

 Luchadora impenitente por lo que entendía justo, apeló al respeto que se le tiene en esa misma sociedad que pretendía modificar. Su testamento es un llamado vehemente, aunque inútil, para que no se le sustituya antes de las elecciones de noviembre. Ella prefirió apostar a la esperanza de que Donald Trump pierda la reelección 

 Este último acto de Notorius RBG es una muestra de su indomable espíritu de lucha, pero también, de valentía desmedida. Observando el asunto fríamente, sólo se me ocurre compararlo con el reo de muerte que, en su minuto final frente al verdugo que ha de ejecutarle, le escupe a la cara, para dejar constancia de la ratificación de sus principios y de la sobriedad de sus luchas.

 El caso es que, la vida no está escrita en blanco y negro. De hecho, la mayoría de los acontecimientos que protagonizamos están llenos de tonos grises y hay siempre una mezcla de bondades y maldades en todo lo que hacemos los humanos y en ocasiones, un evento negativo en principio, trae su contraparte de naturaleza muy positiva.

 Sólo para ilustración, demos un vistazo a los volcanes, por ejemplo. Las ondas o flujos piroclásticos que suelen aparecer con la erupción, son esas gigantescas nubes de gases, cenizas y roca pulverizada a altísima temperatura que calcinan a su paso, toda forma de vida orgánica. Pero, posteriormente, ese humo oscuro y grisáceo, tan letal, revitaliza el suelo, agregándole los elementos que lo tornan en terreno fértil, para beneficio de los sobrevivientes.

 Otro ejemplo, los huracanes que sólo sirven para destechar las casuchas de los pobres y mostrar sus miserias y necesidades, al tiempo que destruyen preciadas vidas humanas; al término de sus correrías fatales, obligan a los que se creen dueños del mundo, a reconstruir la infraestructura dañada, a invertir ese dinero ocioso que duerme plácidamente en sus arcas privadas o en los bancos. Estos fenómenos malditos, que siembran la desolación, luego obligan a revitalizar las economías locales, generando nuevos puestos de trabajo.

 La dimensión de Ruth es tal que, con su retiro a destiempo nos permitirá tener una Suprema Corte con un importante balance conservador por los próximos veinte o treinta años, cuando menos. Y esto es verdaderamente positivo, en estos tiempos de arrabalización de las costumbres hogareñas y de inversión de la escala de valores que nos impusieran nuestros padres.

 Con esta óptica propositiva es que yo veo la partida de la honorable juez Ruth Bader Ginsburg. No compartí todos sus proyectos es cierto, pero me enorgullece su paso por la vida, porque nos deja un legado de constancia y fidelidad a sus principios y creencias.

 Y puedo decir con absoluta franqueza que, Notorius RBG es un patrimonio moral de esta sociedad, un ícono de la lucha por la igualdad de género y el feminismo a ultranza, un faro de luz que no se apaga con su muerte sino, que se agiganta e ilumina el camino de las luchas sociales por venir. Conociendo tantas diferencias entre su pensamiento y el mío, quiero cerrar estas líneas con un contrasentido: La admiro tanto que hasta disentir de ella me honra.

JPM

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Bilongo
23 dias hace

No es menos cierto,que los que se autoproclaman conservadores,lo son en tanto ser conservadores,les sirve a sus intereses,en el fondo son iguales a los demás,materialistas.

Fernando A. De León, Manhattan, New York.
24 dias hace

Es lamentable decir esto, pero entiendo que en República Dominicana, la gente buena no deja rastros. Sólo en un conglomereado con calidad de verdaderos ciudadanos, trasciende. En Nuestro país, son trascendentes los lobos que se visten de ovejas, en la comunidad dominicana en Nueva York, sucede lo mismo, el que no concilia con ciertos sectores, es uno más, por más noble y coherente que sea.

Carlos McCoy
24 dias hace

Excelente Rolando.

El hecho de uno disentir con los planteamientos de otro, no necesariamente quiere decir que no le guardemos respeto por sus valientes posiciones, principalmente sobre la igualdad de género.

Esto no se debe confundir con sistemas de vida estrafalaria del liberalismo que atentan contra la familia y las buenas costumbres.