El escenario para las elecciones presidenciales de mayo del 2024 luce muy difícil de predecir. Es decir, a un año de las mismas, decir con certeza quién va a ganar, es tomarse, hasta cierto modo, un riesgo muy alto.
Sin embargo, ya han salido algunas mediciones de algunas firmas con cierto prestigio sobre los candidatos presidenciales. Pero en esta oportunidad nos centraremos, no en la preferencia y/o la simpatía de los candidatos (su intención del voto), sino en su tasa de rechazo (Los votantes que jamás votarían por ellos).
Yo creo que no está en discusión, que para ganar unas elecciones presidenciales (al menos en primera vuelta), el primer requisito que debe tener un candidato es tener su tasa de aprobación mayor a su tasa de rechazo. Es decir, que sean más los que tienen la intención de votar por él (aprobación), que los que jamás lo harían (tasa de rechazo).
¿Qué ocurre cuando la tasa de rechazo es mayor a la tasa de aprobación?
Lo primero que debo admitir es que no conozco hasta este momento, a ningún candidato que haya ganado unas elecciones presidenciales en las que hayan participado más de tres candidatos, que haya ganado teniendo una tasa de rechazo mayor que la de su aprobación. Si alguien lo sabe, por favor que nos lo haga saber.
Los asesores políticos más prestigiosos del mundo coinciden en decir que para tener posibilidades reales de ganar unas elecciones, hay que tener como mucho una tasa de rechazo cercana al 26%. Que cuando la tasa es mayor del 30%, y está no se logra bajar, las probabilidades son muy exiguas (o ninguna).
Voy a tomar la tasa de rechazo más alta entre los tres principales candidatos (Leonel Fernández)), según la más reciente encuesta publicada hace ya varias semanas por la firma Gallup para el grupo de medios RCC Media, para analizar el por qué es tan difícil ganar con una tasa mayor de rechazo (que nunca votarían) que de aprobación (Intención del voto).
Si en el 2024 votaran unos 6,000,000 de electores (que yo lo dudo), y si les separamos esa tasa de rechazo del 37% que dicen los datos que tiene el Sr. Leonel Fernández, estamos hablando de unos 2,220,000 electores que jamás votarían por este candidato, quedando su techo de crecimiento en alrededor del 63% (100-37). Es decir, él tendría que disputarse la diferencia con los demás candidatos (unos 3,780,000 votos).
Para ganar en primera vuelta se necesita el 50% + un voto, es decir, 3,000,001 del total de los 6,000,000 que estamos asumiendo que votarán en mayo del 2024. Esos 3,000,001 representan el 79.37% de los 3,780,000 votos a los que él sí puede aspirar a que voten por él. Tendrá que saltar de 365,230 votos en el 2020, a 3,000,001 en el 2024, una diferencia de 2,634,771 votos.
Para que se tenga una idea de lo difícil que es. El Sr. Luís Abinader en el 2016 (Igual que el Sr. Leonel Fernández con un partido nuevo), obtuvo 1,613,222 votos (34.98% quedando en segundo lugar), para luego obtener 2,154,876 votos (52.52% ganando las elecciones), para una diferencia de unos 541,654 votos.
¿En serio alguien puede creer que un candidato que presenta una tasa de aprobación del 22.3% y de rechazo de un 37.3%, que apenas obtuvo el 8.90% de todos los votos válidos (con todos los partidos aliados) en las elecciones pasadas (unos 365,230 votos), va a saltar (como arte de magia) al 50% en el 2024 (aumentando un 41.10%) en primera vuelta?
Para que eso suceda (entre otros supuestos), tendrían los Peledeístas, cuasi en su totalidad, que votar por él en el 2024, y que el PLD obtenga menos del 1%, y que se pueda agenciar importantes cantidades de votos de las bases descontentas de los Perremeístas ¿En serio alguien en su sano juicio cree que eso podría pasar sin una alianza PLD/LFP y sin el supuesto de que las bases descontentas del PRM le den la espalda al Sr. Luís Abinader?
Dicho lo anterior, es claro que las posibilidades del Sr. Leonel Fernpandez en primera vuelta son tan lejanas como que el ser humano en este momento logre vivir más de 300 años.
La apuesta de un candidato que presenta una tasa de rechazo mayor a su tasa de aprobación y que participa en unas elecciones donde se gana en primera vuelta con un 50% + un voto, es que ninguno de los demás candidatos que sí tienen una tasa mayor de aprobación que de rechazo (como es el caso del Sr. Luís Abinader), no alcance dicho resultado (50%+un voto), quedar en un segundo lugar, y negociar, sí es posible, con el resto de los que no apoyan al candidato puntero de la primera vuelta.
Como dijo alguien alguna vez: “Un sueño no debe ser abandonado, sin antes darle la oportunidad de que se convierta en realidad”.
jpm-am