El partido Fuerza del Pueblo (FP) se encuentra en una encrucijada política que podría definir su futuro rumbo a las elecciones presidenciales de 2028. La dualidad entre la candidatura del expresidente Leonel Fernández y la de su hijo, Omar Fernández, ha generado un debate intenso, no solo en las filas del partido, sino también en el panorama político nacional.
Leonel Fernández, fundador y principal figura de la FP, sigue siendo el rostro más reconocido y respaldado por la base del partido. Su experiencia, carisma y amplio capital político le confieren una ventaja significativa dentro del núcleo duro de la organización.
Según encuestas internas, cerca del 70 % de los miembros de la FP prefieren que él sea el candidato oficial en 2028. Sin embargo, la aceptación que tiene Leonel en el electorado general es mucho más dividida, con un nivel de rechazo que supera el 25 %, según recientes estudios.
Por su parte, Omar Fernández ha ido ganando terreno fuera de la estructura partidaria tradicional. Como Senador y figura joven, ha logrado conectar con sectores urbanos y con la generación que busca un liderazgo más fresco y menos asociado a la vieja política.

Algunas encuestas externas incluso muestran a Omar con mayor preferencia que su padre en escenarios abiertos, lo que complica la narrativa del liderazgo monolítico en la FP.
Esta situación ha desatado una controversia interna que pone en riesgo la unidad del partido. Por un lado, la insistencia en la candidatura de Leonel podría generar divisiones y cansancio en sectores que desean un cambio generacional y una renovación de las propuestas políticas. Por otro, apoyar a Omar sin el consenso total podría fracturar la base tradicional que aún le es fiel a Leonel.
El dilema es profundo
¿Debe la Fuerza del Pueblo apostar a la experiencia y el peso histórico de Leonel Fernández, o es momento de confiar el liderazgo a Omar para proyectarse como una fuerza renovada y capaz de atraer nuevos votantes?.
La respuesta no es sencilla y dependerá en gran medida de cómo ambos candidatos manejen sus aspiraciones y eviten confrontaciones internas que debiliten al partido frente al PRM y el PLD.
Además, la dinámica electoral en República Dominicana muestra que la fragmentación de la oposición suele beneficiar al oficialismo. Por tanto, cualquier división en la FP podría tener consecuencias negativas para su desempeño electoral en 2028.
En definitiva, la FP enfrenta un desafío estratégico clave: equilibrar la herencia política de Leonel Fernández con la necesidad de renovación que representa Omar, para consolidar una candidatura competitiva y unida. El modo en que se resuelva esta disputa interna será crucial para determinar si la Fuerza del Pueblo logra dar un salto cualitativo en su aspiración presidencial o si queda atrapada en sus propias contradicciones.

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