Abril 1965: El capitán que tomó por asalto la gloria

   Eran aproximadamente las dos menos quince de la tarde del sábado 24 de abril de 1965 cuando el capitán Mario Peña Taveras y varios compañeros de armas, luego de desarmar en la puerta de entrada al mayor Pompeyo Vinicio Ruíz tras un conato de forcejeo, irrumpieron violentamente en la oficina del general Marcos Rivera Cuesta -jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional- con una determinación impensable dentro de las verticales reglas y el inviolable protocolo de la disciplina militar.

   “¡General -le dijo Peña Taveras con voz firme a Rivera Cuesta al tiempo que le apuntaba con una metralleta-, entregue su pistola, que usted está detenido!”.

   El alto militar, sorprendido ante las increíbles expresiones y la actitud amenazante de su subalterno, intentó hablar desde su posición de autoridad…

   “Peña Taveras, ¿qué es lo que está pasando?”-le preguntó, entre nervioso y disgustado.

   Por toda respuesta, el capitán, en tono más enérgico aún, le repitió el requerimiento palabra por palabra al general, quien enmudeció y -virtualmente paralizado- ni siquiera intentó hacer la más mínima resistencia… Entonces el propio Peña Taveras, con viril seguridad y rapidez de felino en medio de la tensión reinante, colocó momentáneamente sobre su hombro izquierdo la metralleta que portaba y, sin ceremonia alguna, lo despojó del arma.

   Los inusuales acontecimientos se habían desarrollado con gran celeridad y en presencia de varios oficiales arrestados que se encontraban en el despacho de Rivera Cuesta. Esos oficiales, tras ser liberados y recibir las armas confiscadas a los detenidos, se convirtieron brevemente en los custodios de éstos, pues en los minutos subsiguientes Peña Taveras abandonó la oficina junto a varios de sus acompañantes y procedió a desarmar y apresar a otros altos mandos, incluido el coronel Maximiliano Américo Ruíz Batista, subjefe de la institución, quien al rendirse de buen grado proclamó que él no iba “a tirar un tiro por nadie”.

   Cuando el oficial sublevado regresó con sus compañeros al despacho de la jefatura de Estado Mayor, Rivera Cuesta, aparentemente repuesto de su inicial turbación, le voceó: “Peña Taveras, ¿tu te has vuelto loco?”, a lo cual el aludido respondió, casi maquinalmente pero mostrando que tenía plena conciencia del significado de lo que hacía: “No, general, no me he vuelto loco… Ustedes están vivos porque se han portado como lo que son: unos cobardes… Deberíamos fusilarlos por el apoyo que han brindado al gobierno ilegal, corrupto, ladrón y depravado del Triunvirato….

   El operativo encabezado por Peña Taveras había sido una respuesta veloz y resuelta a la orden que la noche anterior impartió Rivera Cuesta, al concluir una reunión con sus mas cercanos colaboradores, para que en la mañana siguiente se desarmara y arrestara a los tenientes coroneles Giovanni Gutiérrez Ramírez y Pedro Álvarez Holguín, los mayores Juan Lora Fernández y Eladio Ramírez Sánchez, y el capitán Aníbal Noboa Garnes, todos involucrados en el movimiento cívico-militar que desde hacía algún tiempo operaba en la clandestinidad procurando derrocar al Triunvirato.

   Como se sabe, el Triunvirato era un régimen fantoche que se había entronizado en el poder casi inmediatamente después del derrocamiento del gobierno constitucional del profesor Juan Bosch el 25 de septiembre de 1965 (sustituyó el día 26 de esos mismos mes y año al efímero gobierno militar denominado Junta Provisional de Gobierno), y aunque al constituirse había tenido tres integrantes, desde junio de 1964 sólo lo formaban el licenciado Ramón Cáceres Troncoso y el doctor Donald Read Cabral, este último -que lo rectoraba- un ex antitrujillista y comerciante de autos que era apoyado por la cúpula de las Fuerzas Armadas, los sectores conservadores más rancios y la representación diplomática en el país del gobierno de los Estados Unidos.

   El Triunvirato no sólo cargaba con el lastre histórico de ser un gobierno golpista y haber ahogado en sangre el movimiento guerrillero de noviembre-diciembre de 1963 integrado por los jóvenes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio (encabezados por su presidente, el doctor Manuel Aurelio Tavárez Justo, quien fue asesinado junto a 15 correligionarios después de rendirse incondicionalmente acogiéndose a garantías palaciegas), sino que también era un régimen impopular y moralmente cuestionado que había cercenado las libertades públicas y perseguido impiadosamente a sus contradictores políticos.

   En la primavera de 1965 la oposición al Triunvirato era casi unánime en la sociedad dominicana, y partidos y líderes políticos democráticos de todos los credos actuaban contestes al efecto sin que existiese formalmente un frente común: mientras el PRD, el PRSC, los grupos marxistas y algunas personalidades de la derecha liberal patrocinaban protestas y conspiraban para derrocarlo en coordinación con oficiales jóvenes de las Fuerzas Armadas, los seguidores del doctor Joaquín Balaguer -ex mandatario pelele de Trujillo y líder del antiguo Partido Acción Social (PAS)- protagonizaban una verdadera cruzada de críticas y cuestionamientos contra sus ejecutorias, y clamaban por la convocatoria a elecciones para elegir a un nuevo presidente.

   Desde luego, como queda insinuado, la unanimidad en la oposición no se refería a los métodos para enfrentar al Triunvirato: en realidad, mientras perredeístas y socialcristianos (signatarios del “Pacto de Río Piedras” del 30 de enero de 1965) y castristas y marxistas (14 de Junio, MPD, PSP, etcétera) postulaban la lucha de masas y, en última instancia, la vía armada (su consigna era “Vuelta a la constitucionalidad sin elecciones”), los restantes sectores eran partidarios de acuerdos que condujeran a una salida a la situación que comportara la organización de comicios libres (es decir, no retorno puro y simple al orden constitucional roto por los golpistas de 1963) y, por lo tanto, la sustitución “pacífica y ordenada” del doctor Donald Read Cabral y sus compañeros de administración.

