NUEVA YORK.- Decenas de dominicanos conmemoraron el 50 aniversario de la revolución constitucionalista de 1965 con una caminata por las avenidas Broadway y San Nícholas, en el Alto Manhattan.
En la actividad, convocada por organizaciones comunitarias y políticas, se lanzaron consignas contra la corrupcíon e impunidad y se pidió la renuncia de los jueces de las altas cortes de la República Dominicana, a quienes los manifestantes acusaron de «inmorales».
Los manifestantes condenaron, además, la decisión del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana de modificar la Constitución para dar paso a una posible reelección del presidente Danilo Medina.
Al final de la marcha hablaron Roberto Castillo, del Comité de Homenajes a los Héroes y Heroínas de la Patria; Luis Acosta, del Frente Amplio, y Angel Mescaín, de Alianza País, entre otros.
Como la fórmula del esposo y la esposa: “Margarita-Leonel”, bajo el lema “ve tú, porque yo tengo impedimento legal”; observamos la fórmula “Hijo-Madre” en el año 2010 cuando en la provincia San Juan resultó electa una diputada en la Circunscripción 2, conformada por los municipios de Las Matas de Farfán, El Cercado y Vallejuelo.
Fue la matense Eufrasia Santiago Merán, a quien algunos la definen como iletrada; quien alcanzó la victoria de la mano de su hijo, Nidio Encarnación; quien siendo diputado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) durante el cuatrienio 2006-2010, fue impedido a inscribir nueva vez su candidatura, para dar cumplimiento a la ley que establece la cuota del 33% de participación femenina en los cargos electivos; es decir, a la Ley 275-97 y todas sus modificaciones.
Ante tal impedimento legal, como el ex-presidente Leonel, el entonces diputado Nidio buscó en su hogar –y no exactamente en el partido– a una mujer que lo representara en la boleta.
¿Una mujer que le fuera leal? Y todo parece indicar que ante tal astucia, ahora es comprensible que desde el pasado 21 de abril 2015, Nidio Encarnación sea otra vez diputado.
En medio de todas luces y sombras respecto a la legitimidad, el presidente de la Cámara de Diputados, Abel Martínez, ha juramentado al hijo de la diputada perredeista, Eufrasia Santiago Merán, que el pasado mes de marzo presentó su renuncia ante dicha cámara alegando problemas de salud.
Y aunque ciertamente Eufrasia acaba de pasar por la Cámara de Diputados sin penas ni glorias; estamos obligados a preguntar si la designación de su hijo-hombre en vez de una mujer competente del partido –si es que el PRD la tiene en esa circunscripción- ¿es una violación legal, en el marco local e internacional, a la cuota femenina?
De momento, es obvio que la representación femenina de esta provincia sureña en dicha cámara queda reducida a la mitad: de un 40% disminuyó a un 20%.
Ahora bien; en medio de todo lo que envuelve este acto de juramentación, protagonizado por el PRD y la Cámara de Diputados, impera cuestionar ¿dónde ha quedado enrollado ese fardo de legislaciones que desde el año 1997, mediante la ley 275-97 y sus modificaciones, han venido determinando que los partidos políticos otorguen un porcentaje mínimo de sus candidaturas a mujeres?
¿Acaso esa curul es un bien de familia al margen de las leyes dominicanas o es el resultado de la cuota legal femenina, utilizada cual navaja de dos filos?.
Puede que ante la carencia de una Ley de Partidos; se ¿acomode?, o se interprete así.
Lo cierto es que tal nominación apesta cual un “Mondongo” de los que lavan en el perímetro del “Palam de Las Matas de Farfán”; puesto que con la juramentación de Nidio Encarnación como suplente de su madre diputada; en vez de la Cámara de Diputados incidir en la integración de las mujeres a los cargos electivos, ha hecho todo lo contrario.
¿Otro sin sazón que se deriva de un régimen sin consecuencias que está claramente establecido en la República Dominicana? Como van las cosas, pudiera suceder que la vice-presidencia de la república, de repente -«por motivos de salud»-, pase a ser ocupada por el esposo o por el hijo putativo de éste, como suplente de la mujer que actualmente la ocupa; y en consecuencia, al Senado llegue un hijo o un hermano del actual senador de San Juan.
