Consumir lo nuestro estimula la producción local. Frase hecha que parece remitirnos a un camino trillado, estigmatizado como proteccionismo. Sería así, siempre y cuando no se entienda que una economía basada en el mercantilismo a secas propende a suprimir los medios de producción, esto es, la principal fuente de riqueza de un país.
En ese sentido, la agropecuaria local sufre los embates de la importación de productos fundamentales en la dieta diaria, como la leche de vaca, carne de cerdo y otros rubros suplidos satisfactoriamente. Situación desfavorable para productores, consumidores, proveedores y una economía habitualmente deprimida, compelida a captar divisas en vez de gastarlas en cosas que se producen aquí.
Importadores locales, que se expresan a través del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), no han dado indicios de entender la magnitud del problema al enfocarse en los detalles inmediatos de inversión-beneficios en las operaciones de compra y venta. Pueden encontrar una brecha aprovechable en renglones en que el pais no es autosuficientes.
En las compras en el exterior apenas intervienen dos agentes principales, importador-exportador, excluyendo el resto de la cadena de producción, en realidad un factor determinante en la tarea de imprimir dinamismo y dar una amplia y mayor participación a la población en las actividades económicas. Miles de empleados, proveedores, distribuidores, en fin, dependen de la producción nacional.
No es casual que los países mejor posicionados sean altamente productivos, con incentivos que protegen y promueven la agropecuaria. En Estados Unidos, lo primero es el campo, aspecto consignado, inmutable en su Carta Magna desde la Declaración de Independencia. China lo ha entendido con resultados muy halagadores.
Ahora vivimos –como ocurre repetidas veces-, la penosa situación representada en miles de toneladas métricas de carne de cerdo y otros perecederos a punto de perderse por falta de transporte. Mientras tanto, decenas de criadores atraviesa una difícil situación resultado de las importaciones, competencia desleal permitida a pesar de los esfuerzos por mejorar y ampliar sus infraestructuras. Es improbable subsistir frente a la competencia de una producción subsidiada. Práctica no permitida donde se imponen las reglas adoptadas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en este sentido.
Cordial saludo,


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