Rendir cuentas

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EL AUTOR periodista. Reside en Puerto Plata.

Cuando nombraron a Joselito El Bembú, como Supervisor de limpieza del barrio, todos nos pusimos contentos porque al fin, este iba a ayudar en algo a su pobre familia que malvivían en la más espantosa de la miseria.

Cierto, que no era haragán. Ayudaba en lo que fuera con tal de tener algo para comprar cigarrillos, ron o jugar barajas.

Fue todo un acontecimiento ver a El Bembú, con un carnet amarrado a un cordón y que pendía de su cuello con foto y otros detalles, que indicaban su nueva categoría.

Nunca más los “tígueres” del barrio volvimos a verlo entrar al colmado de Don Cholo donde se abastecía y siempre quedaba algo pendiente por pagar.

Tampoco su tía Chencha, volvió a verlo por su vivienda a la que acudía a comerse algún trozo de batata cuando “la cosa se apretaba”.

Quienes solían  verlo en “sus funciones” cuentan que daba órdenes con sobrada energía como si fuera un cabo de la guardia de la Era.

Del alcohol para limpiarse las manos, pasó a tomar el de las letras aquellas casi últimas de nuestro alfabeto. No dejaba por nada el carnet, que “volaba” cual luciérnaga sobre su pecho.

El Bembú, creció en la “política” y nuevos vocablos entraron en su cotidiana conversación: Proletariado, Geopolítica, neoliberal, empresariado, cuadros políticos, banderías, corrupción, impunidad, y hacía gala de sus conocimientos de alta política sin conocer la definición de lo que expresaba.

Casi no hablaba con los vecinos de su entorno porque era -según él – “perder el tiempo con ignorantes”.

Aquí recuerdo a Balaguer en Los Carpinteros y el “mandito de Mundito”.

Al guardar la distancia y el tiempo, salta la confesión del ex presidente de la República Danilo Medina, cuando recientemente reconoce, que como partido no dieron la mejor versión de sí, lo que contribuyó a la derrota electoral que experimentaron.

Si Joselito El Bembú, se creyó la gran cosa siendo Supervisor de limpieza del barrio, ¿Qué dejamos para un Ministro, Vice-Ministro, Embajador, Cónsul, Asistente, Ayudante, Alcalde, Concejal, Director…hasta para un empleado de undécima categoría?

Muchos con altos pagos de viáticos, secretarias, mensajeros, choferes, y exoneraciones

El orgullo, la altivez, la soberbia, el creerse por encima de la Ley, y que iban a permanecer por siempre en sus cargos los llevó a realizar a muchos, sus funciones a medias, sin pensar que algún día tendrían que rendir cuentas.

Los nuevos funcionarios deben tener presente esas lecciones.

ramiro_francisco@yahoo.com

JPM

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Baldomero Blanco
12 dias hace

Ojalá le escuchen!! La vanidad doblega a los hombres de poco carácter y ellos sobran en nuestro país.

Anacleto
13 dias hace

Excelente comentario profesor, permita Dios que todo esto sirva de ejemplo para los próximos.