Y a todo esto, ¿qué tiene que decir la vice-presidenta de la Cámara de Diputados, la también diputada por la provincia San Juan, Lic. Lucía Medina?.
¿Acaso olvida la diputada Lucía Medina que siendo ella la hermana de uno de los principales dirigentes nacionales del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha sido postulada dando cumplimiento a la cuota femenina en su boleta electoral?
Por la autoridad que confiere a Lucia Medina el cargo que ostenta dentro de esa Cámara de Diputados y por su condición de mujer, ella ha debido salir al frente y elevar su voz en defensa de las mujeres de la provincia que allí debe representar; pero sobre todo, en defensa de todas las mujeres dominicanas.
Parecería que Lucía desconoce el mandato de Santa Catalina de Siena: “¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! porque, por haber callado, ¡el mundo está podrido!”.
Mientras imagino esa Santa en el éxtasis religioso al compás que escribía “Diálogo”, voy caminando descalza por la orilla del Macasías; y en defensa de los derechos de las mujeres de esta provincia, del país y del mundo, me encuentro urgida a gritar: ¡Basta ya de permitir calladas que se vulneren los derechos de las mujeres! ¡Basta ya que desde las altas instancias del poder político dominicano se ignore “La Declaración y Plataforma de Acción de #Beijing”, aprobada en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995)!
¡Basta ya de sostener ese manto de silencio a sabiendas del Art. 7 de la «Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer», donde el Estado dominicano se comprometió a tomar las medidas necesarias para eliminar la discriminación contra las mujeres en la vida política y pública!
Y a propósito de Estado, respecto al presidente Danilo Medina, ¿qué respuestas podemos esperar las mujeres de su natal provincia y del resto del país, en relación a la actuación de la Cámara de Diputados al elegir un hombre como suplente de una diputada electa bajo el amparo legal de cuota femenina, en generosa ignorancia de lo que claramente establece La Constitución de la República Dominicana en el artículo 39, acápite 5? Al menos mientras se conduzca como reo de la reelección presidencial, no tendremos respuestas, ni Ley de Partidos Políticos ni ninguna otra que realmente derive en una verdadera transformación socio-política a favor de todas y de todos.
Si bien es cierto que en nuestro país, la participación política de la mujer dominicana es cual aquella “Utopía de América”, sobre todo en lo que concierne al involucramiento activo como al desempeño de las mujeres en la política; no menos cierto es que siendo mayorías en los registros electorales, con cuota o sin cuota, nosotras no deberíamos permitir que una mujer sea suplantada por un hombre en esa curul que hoy ocupa el hijo de la renunciante diputada Eufrasia; como tampoco deberíamos andar cobijándonos bajo paraguas de vice-posiciones y demás.
Las mujeres dominicanas deberíamos plantearnos “la unidad de propósitos en la vida política”, tal como lo señaló el hijo de la reverenciada poetisa y educadora Salomé Ureña, el ilustre dominicano Pedro Henríquez Ureña respecto a América.
En vez de las mujeres ponernos a llorar en San Juan y en el país la pérdida de una diputada en la cámara baja, vamos unidas a reclamar lo nuestro: con juicio y corazón y con lealtad -no a una reelección y demás despropósitos políticos- sino, ¡leales al pueblo dominicano!
“Me venció el Estado”, dijo Danilo Medina al concluir las primarias peledeístas del año 2007 que escogieron a Leonel Fernández candidato presidencial para el certamen electoral del 2008.
Fernández, usando todos los recursos públicos, alcanzó un 72%; y Medina, que había renunciado al Ministerio de la Presidencia por condena a la reelección, obtuvo un 28%.
(Los diarios nacionales tienen en sus archivos electrónicos y documentales los discursos de campaña interna del 2007, donde Danilo Medina expone el carácter negativo de la reelección presidencial, tanto para la economía nacional como para la democracia dominicana).
A raíz de ese momento Medina optó por el bajo perfil y el silencio. Acudía a las reuniones del Comité Político y no tomaba turno, mientras algunos de sus compañeros evadían mirarle para evitar un saludo que pueda desagradar al presidente del PLD, a la sazón también presidente de la República, doctor Leonel Fernández, el príncipe y el hombre que dio luz verde para que todos acumulen grandes fortunas desde el Estado.