   En las Fuerzas Armadas, en particular, había un hervidero de conspiradores: los integrantes del “Movimiento Enriquillo”, formado por el coronel Rafael Fernández Domínguez (y liderado transitoriamente en el país por el teniente coronel instructor Miguel Ángel Hernando Ramírez), con estrechas vinculaciones con el PRD; un grupo casi autónomo (aunque muy relacionado con el anterior) del que era parte el capitán Peña Taveras; otro sector en el que estaban los balagueristas del llamado “Clan de San Cristóbal” (encabezado por los generales Salvador Montás Guerrero y Félix Hermida hijo, y el coronel Neit Nivar Seijas); y finalmente muchos oficiales, suboficiales y soldados que, sin pertenecer a ninguno de los citados agrupamientos, estaban comprometidos con la causa del derrocamiento del Triunvirato.

   En el “Movimiento Enriquillo” (que pospuso varias veces el alzamiento por “falta de condiciones” y tenía varios de sus dirigentes detenidos, cancelados o en el exilio diplomático) se había convenido hacía poco tiempo que el contragolpe al gobierno de facto se iniciaría el lunes 26 de abril de 1965 en el “Campamento 16 de Agosto”, pero en una reunión más reciente en la que estuvo presente Peña Taveras se estableció la salvedad de que si se producía alguna delación generalizada o se intentaba arrestar a más dirigentes “había que actuar”, y justamente esto último fue lo que ocurrió: los agentes de inteligencia dirigidos por el mayor Héctor García Tejada habían reportado en las últimas horas contactos inusuales entre militares sospechosos de conspiradores, y en la noche del viernes 23 de abril, como ya se ha reseñado, el general Rivera Cuesta, después de recibir y evaluar informaciones al respecto que transmitiría al presidente Read Cabral al día siguiente, dio la orden de citar a varios de esos oficiales para su oficina a primera hora del sábado con el expreso propósito de desarmarlos y proceder a su arresto como paso previo al anuncio de su separación de las Fuerzas Armadas.

   En cumplimiento, pues, del acuerdo de los militares comprometidos con el levantamiento que participaron en esa última reunión fue que el capitán Peña Taveras, puesto en conocimiento en horas tempranas de la mañana de la referida orden del jefe del Ejercito Nacional, cerca del mediodía puso en alerta y reunió a un grupo de compañeros (sobre todo sargentos, cabos y clases), y tan pronto el oficial de inteligencia García Tejada llegó al campamento dispuso su desarme y apresamiento, y a seguidas ordenó marchar hacia la segunda planta, donde se encontraba el despacho de la jefatura, e hizo prisioneros -como ya se relató- al general Rivera Cuesta y, más adelante, a los miembros del Estado Mayor que se encontraban presentes en las instalaciones.

   Aquella tensa y agitada tarde del 24 de abril, una vez en control de la situación en las edificaciones del mencionado campamento, Peña Taveras tomó una decisión que lo haría pasar a la historia con una aura indeleble de inteligencia, arrojo y patriotismo: llamó por teléfono a José Francisco Peña Gómez, joven dirigente del ala radical del PRD que en esos momentos se aprestaba a salir al aire en “Tribuna Democrática” (el programa radial de esa organización política que se transmitía por Radio Comercial), y luego de darle cuenta de los dramáticos acontecimientos de la víspera le pidió que informara al pueblo dominicano sobre el alzamiento militar.

   El joven dirigente perredeísta, estupefacto e incrédulo ante lo que le acababa de comunicar Peña Taveras debido a los muchos “ganchos” que ya les habían puesto los agentes de la inteligencia estatal a él y sus compañeros, dudó en principio de la veracidad de la información, pero luego de hacer las comprobaciones de rigor ofreció la primera noticia pública sobre los hechos (teniendo como fondo los acordes de La Marsellesa, el himno nacional de Francia) e hizo un llamamiento al pueblo dominicano para que se lanzara a las calles a respaldar a los militares constitucionalistas que se había rebelado contra el Triunvirato.

   En las siguientes horas, oficiales y soldados adscritos al “Campamento 27 de Febrero” (otro de los principales regimientos militares del país, situado en la ribera Este del río Ozama) enlazados con el teniente coronel Hernando Ramírez se sumarían a los rebeldes, mientras que miles de efectivos militares descontentos se reportaban ante éstos en diversos puntos de la ciudad y los mandos principales del Batallón Mella de San Cristóbal (al que luego se agregarían las principales guarniciones uniformadas de la geografía nacional) les ofrecían su apoyo. Asimismo, hombres y mujeres de la clase media y los sectores populares virtualmente tomaron las calles de la capital de la república en respaldo a la sublevación.

   La primera batalla de la guerra se produjo al caer la tarde en las inmediaciones de Radio Santo Domingo Televisión (la planta radiotelevisora estatal), que había sido tomada por asalto en un operativo conjunto de civiles y militares alzados, quienes leyeron varias proclamas revolucionarias contra el Triunvirato y en favor del retorno al orden constitucional antes de ser desalojados por fuerzas leales al gobierno de facto al mando del coronel José de Jesús Morillo López que trataron de ser contenidas por aquellos, infructuosamente, en intensos combates bajo las órdenes de los oficiales rebeldes Héctor Lachapelle Díaz, José Noboa Garden y Jesús de la Rosa.

   En la ciudad de Santo Domingo hubo una verdadera explosión de júbilo ante la acción de los militares democráticos, y aunque el presidente Read Cabral habló en la noche por radio y televisión al país y proclamó que su gobierno estaba “en completo control de la situación”, los acontecimientos de los días siguientes lo desmentirían total y absolutamente: había comenzado la “Revolución de Abril”, y nada ni nadie la detendría.

   La primera etapa de la acción revolucionaria llegaría a su clímax en la mañana del domingo 25 cuando soldados rebeldes al mando del coronel Francisco A. Caamaño tomaron el Palacio Nacional y arrestaron al mandatario de facto, dando lugar a la formación de un “Comando Militar Revolucionario (coroneles Vinicio Fernández Pérez, Giovanni Gutiérrez Ramírez, Francisco A. Caamaño, Eladio Ramírez Sánchez y Pedro Bartolomé Benoit) que luego entregaría el poder al doctor José Rafael Molina Ureña, a quien le correspondía la presidencia de la república, conforme al orden de sucesión establecido en la Constitución de 1963 (y ante la ausencia de quienes le precedían), en virtud de que era el presidente de la Cámara de Diputados el día que se produjo el golpe de Estado contra Bosch.

lrdecampsr @hotmail.com

 

Urgente reforma electoral

El tema de la corrupción, las protestas generadas así como la efervescencia de las candidaturas a lo interno de los dos principales partidos del país (reelección incluida), han acaparado toda la atención y con ello han postergado el debate en torno al  proyecto de ley de Partidos y Agrupaciones Políticas y la búsqueda de un consenso producto de la conciliación de las diferentes propuestas legislativas existentes, dada la urgente necesidad de contar con un marco regulador justo e igualitario de cara a las elecciones del año próximo.

