Propuesta pastoral de los evangélicos

El destape del homosexualismo ha tocado la sensibilidad de los evangélicos y hemos reaccionado con marchas, concentraciones, pronunciamientos y otras actividades que expresan nuestro rechazo de manera oportuna y contundente a estas prácticas. Esta es una reacción social esperada como descarga emocional, moral y teológica de una comunidad que cree que el matrimonio entre personas de un mismo sexo es pecado, y de hecho lo es. Este es el grito indignado del pudor evangélico ante la afrenta y el desenfado con carta diplomática. Esta es la catarsis legítima de una comunidad que cree que las prácticas y conductas homosexuales contravienen los fundamentos sobre los que el Creador ha establecido la vida con los valores y principios que la sostienen. Aunquelas organizaciones colectivas, ministerios, concilios e iglesias más representativas de la comunidad evangélica, reconocen que la presencia de un embajador de USA que está casado con otro hombre, nos coloca como país y como ministerios de feen una situación incómoda y afrentosa, pues es una práctica inusual y abiertamente opuesta a nuestros valores, costumbres y leyes, noestamos en ánimo dedejarnos arrastrar a la confrontación y a la polémica por ningún grupo, sector o persona particular. Nuestra praxis teológica parte del carácter Santo de Dios y su repudio total a todo lo que es pecado, sin menoscabar su gran amor por todos, expresado en la entrega hasta la muerte de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. No somos un grupo sectario, reactivo e intolerante que desplegamos nuestra capacidad de movilización y presencia pública masiva solo antes situaciones coyunturales y pecados selectivos. Nuestra misión liberadora tiene como objetivo anunciar las buenas nuevas del evangelio a todas las personas, independientemente de su condición o estado. Convencidos de que el evangelio de Jesucristo es una propuesta integral, amplia e inclusiva, el concierto de la comunidad evangélicade toda la nación debeconfeccionar una propuesta, con carácter integral y nacional, que involucre a todos los sectores de la iglesia: sus pastores, líderes, laicos, profesionales, maestros y personas de todos los niveles para entregarla a la nación dominicana. Más allá del momento y de la retórica,debemos ponerde manifiesto nuestra responsabilidad profética como iglesia de Cristo que busca la reconciliación de todas las cosas. Es hora de decirles a nuestros conciudadanos, de manera convincente, que el Reino de Dios está en medio nuestro. Se trata de una posición de la iglesia evangélica que debe surgir de sus líderes, como el resultado consensuado de un cuerpo, de un equipo que sobrepuje lo inmediato y coyuntural y afirme su posición pastoral para hablarles en nombre de Dios a todos. La concibo comouna homilía compromisaria y restauradora que tome cuenta el enorme grado de inequidad social en que vivimos.Según un estudio del Banco Mundial, elaborado en enero 2014, a pesar de la República Dominicana haberregistrado en los últimos 20 años un crecimiento del PIB per cápita real cercano al 4%, el más alto de América Latina y uno de los más altos del mundo, somos unos uno de los países más desiguales del planeta(Vicioso, 2014). La Biblia contiene material abundante para denunciar, incluso con dramatismo desgarrador, las injusticias sociales y los ofensivos niveles de inequidad en los que aún vivimos. Tenemos por otro lado la alarmante cifra de 11,536 muertes a consecuencia de accidentes de tránsito, miles de heridos, entre ellos, muchos incapacitados de por vida, y más de 4,000 millones de pesos en pérdidas materiales, en solo tres años, (2011-2013). Lo que se entiende es motivo suficiente para declarar en estado de emergencia el caótico tránsito vehicular del país. Abundan en nuestro país los suicidios, los embarazos en adolescentes, los divorcios, las relaciones sexuales promiscuas y sin ninguna responsabilidad por las consecuencias. También abundan los feminicidios, las drogas, la corrupción política, el maltrato a la niñez, la explotación laboral, la negación de derechos de todo tipoy a todos los niveles, la depredación y abuso de nuestros recursos naturales, la inseguridad ciudadana, el sicariato, la extorsión, los secuestros, el engaño, la estafa y la delincuencia con todas sus manifestaciones que son, junto a las prácticas y conductas homosexuales, también pecados.Es necesario plantear todo esto con carácter pastoral y restaurador. Estamos compelidos a proclamar el Evangelio de Jesucristo de forma completa asumiendo todas las consecuencias, estamos llamados para proclamar la restauración y el ordenamiento de todas las cosas conforme al plan de Dios y rubricando un serio compromiso de trabajar para sacar hacia adelante el proyecto de vida plena para todos propuesto en el diseño del Reino de Dios. Recordamos que la propuesta y la misión del Evangelio no es simplereacción, es anuncio de esperanza yliberación de todos los poderes, alienaciones y formas de opresión que atan y menoscaban las personas. La agenda y la misión de la iglesia hace miles de años que el Señor Jesucristo la puso en nuestras manos, y nadie con poses y escándalos particulares debe distraer nuestro proyecto que es proclamar el Reino de Dios en toda su dimensión y alcance. rutacristiana@codetel.net.do

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