“Pero nadie apunta en su agenda los favores recibidos”, dijo Séneca para referirse a los ingratos. Lo que pasa es que Leonel ya no garantiza permanencia en el poder y continuar sustrayendo recursos públicos hacia cuentas personales a esos funcionarios y miembros del Comité Político que se reunieron el pasado domingo 19 en Juan Dolio.
Y muy pocos le acompañan fuera del poder. De una matrícula de 35 miembros del Comité Político, apenas votaron 12 en contra de la reforma constitucional para permitir que el presidente Medina pueda optar por un segundo período. ¿Quién iba a pensar, años atrás, que el único hombre que había llevado al gobierno al PLD (y en tres oportunidades) y líder indiscutible de la organización se encuentre derrotado y en minoría evidente?
No puede emitir decretos para nombrar ni cancelar a nadie. Esa es la razón por la que a Leonel se le ha dejado solo, casi solo. “Un hombre aislado se siente débil y lo es”, dijo Concepción Arenal. Y una vez más se confirma la tesis de que el dinero no es todo ni mucho menos garantiza felicidad en la persona. Los felices son ricos, pero no necesariamente los ricos son felices.
La experiencia de la reunión del Comité Político revela que en ese partido no hay ideología (esa fue la primera que se perdió), el menor concepto ético, pero tampoco hay amigos ni enemigos, ni aliados ni adversarios. Es una corporación de socios mayoritarios y minoritarios que, en función de grandes distribuciones y reparticiones, tendría que ponerse de acuerdo en su pretensión de seguir desguañangando la economía nacional.
Si hay ingratitudes, soledad o infelicidad son asuntos circunstanciales y particulares. Lo que Leonel está viviendo lo vivió Danilo ayer, pero eso no debería de importarle a nadie. Lo que el pueblo no debe permitir es que un grupo —con todos los ribetes de asociación de malhechores– continúe al frente de los destinos nacionales, ahora bajo el falso pretexto de que hay uno bueno y uno malo.
El presidente Medina, autor intelectual de las nominillas desde el primer gobierno peledeísta, ha sabido ofertar una percepción de “víctima” ante acontecimientos que él tiene cuota de culpabilidad, como en efecto es el déficit fiscal de más de 200 mil millones de pesos del año 2012. Todos saben, empezando por el presidente Medina, que parte de ese dinero se invirtió en la campaña que lo llevó a la Presidencia. Llegó a la presidencia bajo los hombros de la corrupción.
Mientras le metía al pueblo una reforma tributaria, exhortaba simultáneamente a la gente a “no tirar piedras hacia atrás”, como forma de procurar impunidad hacia Leonel Fernández.
Danilo Medina fue ministro de la Presidencia y hombre de extrema confianza de Leonel Fernández, razón que lleva a la siguiente pregunta: ¿Conocía el hoy presidente de la mafia de la construcción prevaleciente en los gobiernos de Fernández (en la que Félix Bautista, Diandino Peña y Díaz Rúa llevaron la voz cantante), del contrato firmado con la Barrick Gold, del Préstamo de Sun Land, de los vínculos que atribuyen al presidente del partido con ciertos sectores del narcotráfico?
No se concibe que el principal ministro de la Presidencia ignore tantos hechos delictuosos. Y que a la hora de separarse de Leonel el único motivo sea la común aspiración a la Presidencia de la República. Y hoy busca la reelección presidencial, la misma reelección que él condenó. ¿Y dónde está la diferencia de uno y otro? No observo diferencia entre Leonel y Danilo, los dos líderes del PLD, cuyos seguidores actúan conforme a las circunstancias del momento (oportunismo) y sus intereses particulares.
Al conocer a Joaquín Balaguer cuando era vicepresidente y luego presidente nominal cuando «El jefe», me sentí, al principio, muy poco impresionado. Mi primera impresión fue: qué burócrata tan sumiso e incoloro. Ningún periodista, dominicano o extranjero, de los que yo conocía entonces pensaba que este modesto y callado dominicano, de baja estatura, tendría un futuro significativo después que un valiente grupo de dominicanos eventualmente diera prueba de que Trujillo era tan mortal como el que más.
Durante una entrevista, años después, Balaguer me obsequió una pila de libros para que los leyera. Sin embargo, tal vez astutamente, no me dio su libro: «La política internacional de Trujillo».