Es imposible que nueva vez asistamos a un certamen electoral donde no estén garantizados principios fundamentales, consagrados en la propia Constitución, que constituyen piedras angulares de nuestro sistema democrático, institucional y de sana gobernabilidad, como la transparencia, la igualdad, la libertad y la equidad.

Cuando hablamos de equidad no solo hacemos referencia a las distintas fuerzas políticas que quieren participar en el proceso en igualdad de condiciones, sino también, en lo relativo a la equidad de género. Un tema de suma trascendencia, exigencia constitucional que aun dista mucho de hacerse realidad. El artículo 39 de nuestra Carta Magna, relativo a los derechos de igualdad, lo consagra en su numeral 5to, cuando dice que “el Estado debe promover y garantizar la participación equilibrada de mujeres y hombres en las candidaturas a los cargos de elección popular para las instancias de dirección y decisión en el ámbito público…”.

Una verdadera reforma del sistema electoral no solo se puede limitar a una ley de partidos políticos, sino que debe incluir (sin dudas que con una importancia mayor), una profunda reforma a la actual Ley Electoral 275-97 que de origen a una actualizada ley orgánica del sistema electoral, la cual ya reposa en el Congreso. Pero también, una ley de garantías electorales que regule las acciones de los partidos, los actores políticos, candidatos,  instancias públicas, privadas y personas particulares antes, durante y después del proceso eleccionario.

A pesar de las avezadas y evidentes intenciones del partido de gobierno de no permitir la concreción de esta necesaria reforma electoral, es altamente alentador que también se hayan empoderado de este reclamo una cantidad considerable de organizaciones sociales y ciudadanos preocupados que han iniciado un proceso organizativo, junto a agrupaciones y movimientos políticos, en una acción sinérgica, para arreciar la lucha democrática, cívica y pacífica pero enérgica, irreductible y firme,  hasta ver en vigencia un nuevo marco electoral y partidario con reglas de juego que garanticen un ejercicio libre e igualitario de los derechos políticos de la ciudadanía, antes que se siga retorciendo la voluntad del electorado con viejas y nuevas amenazas, como el uso de los recursos del Estado, el financiamiento ilícito proveniente de la corrupción administrativa y el narcotráfico, así como el abuso de las estructuras y programas clientelares del gobierno. Estamos a tiempo, avancemos.

alugorisk@hotmail.com

El 24 de Abril en la historia de las luchas mundiales democráticas

Esta etapa democrática latinoamericana que vivimos tiene un referente con luchas que iniciaron en tierra dominicana hace 50 primaveras.

En 1965 el pueblo dominicano y miles de miembros de las Fuerzas Armadas se unieron para reestablecer una Constitución Democrática y su Gobierno legítimo, gesta que implicó enfrentarse a una invasión de 42,000 soldados de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos enviados para aplastar la rebelión.

Este ejemplo de lucha recibió la solidaridad de los pueblos democráticos y la simpatía de numerosos gobiernos. Ya está inscrita esta gesta en los anales de las Luchas por la Libertad y la Democracia Mundiales.

Charles Degaulle, padre de la Democracia Moderna de Francia, reconoció aquel gesto patriótico dominicano. Lo mismo hicieron las democracias de Chile, México, Argentina, Colombia y Uruguay.

En el contexto local, en el 2007, a raíz de la publicación de mi libro «Sangre en el Barrio del Jefe» el honorable presidente de la Cámara de Diputados, licenciado Julio César Valentín, me habló de su deseo de realizar un simposio con motivo de la conmemoración del 47 aniversario del suceso heroico del 30 de mayo de 1961 en que fue eliminado el dictador dominicano Rafael Trujillo.

Luego me hizo llegar una carta invitándome a exponer en el simposio organizado alrededor del sugestivo tema: «La Dictadura de Trujillo, Una Mirada desde la Democracia». En su carta el licenciado Valentín especificaba que los panelistas expondríamos libremente nuestros puntos de vista en el salón de sesiones de la Asamblea Nacional.

Le acepté su cordial invitación y en el panel celebrado el 30 de mayo del 2008 empecédestacando la fecha del 19 de noviembre de 1911, cuando en la ciudad capital Santo Domingo fue asesinado el presidente Ramón (Mon) Cáceres Vásquez. Vale recordar que doce años antes Mon Cáceres formó parte del complot que le quitó la vida a otro dictador: Ulises Hereaux (Lilís) muerto a tiros en Moca, en el corazón del territorio dominicano que se llama Cibao, el 26 de julio de 1899. 

Cincuenta años después de la muerte de Mon Cáceres, el 19 de noviembre de 1961, un movimiento de civiles y militares logró ponerle fin al control de las Fuerzas ArmadasDominicanas que ejercía Rafael Leonidas Trujillo hijo, tras la muerte de su padre el 30 de mayo de aquel mismo año.

Por la importancia que la mente humana le da a ciertas cifras cuando hace el recuento del tiempo, en el año 2011 en la República Dominicana se recordaron esas dos fechas con mucha atención.

Los acontecimientos que se produjeron antes y después del 1911 y 1961 están concatenados. Andan vinculados en una relación de causa y efecto, de orígenes y consecuencias, de importantes procesos sociales e históricos del pueblo dominicano.

La muerte de Mon Cáceres nos condujo a una etapa de guerra civil y cambios de gobierno que favoreció la primera ocupación militar norteamericana de 1916 a 1924.

Luego más tarde a la eliminación física de Rafael Leonidas Trujillo Molina el 30 de mayo de 1961 siguió una etapa de luchas por las libertades democráticas. Pero fue solo durante el Gobierno Constitucional de Juan Bosch que el pueblo dominicano disfrutó de plena libertad. Bosch fue derrocado por el golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963. Ese golpe tuvo como respuesta la Gesta de la Libertad iniciada el 24 de abril de 1965, punto de partida o acontecimiento más importante protagonizado por el pueblo dominicano en el Siglo XX, en una jornada popular y militar mediatizada por la usurpación del suelo patrio por las Fuerzas Armadas Norteamericanas durante los años 1965 y 1966.

