Práctica y teoría

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EL AUTOR es periodista. Reside en Nueva York.
En lo científico, si no cooptamos la práctica con la teoría, se incurre en disfunciones. Eso, en cuanto a las denominadas ciencias exactas. Pero, en la conjunción antes expuesta, con respecto a nuestras ciencias sociales y políticas, no hay una convincente sinergia.

 En República Dominicana, en las redes sociales; nuestros medios de comunicación, incluyendo los impresos, y todo tipo de manifestaciones, estamos atiborrados de contradicciones. Desde un político hasta un librepensador, periodista y demás; siempre externan, en teoría, lo que desdice su práctica.

 Somos una sociedad desdoblada. No son extrañas las ocultas alianzas de teóricos con los poderes fácticos, que viven cuestionando. Cuando no son reducidos personalmente por lo menos lo hacen indirectamente, aunque sea para beneficiar a familiares cercanos.

 Sobre todo el Estado, termina venciéndolos. Si es tan difícil que, en una vecindad como la República Dominicana se corresponda la teoría con la práctica, por lo menos, como decían los izquierdistas de hace décadas; hay que sincerar el discurso. Es decir, admitir las veleidades de nuestras estrategias concernientes a lo puramente retórico.

 En un país donde pequeños burgueses siempre cuentan con el sostén del gobierno, y algunos actores de nuestro entramado político-partidario; entonces,  ¿por qué ocultarlo, si somos un patio donde todo el mundo sabe de qué pie cojeamos?

 Cabe señalar que, hay una gran mayoría dependiente del trabajo limpio; otros, sin más esfuerzos que lastimeras abyecciones, apelan a cuestionadas prebendas.  Si es así, el tratar de ocultar o cubrir esa realidad es un absurdo. Terminamos evidenciando ser parte del problema,  en cuanto a lo que criticamos. De ahí, lo asertivo de combinar la teoría con la práctica, porque bajo el sol de nuestros dos tercios de isla, no hay nada oculto.

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