La vieja limosina presidencial que Trujillo le había prestado a Balaguer, cuando éste último se convirtió en el presidente sustituto, a menudo se veía estacionada frente a la modesta casa de una de las hermanas de Balaguer durante la hora de almuerzo, en Ciudad Nueva. Todo en el hombre irradiaba modestia. ¿Cómo pudo una figura tan anodina convertirse en un caudillo tan duro como cualquier otro en la misma posición?
Cuando Trujillo fue asesinado, nosotros los que estábamos en los medios de comunicación esperábamos que Joaquín Balaguer saliera rápidamente del escenario.
Supuestamente, él no tenía futuro. Sin embargo, este modesto hombre de baja estatura había aprendido una que otra cosa durante su permanencia en la tiranía como intelectual. Era natural que tuviera más experiencia política que cualquier dominicano aparte de El Jefe, por cuanto la política era exclusivamente una profesión trujillista dirigida desde el palacio.
Joaquín Balaguer.
El panegírico leído por Balaguer, como presidente, durante los funerales de Trujillo fue un indicio. Fue, obviamente, su buen manejo de la política lo que hizo parecer a Balaguer como un Papá Noel frente a la clase obrera. Nosotros mismos fuimos testigos cada mañana del asombroso espectáculo de las multitudes que se formaban frente al Palacio Nacional en espera de recibir cualquier cosita de parte de Joaquín Balaguer. Su bondad, al distribuir cantidades de regalos, como si fuera Navidad, incluyendo hasta carros de concho, de las vastas propiedades de la familia Trujillo, le ganó no solamente elogios sino fieles seguidores por siempre.
Trujillo tenía sus partidarios y estos transfirieron su lealtad a Balaguer. No obstante, como presidente, le volvió a poner el nombre de Santo Domingo a la ciudad.
Pero la liberal Unión Cívica Nacional era anti balaguerista y quería unas «Navidades sin Balaguer». Veinticuatro días después de las Navidades de 1961, Balaguer dejó la presidencia e inició su viaje al exilio. Habiendo sido testigo de la salida de Balaguer del palacio y de haber escuchado su último adiós, de nuevo me pregunté cuál sería su futuro. Después de todo, él conocía los peores secretos del régimen.
Ningún político dominicano fue tan duramente clasificado como Balaguer. Sus escritos, especialmente los que trataban sobre su vecino, Haití, lo mostraban como un racista. Sin embargo, les daba la mano a todos sin importar su color – aunque le gustaba limpiarse las manos con un paño mojado en alcohol luego de cada apretón de manos mientras estaba en su continua campaña electoral. No era un hombre materialista – excepto por los libros – su único interés práctico era el poder y el país. Sus regímenes recibieron críticas mixtas.
SUS OBRAS
Fue un constructor de viviendas de bajo costo, carreteras, parques, un zoológico, un cementerio, nuevas represas, una biblioteca, un museo dominicano de antropología y de otras obras de infraestructura. Sin embargo, una insensatez espectacular que el país no podía darse el lujo de costear fueron los millones gastados en el Faro a Colón, que emite una luz que se refleja en el cielo en forma de cruz.
Usaba un tono de voz tan humilde durante las entrevistas que uno sentía deseos de gritarle para que dijera alguna noticia periodísticamente interesante. Tuvo un liderazgo fuerte alimentado de una mezcla de paternalismo, autoritarismo, corrupción casi legal y represión.
En los años que pasé investigando el asesinato de Trujillo para mi libro, «La Muerte del Chivo» (1978), no encontré rastros de nada mal hecho de parte de Balaguer. Y él ayudó a salvarle la vida al obispo Thomas Reilly, quien había sido apresado por el ejército del Jefe en esa época.
Balaguer fue lento en ajustarse al sistema democrático, especialmente en lo que concierne a las elecciones. En el período posterior a la invasión estadounidense, bajo el mandato del presidente Johnson, Balaguer gobernó junto a los militares. Fue un período oscuro conocido por las actividades de «la banda», los cuales «desaparecían» a los opositores izquierdistas del régimen.
Siempre tuve el presentimiento, a pesar de su eventual amistad con el doctor José Francisco Peña Gómez, que Balaguer nunca, mientras viviera, aceptaría a un negro como presidente de su país.