El proceso que siguió tras la ocupación norteamericana de 1916 a 1924 nos condujo al gobierno de seis años de Horacio Vásquez y luego a la dictadura que por 31 años encabezó Trujillo. La reorganización y modernización del Estado durante este período produjo la reestructuración de su aparato militar, que adquirió un poderío capaz de aplastar cualquier amenaza o desafío armado proveniente del interior de su territorio o de playas extranjeras. Con Trujillo terminó la era de las revueltas macheteras y su aparato represivo fue capaz de arrodillar o destruir de manera inmisericordiosa las expediciones que llegaron de distintos puntos de la región caribeña.

Un desenlace de ese tipo fue el que desgraciadamente les tocó a los expedicionarios que llegaron en la segunda mitad del mes de junio de 1959 desde Cuba. Sin embargo, sembraron la simiente de la libertad. Alentaron la toma de conciencia. Encendieron la llama de la lucha por la justicia social. Trazaron un camino para los jóvenes idealistas dominicanos que en los comienzos del decenio de los años 60 protagonizaron las jornadas de lucha por la democracia política en suelo quisqueyano.

La gesta de 1959 fue el primer desafío bélico consistente, realizado con un efecto fallido para los jóvenes revolucionarios antitrujillistas, desde que se modernizó el aparato militar del Estado dominicano tras las guerras civiles que siguieron a la muerte del presidente Cáceres. La dictadura de Trujillo fue capaz de derrotar esa amenaza y todos los intentos anteriores y posteriores que se hicieron para derrocarla mediante acciones internas.

Sin embargo, el desgaste que se da en el tiempo que acumulan los procesos sociales y la coyuntura internacional favorecieron el derrumbe de la dictadura dos años después de la gesta de 1959. En 1961, cuando Trujillo cae físicamente acribillado a tiros por los héroes del 30 de mayo entraron también en juego los factores individuales o personales que le pusieron fin a su vida.

Debemos subrayar aquí las características del grupo que se aglutinó para eliminar físicamente a Trujillo, especialmente la decisión y el coraje del personaje clave del grupo de acción en la conjura: Antonio De la Maza, y las motivaciones que le indujeron a decidirse a matarlo.

A quien desee entender el destino mortal y físico de Trujillo le sugiero mi libro «Sangre en el Barrio del Jefe». Al que esté interesado en conocer la geopolítica del derrocamiento del régimen trujillista, le recomendaría mi otro libro: «Tumbaron al Jefe». Quien busque profundizar en los orígenes, desarrollo y sentido de la dictadura le sugiero la excelente obra del doctor Euclides Gutiérrez Félix, «Trujillo, Monarca sin Corona». Si alguien, además, quiere conocer la historia que siguió inmediatamente después del 30 de mayo de 1961 hasta el 1966, le recomiendo mi libro «Golpe y

Revolución», que trata sobre el derrocamiento de Juan Bosch y la intervención norteamericana.

El simposio celebrado en el Salón de la Asamblea Nacional fue motivo para entregarle al licenciado Valentín copia de cuatro documentos que hasta este momento eran desconocidos públicamente. Se trata de los interrogatorios practicados por la rama de inteligencia de la Aviación Militar Dominicana (que actualmente se conoce como Fuerza Aérea Dominicana) a Zacarías de la Cruz -chofer de Trujillo, a Huáscar Tejeda, Salvador Estrella Sadhalá y Roberto Pastoriza con relación a los hechos del 30 de mayo de 1961. Presumo que estas piezas –las cuales tienen fecha del día 6 del mes de septiembre de 1961 y son distintas a las incluidas en el expediente preparado mucho tiempo antes por el fiscal Teodoro Tejada y el juez de instrucción Wilfredo Mejía Alvarado-, habrían formado parte de la investigación especial que se supone quiso realizar Ramfis Trujillo sobre la ejecución de su padre.

Los documentos que entregué, para que conste ante la historia, son los interrogatorios practicados el 6 de septiembre de 1961 por la oficina de inteligencia de la Aviación Militar Dominicana a las siguientes personas:

– Zacarías de la Cruz, chofer de Trujillo.

– Salvador Estrella Sadhalá, atacante de Trujillo.

– Huáscar Tejeda Pimentel, atacante de Trujillo.

– Roberto Pastoriza Neret, atacante de Trujillo.

Cada vez que descubro nuevos testimonios sobre el 30 de mayo de 1961, incluyendo los documentos citados, me reafirmo en la convicción -que sostiene originalmente el profesor Emilio Cordero Michel-, de que Antonio De la Maza fue el alma y el motor de ese acto heroico. No patriótico, pero heroico, pues un acto patriótico es el que se realiza para defender las esencias de la nación, incluyendo su territorio, cuando es amenazado por fuerzas invasoras extranjeras.

Entiendo y sostengo que el heroico 30 de mayo no es el Día de la Libertad, sino el de la eliminación física del dictador, como lo fue el ajusticiamiento de Lilís el 26 de julio de 1899.

El 19 de noviembre de 1961, cuando la familia de Trujillo pierde el control del poder, comienzan a sentirse vientos de libertad. Durante el corto período de transición que encabezó el presidente Joaquín Balaguer no hubo plenas libertades. Durante el Consejo de Estado presidido por el licenciado Rafael Bonnelly durante el año 1962 hubo represión, deportaciones y dominicanos exilados, además de la matanza de Palma Sola ocurrida en diciembre de 1962.

Es a partir del 27 de febrero de 1963, con el gobierno del profesor Juan Bosch, cuando por primera vez en su historia moderna el pueblo dominicano descubre que todos los días son de libertad plena y de respeto a los derechos humanos en forma casi absoluta. Por primera vez la historia dominicana contemporánea registró la vigencia del Estado de Derecho a plenitud. El 25 de septiembre de aquel mismo año ese proceso se interrumpió con el golpe de Estado, pero el 24 de Abril de 1965 se inició la Gesta para restablecer el ejercicio de la Libertad. Sin ese esfuerzo, sin la sangre y el sacrificio de miles de dominicanos que ofrendaron entonces sus vidas hoy no disfrutaríamos del sistema democrático y representativo que nos permitió reunirnos en el Salón de la Asamblea Nacional. Fueron los hechos y acuerdos que surgieron de la Gesta de Abril las que dieron fundamento al Estado de derecho de que hoy disfrutamos.

Ni yo ni nadie puede regatearle el carácter heroico al 30 de mayo, pero de ese acontecimiento se derivaron circunstancias inmediatas que frustraron los anhelos libertarios y patrióticos del pueblo dominicanos debido a las distorsiones impuestas por personeros que manipularon el suceso histórico en su favor particular.

