Pesadumbre e incertidumbre reinan por Venezuela

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EL AUTOR es sociólogo. Reside en Santo Domingo Este.

Intrigado y suspicaz por la influencia que determinados intereses y acciones de la actual geopolítica podría tener en el proceso preelectoral de la R. Dominicana (RD), en nuestro anterior artículo, “2019, año preelectoral con interesantes  preguntas”, formulamos la siguiente interrogante:

¿El gobierno dominicano reconocerá el nuevo gobierno del Presidente Nicolás Maduro, a  juramentarse  este 10 de enero, en Venezuela, después que, públicamente,  el Grupo de Lima (14 países americanos) y  EE.UU lo consideran ilegitimo y por lo tanto no lo reconocerán? Y por la geopolítica actual, ¿La decisión dominicana al respecto, podría impactar en el proceso preelectoral nacional? Los acontecimientos posteriores dieron esta  respuesta:

Consummatum est. En una asamblea extraordinaria de la OEA, el pasado miércoles 9,  se aprobó una resolución declarando ilegítimo el nuevo gobierno del Presidente N. Maduro y por lo tanto, ese gobierno no será reconocido por la OEA y los 19 países (incluida la R.D) que votaron a favor de dicha resolución, la que también obtuvo el apoyo de los gobiernos de la Unión Europea.

En otros dos artículos veíamos venir el agravamiento de la crisis económica, política y social por la que atraviesa Venezuela:

En nuestra reflexión “Después de las elecciones, ¿Qué pasará en Venezuela?“, del 27-5-18, explicamos lo siguiente:

En Venezuela existen dos congresos, “funcionando” en formas paralelas. Uno contralado por la oposición y el otro responde, sectariamente, al gobierno.

“El diálogo gobierno-oposición ha sido un verdadero fiasco. El irrespeto y la desconfianza en el cumplimiento de los acuerdos ha sido la constante, razón por la cual, el pasado domingo 20, se realizaron “elecciones presidenciales” con la abstención de los principales partidos de la oposición y en las que se materializó la “reelección del Presidente  Maduro” hasta el 2025 (¿?).

“Esas elecciones recibieron la condena de una gran cantidad de gobiernos de América y Europa que desconocen sus resultados y al nuevo gobierno de Maduro. La OEA y los EE.UU incrementan sus ataques y amenazan con implementar más sanciones económicas y políticas, lo cual vislumbra un significativo aislamiento internacional de Venezuela, con consecuencias imprevisibles.”

Esa reflexión la complementamos con el artículo Por una solución viable a la crisis de Venezuela”,  (18-6-18), en el que afirmamos:

“Es imprescindible y urgente que se imponga un cese a las protestas callejeras que protagoniza la Mesa de la Unidad (MUD) que aglutina a la oposición, suspender la celebración de la Constituyente que promueve  el Presidente Maduro y aceptar la participación como mediador válido y calificado al Secretario General de la ONU para volver a la mesa de las negociaciones que permita la superación de este peligroso impasse y arribar  a una solución viable y pacífica a la crisis para  que retorne la paz social, el respeto a los derechos humanos, las libertades y la convivencia democrática entre los hermanos venezolanos.”

Sin lugar a dudas, pesadumbre e incertidumbre reinan en el mundo sobre el futuro inmediato de Venezuela.

La búsqueda de solución a esa grave crisis venezolana por otras vías que no sea producto de negociaciones francas, transparentes y con una mediación con reconocida autoridad e imparcialidad (de la ONU) entre las partes,  sería empujar a la profundización de la crisis hasta un lamentable “baño de sangre” en un enfrentamiento fratricida, en el cual nadie ganaría  y, por el contrario, los países de América Latina en general  y  el pueblo venezolano, en especial, serían los verdaderos y auténticos perdedores.



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