La gesta del 24 de Abril de 1965 es el verdadero símbolo nacional de libertad del pueblo dominicano. Es como la toma de la Bastilla,el 14 de julio de 1789, para el pueblo francés. Es el suceso cardinal de la historia vivida y conocida por los dominicanos que nacimos antes y después del 30 de mayo de 1961.

Con el 24 de abril comienza a reafirmarse el deseo libertario del pueblo dominicano, extendido a hecho patriótico cuando a partir del 28 de abril de 1965 comienza la Guerra Patria contra el invasor extranjero. No debemos olvidar el hecho de que los oficiales y guardias constitucionalistas tenían una conciencia patriótica y democrática en 1965 pese a haber sido formados en las entrañas de la dictadura trujillista.

Este es un tema que debiera de ser abordado por historiadores honestos que tanta falta hicieron durante los últimos cincuenta años. Ahora procedo e ampliar otra idea para la generación que no vivió aquella epopeya.

Por qué el 24 de Abril es el dia de la libertad en República Dominicana?

Mi argumento es el siguiente:
 
La gesta del 30 de mayo eliminó físicamente al tirano, pero ni en junio, ni en julio, ni en agosto ni en ninguno de los meses posteriores al 1961 hubo efectiva Libertad en el país basada en la democracia y el legítimo Estado de Derecho. El 30 de mayo simplemente era un episodio en la lucha del pueblo dominicano contra la cabeza de unas estructuras impuestas desde 1930.
 
Luego en enero del año 1962 por presiones externas se instaló un Consejo de Estado que sistemáticamente permitió violaciones a las libertades y los derechos humanos: se deportó, se reprimió y se asesinó por razones políticas. 
 
Es solamente con el Gobierno de Juan Bosch instalado el 27 de Febrero de 1963 – electo el 20 de diciembre de 1963 con el 60 por ciento del voto popular- que se establecen y respetan plenamente por primera vez las Libertades y el Estado de Derecho en la República Dominicana Urbana y Moderna.
 
Los siete meses del Gobierno de Bosch crearon conciencia en el pueblo dominicano sobre la importancia de la Libertad y del respeto al Estado de Derecho, los derechos humanos y la Justicia Social. Era algo nuevo que los dominicanos por primera vez disfrutamos. En la conciencia de las masas populares y los estamentos militares profesionales se forjó una nueva conciencia comparativa del pasado y el presente de la sociedad dominicana.
 
Nunca antes en todo el territorio del país se había gozado de un clima similar de Libertad y aspiraciones de progreso.
 
El Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 interrumpe ese proceso, y así es que se organiza poco a poco la respuesta al crimen contra la institucionalidad con protestas de los trabajadores y los profesionales. Se le va dando una respuesta organizada a los atropellos de una nueva dictadura presidida por un régimen llamado el Triunvirato, que entre otros crímenes ejecutó el de Manolo Tavárez Justo y sus compañeros del 14 de Junio.
 
El 24 de Abril de 1965 es justamente el Verdadero día de La Libertad, porque es la Primera vez en la historia moderna del Pueblo Dominicano que sus masas civiles y militares conscientemente se levantaron en armas para restituir la Libertad y el Estado de Derecho conculcado el 25 de septiembre de 1963.
 
Fue aquel levantamiento de civiles y militares un acto de conciencia único de nuestra historia, aplastado por una intervención militar extranjera, pero glorificado por una resistencia heróica de cuatro meses en la zona histórica de Santo Domingo y por resistencias cívicas y armadas en otros lugares del país.
 
Lo que disfrutamos hoy es fruto de la Gesta de Abril. Nadie desde entonces ha podido derrocar otro Gobierno escogido en las urnas.
 
Es importante ahora destacar lo siguiente: Por años y años se relegó o desconoció el rol que jugó en esta Gesta el profesor Juan Bosch, chispa y jefe inspirador político y patriótico de la Gesta de Abril de 1965. Es el momento de desagraviarlo incluso de tantas mentiras que se lanzaron contra el Profesor.
 
El 30 de mayo de 1961 ha sido una fecha manipulada. Es mi punto de vista. Durante mucho tiempo desde los centros de poder nacionales se le daba importancia al 30 de mayo para relegar al 24 de Abril de 1965. 
 
La manipulación de la historia posterior a la muerte de Trujillo comenzó  con el libro de John B. Martin »Overtaken by Events» (El Destino Dominicano) y tuvo siempre el propósito de desacreditar a Bosch y la revolución constitucionalista.
 
Uno de los conspiradores del 30 de mayo que sobrevivió, por ejemplo, Donald Reid Cabral, que conspiró contra Trujillo desde Washington en 1961, cuatro años después encabezaba la dictadura que el pueblo y los militares derrocaron en Abril de 1965. No es secreto que Donald representaba a una clase específica que pretendió sustituir a Trujillo en el Poder manteniéndose por muchos años a través del Triunvirato que sustituyó a Juan Bosch. Testimonios escritos existen sobre este despropósito fallido.
 

Aquí debo destacar que hasta hace dos decenios existión una especie de maquinaria, con algunos de los medios de entonces, que utilizaron desde el año 1966  el 30 de mayo para presentarlo por encima de la Gesta de Abril. La Revolución Constitucionalista para esos centros de poder social y mediático era divisionista, cuando en realidad la división la instituyeron ellos influyendo decisivamente con las acciones del Consejo de Estado, el Golpe de Estado a Bosch y su Triunvirato, y la llamada que hicieron sus agentes a la intervención extranjera para impedir el retorno a la constitucionalidad.

 
Todo lo que somos hoy políticamente y civilizadamente se lo debemos al 24 de Abril de 1965. Es el punto verdadero de referencia relegado por ciertos intereses.
 
Si no hubiese sido por Abril de 1965 -pueblo y soldados juntos en Lucha por la Libertad- la Oligarquía hubiese gobernado 30 años como Trujillo. Que eso justamente era lo que se pretendía a la muerte de Trujillo y luego del derrocamiento de Bosch, era evidente.
 

Entiendo que ya es tiempo de liberarnos del »yugo» de la manipulación de la historia impuesto por gente y propuestas que han dejado de tener peso social y político en la sociedad dominicana.

 
Reitero mi criterio, desde este punto de vista, que el 24 de Abril de 1965 es el verdadero Día de la Libertad del Pueblo Dominicano, y debemos celebrarlo 50 años después como una Fiesta Nacional.
 
Danilo, Juan Bosch y el 24 de Abril de 1965
                                     
Hace ya 35 años, cuando era popular la idea revolucionaria insurgente y el bloque soviético modelo, Juan Bosch con su experiencia y sabiduría indicó, delineó, Trazó, el camino que había de seguir su Partido.
Mientras unos y otros, carentes de conocimientos vividos, se dedicaban a postular o proponer modelos ajenos a la idiosincrasia y a la historia social del pueblo dominicano, el Profesor ponía las cosas claras.
No pueden recordarlo quienes no estaban a su lado en aquellos días.
Ni tampoco los que no estudiaban sus pasos políticos. Ni sus escritos. Los que ni ayer ni hoy lo leían.
En 1979 Juan Bosch cumplía 70 años de edad. Había vivido los acontecimientos, que se dedicaba a estudiar rigurosamente, del Siglo XX.
Si releemos a Juan Bosch en Vanguardia y Política, y en la Prensa de la época, se entenderá la visión que tuvo el líder histórico del PLD para encaminar su Partido por senderos democráticos en una sociedad democrática con un Estado de derecho social.
Ni extremismos ni falsos modernismos cabían en su proyecto. Ni personalismos individuales y grupistas. En su mente lo que estaba era un proyecto de Nación que debía desarrollar el Partido para bien de todo el pueblo dominicano.
Ese era Juan Bosch. Así pensaba. Así actuaba. No eludía su responsabilidad como Político, y enseñaba con su ejemplo.
El hombre que encabezó el Gobierno más ejemplar de la historia dominicana, al que el poderío militar extranjero no pudo aplastar moralmente, fue el inspirador y propulsor de la más bella gesta patriótica del pueblo dominicano de sus últimos 100 años.
Ahora que conmemoraremos los 50 años de la gesta del 24 de abril de 1965 que intentó reponerlo en el Poder tras su derrocamiento el 25 de septiembre de 1963, es oportuno recordar cómo el líder se manejaba políticamente.
Valga la ocasión para felicitar al Presidente Danilo Medina por haber dispuesto oficialmente la conmemoración de estos 50 años, y aprovechamos para sugerirle al Congreso que declare por ley el 24 de Abril como el Día de la Libertad, como es el 14 de Julio Fiesta Nacional en Francia por la Toma de la Bastilla.
Ojalá que estos actos nos permitan recordar de la mejor manera a Juan Bosch. Ponerlo en su justa dimensión de conductor e inspirador de un proyecto nacional. Tener siempre presente que fue él quien nos Trazó el camino.

Por la Constituyente: ni referéndum ni reforma constitucional

 

En la República Dominicana, se debate en la actualidad el presente y futuro de su sistema democrático.

En un Reporte del Programa de las Américas del CSIS (Center for strategic & International Studies), diciembre 2013, se indica “…La percepción de desigualdad de la imposición de las leyes en favor de los aliados del gobierno (…) ha abierto las puertas para la infiltración de las organizaciones criminales transnacionales -particularmente- en el ámbito del narcotráfico.”

Las recientes denuncias del “don”, Ernesto Quirino Castillo Paulino, exigiendo el pago de 200 millones al expresidente Leonel Fernandez, son pruebas de la indicada complicidad. Esteban Rosario, afirma “El Narcotráfico está asociado a los grupos de poder tradicional en la República Dominicana”, en su libro acerca del tema.

En similitud a los casos de corrupción dominicanos, Joao Vaccari, el tesorero del Partido de los Trabajadores del Brasil está detenido. Y, asimismo, el ex vicepresidente español del gobernante Partido Popular Rodrigo Rato, ex director general del FMI, fue investigado y “por orden judicial el bloqueo de todas sus cuentas.”

Otro caso que repercute en la situación política dominicana, es la detención en una cárcel de la Florida, sin derecho a fianza, del doctor Salomón Melgen, por estafa al sistema de salud Medicare. Es un pariente cercano de la familia Castillo Seman. En este caso está acusado por corrupción el senador demócrata por New Jersey, Robert Bob Menéndez.

Allí, en esos países, no se archivaron los expedientes, ni los jueces emitieron autos de “No Ha Lugar”, a favor de los imputados sin importar rangos o prestancia de ellos y de sus asociados.

Además, el referido estudio en sus conclusiones, señala “…las prácticas corruptas junto con la impunidad comienzan a ser percibidas como deteriorando las bases democráticas del país.” Y, agregó “El acontecimiento más serio es que las personas están perdiendo la fe en la autoridad judicial”, según apreció un antiguo magistrado.

A ese respecto, la sociedad dominicana se levantó con los pronunciamientos del Consejo Nacional de la Empresa Privada, en su comunicado titulado “CONEP expresa preocupación por la crisis de confianza en la justicia”, las Iglesias, la sociedad civil, los partidos y organizaciones diversas; y, personalidades e intelectuales, todos a una sola voz contra la corrupción y la impunidad.

El profesor Juan Bosch, en un discurso dirigido a los trabajadores dominicanos, ante una huelga por conquistas económicas y políticas, el 18 de marzo de 1963, publicado el día siguiente en la página 16 en El Caribe, dijo “… Nosotros preferimos que nos tumben por mantener la ley, la justicia y el derecho, a mantenernos ahí abusando o distorsionando la justicia, y el derecho y haciendo de la ley un mal uso.”

Esa postura fue eliminada por la inconducta de la actual dirigencia del Partido de la Liberación Dominicana. Como ejemplo, vemos lleno de ira el titular del poder judicial, doctor Mariano Germán, hablando en su condición de dirigente del Comité Central del PLD.

En esta ocasión, también, la sociedad dominicana, no sólo la oposición política, le ha declarado una huelga a la Suprema Corte de Justicia por su confesa complicidad en los casos de archivos de expedientes y “No Ha Lugar”; también la ciudadanía en manifestaciones públicas exige el enjuiciamiento y condena a los ladrones del erario del Estado.

En este contexto complejo, se conspira contra la voluntad soberana del pueblo, desde “el partido hegemónico pragmático”, cómo definiría el politólogo italiano Giovanni Sartori al PLD.

Dicha corporación gobernante, para mantenerse en el poder con su estrategia: Repostulacion o Reelección. El doctor José Francisco Peña Gómez, en su tesis doctoral calificó la Reelección como la causa de todas las desgracias institucionales del país.

Seria asistir a un “matadero electoral”, sin nueva Ley Electoral y de Partidos políticos y sin un equilibrio en los jueces electorales.

En consecuencia, el pueblo a través de la movilización permanente y la participación de la matricula legislativa opositora debe plantear la convocatoria de la Asamblea Constituyente para restablecer la separación e independencia de los poderes del Estado.

Luchar por el nuevo retorno a la constitucionalidad y el establecimiento de una democracia revolucionaria, es la tarea pendiente desde abril de 1965. En definitiva, “siempre es el momento apropiado para hacer lo correcto”, sentenció Martín Luther Kings.

La modificación de la Constitución no es un principio ético o moral

 

 

Ni la reelección tampoco, es un fenómeno electoral donde el pueblo decidirá quién lo  continuará gobernando.

Los que se oponen alegan que modificar la Constitución puede vulnerar el sistema institucional de la República Dominicana.

Una reforma constitucional se puede realizar siempre que se cumpla con el artículo 267 y siguientes de la misma Constitución.

Primero se somete una iniciativa de reforma constitucional, que requiere el apoyo de la tercera parte del senado o de la cámara de diputados, según el caso, o que sea presentada por el poder ejecutivo; luego se somete y aprueba una ley de convocatoria que ordenará la reunión de la Asamblea Nacional revisora para conocer los motivos de la reforma.

Para aprobar las modificaciones es necesario un quorum de más de la mitad de los miembros de la Asamblea Nacional revisora y las modificaciones deben recibir la aprobación de los dos tercios de los asistentes.

Para algunos casos como la modificación sobre derechos y garantías fundamentales, ordenamiento territorial, los procedimientos para modificar la constitución, régimen de nacionalidad o el régimen de la moneda, se requiere un referendo aprobatorio. Pero una modificación para permitir la reelección, no entra en ninguna de las categorías antes mencionadas.

Como vemos, la propia Constitución establece la forma de reformarla y si quisiera que la parte que se refiere a la reelección presidencial no pudiera modificarse o que fuera por un procedimiento especial, muy estricto, lo estableciera expresamente; por tanto el presidente Lic. Danilo Medina tiene todo el derecho de aspirar a un nuevo periodo, cumpliendo con lo expresado en la Constitución, sin que el sistema institucional de la República Dominicana se vulnere; al cumplir con todos los requisitos establecidos,  la institucionalidad queda fortalecida.

Se usan los medios como foro público, para condicionar la opinión pública sobre la vulnerabilidad al sistema institucional dominicano si se modifica la Constitución con fines electorales; usando este sofisma para la descalificación del Lic. Medina en nombre de la institucionalidad, dejándolo fuera de la contienda sin la consulta popular, la voluntad del pueblo, que es quien tiene, en toda democracia, la última palabra.

tommymejiapou@hotmail.com

Medio siglo después

Medio siglo después de los acontecimientos bélicos de 1965, el capítulo más importante de nuestra historia contemporánea, cuando el pueblo en armas se lanzó a las calles en reclamo de la vuelta a la constitucionalidad sin elecciones y en defensa de la soberanía nacional, debemos preguntarnos ¿cuánto hemos avanzado? ¿valió la pena tanto sacrificio?

Cuando comenzaron los bombardeos y los tableteos de las ametralladoras habían transcurrido tan solo tres años, 10 meses y 24 días de la decapitación de la férrea tiranía trujillista, que mantuvo a los dominicanos en el oscurantismo durante 31 largos años.

El 24 de abril de 1965 la irrupción de las masas populares, con el coronel Francisco Alberto Caamaño al frente, hicieron tambalear un régimen que, viéndose acorralado, tuvo que pedir protección de un imperio.

Cuatro días después, el 28 de abril, con la llegada de las primeras tropas de intervención de los Estados Unidos, con el apoyo infame de la OEA, se echaba a perder el propósito de reponer el gobierno legítimo destituido en septiembre de 1963, a la cabeza del profesor Juan Bosch.

La cuota de sangre que aportó el pueblo dominicano se calcula en más de 3 mil víctimas mortales, aparte de los cientos de heridos y apresados.

Cuando se sucedían aquellos acontecimientos, República Dominicana se colocó en el centro de la atención mundial. Los grandes titulares de la gran prensa internacional nos catapultó como un pueblo de un valor fuera de serie.

En el tiempo transcurrido, en que varias generaciones se han sucedido, y aún con todos los avances obtenidos en democracia, hemos participado de la triste realidad que miles y miles de jóvenes han sucumbido víctimas de políticas oscurantistas aplicadas por regímenes impopulares, como aconteció en el gobierno de los 12 años de Joaquín Balaguer. 

En no menos proporción hay que incluir las víctimas por consumo y/o tráfico de drogas, por involucrarse en actos delincuenciales, etc., etc.

En 1965 la población del país superaba los 3 millones de habitantes, y la pobreza hacía estragos entre amplios sectores. Hoy día se estima en más de 11 millones, y la fuerza laboral tiene la triste condición de que en su mayor porcentaje percibe un deprimido salario mínimo.

Datos oficiales dan cuenta que más de 850 mil dominicanos viven con menos de un dólar por día. Más de 4 millones de personas, es decir, una cifra superior al 40% de la población, viven en situación de pobreza general.

Las fuerzas más identificadas con el sentir patriótico combatieron hasta donde aconsejaron las circunstancias con la aspiración de que en este país fluyera una democracia más representativa, libre de injerencias extranjeras.

Pero las distintas generaciones de dominicanos que se han sucedido desde entonces han sido partícipes de precariedades y falta de oportunidades en la inmensa mayoría de la población, en mayor proporción entre los obreros y campesinos.

La Guerra de Abril del ´65, cuando se conmemora este mes el 50 aniversario de aquella epopeya heroica, podemos decir a los cuatro vientos que el arrojo demostrado por nuestros combatientes frente a las tropas de intervención sirvió de ejemplo al mundo entero para que se nos reconozca como un pueblo amante de la libertad y la democracia participativa.

 

Lo que viene ahora en el PLD

Después de dar una vez más una demostración de madurez política en su reunión del pasado domingo 19 de abril, el Partido de la Liberación Dominicana se enfrenta a un proceso más complejo de lo que muchos piensan.

¿Por qué?

Después de que su Comité Político votara 23-11 y una abstención, a favor de que se introduzca una ley al Congreso para permitir la reelección presidencial en lugar de bajar las tensiones entre los dos principales equipos (Danilo-Leonel) complica el panorama.

El hecho de que el CP apruebe, eso debería ser una línea que todos los diputados del PLD acataran de manera unitaria, pero por tratarse de un escenario como éste, es complejo, se necesitan 143 votos para pasar la reelección y el PLD tiene 120 diputados, o sea que todavía estando todos de acuerdo (cosa que se casi imposible) faltarían 23 votos, lo que obligaría negociar con la oposición.

La política es como el amor una guerra y los que piensen que el Leonelismo se quedará de brazos cruzados en esta etapa, están equivocados. Entiendo que tratarán de presionar lo más posible para que el proyecto no pase, como una estrategia de que el presidente note de que la jugada es complicada, y así decidiría renunciar a las aspiraciones (cosa que dudamos).

Pero de lograrlo entonces el mandatario podría inclinarse por apoyar a otro precandidato (Reinaldo) con todo el poder del estado y entonces el equipo del presidente Fernández viviría en carne propia lo que es ser vencidos por el estado.

Entiendo que los demás precandidatos aún no deben tirar la toalla hasta que ya la reelección sea una ley y esté oficialmente reintroducida porque aún  muchas cosas pueden pasar.

Será una batalla dura la que se avecina en los próximos días, ojalá esté equivocado en esta parte de mi análisis.

Lo que sí es un hecho es que definitivamente la voluntad popular se impuso y el PLD vuelve a mostrar por qué ha ganado cinco elecciones consecutivas y porque durará muchos años siendo la principal fuerza política del país. 

Derrota y reflujo

 
 
Una derrota política, sólo puede ser encajada si se acepta y se busca reducir los efectos colaterales. Después de la derrota viene el reflujo, el desconcierto y la desbandada de seguidores. Sólo lo puede evitar la revisión de errores, reponer las fuerzas, y listo para emprender nuevas jornadas.
El inicio formal  e institucional de  la búsqueda de la reelección es una innegable victoria política del Presidente Danilo Medina. Ha ganado la primera parte, que es dentro del Partido de la Liberación Dominicana, le falta ahora la batalla del Congreso Nacional.
Ganar a Leonel Fernández por una mayoría significativa lo tienen que aquilatar los llamados oficialistas como parte del laborantismo político partidario. La línea del aplastamiento, en la actividad de masas sólo lleva a las divisiones y el fraccionamiento.
En política se gana y se pierde. El que gana debe ser conciliador  y tender puentes de entendimiento. El que pierde, debe evitar que en el reflujo se le vayan sus fuerzas.
La historia política señala que cuando tras una victoria no hay concertación y entendimientos fuera y tras bastidores, el fraccionamiento está cerca, o el desgano, o el retiro de escena, para pasar a las sombras de las bambalinas, moviendo teclas ocultas.
La reelección presidencial, bajo cualquier circunstancia y cualquier período, es un hecho de fuerza y concertación. Hay que atraer los votos de los legisladores que son adversos, unos 20, y casi siempre ese acercamiento es fuera y contra   las líneas de los partidos que los cobijan.
La reelección se sataniza porque fue ejemplo de la fuerza y la sangre de los doce años del doctor Joaquín Balaguer. En defenitiva, es el pueblo el que debe decidir si un presidente puede seguir en el cargo o se va para la casa. En el pasado reciente, el Presidente Hipólito Mejia buscó la reelección y la perdió.
Hoy más que nunca los que buscan la repostulación tienen que practicar la  concertación política y social, para poder mantenerse por un nuevo período en el Palacio Nacional.
Los índices de popularidad del presidente Medina están sobre la mesa, con una oposición dividida y que ahora mismo luce en un proceso de individualidades que no le permiten crecer. La forma en que esa oposición, a través de sus legisladores, se apega o rechaza la reelección en una Asamblea Nacional, será determinante para el destino del país.
Sin concertación y búsqueda de unidad, no hay ninguna fuerza política que pueda triunfar.

Apresado uno de los supuestos autores de muerte de mayor PN

Santo Domingo, 21 abr (EFE).- La Policía Nacional informó hoy de que apresó a uno de los supuestos autores del asalto y posterior muerto del mayor policial Zacarías Plasencia Encarnación, en un hecho ocurrido en la Avenida Jacobo Majluta el pasado jueves.

Se trata de Alexander Sid Sánchez (Peluca), quien admitió que cometió el crimen junto a los prófugos Melvin de Jesús Moya, Kelvin Peralta Valdez (Pompón), Darlin Alberto Soriano (El Guardia), quien era sargento del Ejército, y otra persona identificada solo como ‘Wilmer El Mayor’.

Plasencia Encarnación fue encontrado herido el pasado 16 de abril por Franklin Rodríguez Santana, quien le auxilió y trasladó al Hospital Ney Arias Lora, donde falleció.

La Policía exhortó a los prófugos a entregarse por la vía que entiendan pertinente, para que respondan por el crimen que se le imputa.EFE

Video Telenoticias

 

 

 

Biólogo urge detener daños Parque Sierra de Bahoruco

SANTO DOMINGO.- La deforestación y destrucción del Parque Nacional Sierra de Bahoruco es muy preocupante y alarmante debido a una invasión de productores agrícolas y de carbón vegetal que arrasan con los bosques y la biodiversidad de la zona.

Sixto Incháustegui, biólogo y experto en estudios de anfibios, reveló que la situación actual en que se encuentra esta zona protegida del país ha sido denunciada en los últimos meses, y que cada día se unen más voces que pretenden llamar la atención de las autoridades nacionales e internacionales.

La Sierra de Bahoruco, incluyendo el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, es un sistema montañoso que se extiende a Haití, compuesto por dos grandes ecosistemas: Los Pinares y Los Bosques Nublados.

Informó que Los Pinares no han tenido un gran impacto porque los pinos crecen en zonas muy pocas productivas en términos humanos,  mientras que los bosques nublados son una biodiversidad muy rica.

El biólogo denunció que la Sierra de Bahoruco tiene dos grandes problemas: el avance de la agricultura tanto extensiva como intensiva dentro de los terrenos del Parque Nacional Sierra de Bahoruco, y la producción de carbón vegetal, lo que calificó de problema serio y difícil.

Inchaustegui fue entrevistado en el matutino Ojalá, por el Canal 4RD, donde denunció que en esa zona hay una gran producción para suplir el mercado haitiano. “Esta problemática es esencialmente dominicana, porque se trata de decir con frecuencia que son nuestros vecinos que producen el problema de producción de carbón vegetal”, indicó.

Explicó que la zona está poblada de ilegales haitianos y de dominicanos de muy bajos recursos, quienes colocan a menores de edad a aplicar plaguicidas y productos químicos de mucho cuidado sin ningún control ni protección.

El biólogo denunció también la gran cantidad de excavaciones que se realizan en el lugar donde los lugareños tratan de hacer reservorios de agua, lo que calificó de “realmente muy impactante”.

jpm