En resumen, Balaguer fue el último de los caudillos, la última figura paternalista para muchos dominicanos. Ahora, conforme éstos observan la cruz (del Faro) en el cielo, pueden esperar que los líderes más jóvenes y modernos llenen el vacío que ha quedado al frente de la mesa.
Al morir, Joaquín Balaguer se llevó muchos con él. Algunos todavía quieren saber, ¿qué le pasó a Orlando?» ¿Lo sabremos algún día?
En Veinte Años Después, novela que leí en mi adolescencia, supe por primera vez de La Fronda, ese movimiento con el que Aramís (El Mosquetero) estuvo secretamente vinculado.
En realidad, La Fronda fue una serie de insurrecciones ocurridas en la Francia del siglo diecisiete, teniendo como telón una coyuntura de gran depresión económica y graves problemas dentro de las organizaciones políticas y sociales, originando estas acciones la plataforma que durante un lustro azotó a esa sociedad y que la historia recoge con este nombre, en virtud a las hondas que sirvieron de pertrecho a los sublevados de ese levantamiento social en París.
(“Se ha levantado un viento como de Fronda, / que contra Mazarino dicen que sopla./ Si al fin aumenta, es posible que traiga fuerte tormenta”…… A. Dumas).
Este capítulo de la historia francesa ha dejado huellas tan marcadas, que aun en nuestros días, cuando se otean en el panorama político tempestades de funestas consecuencias suelen pronosticarse como: “Soplan vientos de Fronda”.
El Dr. Leonel Fernández, recientemente puso de moda “soplan los vientos” insinuando que su presencia en el escenario político provocaría un huracán indetenible, que lo conduciría otra vez a ser el primer magistrado de la nación.
Pero, ¡qué ironías tiene la vida!….después del ensordecedor rugido en el centro olímpico, donde el León cantó y bailó, y una guardia Pretoriana se formó en filas, espada en manos prestos al ataque. Desplegaron como águilas sus alas y el caballo relinchó briosamente en la pradera.
Siete días después, salidos del oriente, el Príncipe sale con sus tropas disminuidas y obligado a replegarse en el castillo que ha fundado y calcular su próxima zarpada.
¡El laurel no siempre coronará nuestras sienes! Esta reflexión mandatoria, el poder obnubiló al Príncipe y no midió las consecuencias. ¡Humano es! Le recordaban siempre al triunfante gladiador al final de su combate, para que no se embriagara de aquel néctar victorioso.
Sin duda alguna, los vientos están soplando, pero soplan, anunciando la triste Fronda, que se avecina a lo interno del partido de la estrella.
Que nos pasa que cada día hablamos menos, abrazamos menos y escribimos mas?
Es penoso ver como la palabra, el gesto y el lenguaje no verbal pierden frente al cibernismo. Como las personas, antes de conversar, llamarse por teléfono, visitarse, compartir de una cena, prefieren chatear.
La tecnología definitivamente abre puertas y acerca a quienes están lejos. Pero, qué hace a los que esta cerca?
Mientras las redes sociales logran establecer una vía de comunicación con aquellas personas que están lejos, aquellos a quienes queremos, pero nos separa la distancia física , quizás tienen el efecto contrario sobre los que estamos cerca y mas aun cuando son mal utilizadas, o utilizadas en abuso pues podrían llegar a distanciar incluso a los que vivimos en una misma casa.
La delicia y caricia de las palabras, la calidez de una mirada, de un gesto, de un abrazo nunca podrán ser compensadas por un chat, una red social, un correo….
Las personas necesitamos del contacto, es parte de nosotros. Somos seres sociales. Desde que nacemos, somos cargados, amamantados, acariciados por nuestras amorosas madres y crecemos en un ambiente de comunidad; donde la palabra, los afectos y las caricias físicas forman parte importante de nosotros.
Esta manera de comunicación que nos ofrecen las redes, los chat, el Internet, pudiera estar provocando personas antisociales, está provocando que las personas hablen cada día menos, se expresen cada día menos, compartan físicamente menos. Están logrando crear relaciones cibernéticas, casi robotizadas.
No es sorpresa estar en reuniones donde las personas mantienen la cabeza hacia abajo escribiendo y perdiéndose la maravilla de su entorno. Perdiendo el contacto visual y afectivo de la o las personas con las que está. Y por que no, hasta violentando una regla de cortesía frente a los demás.
Invito a través de estas líneas, a la reflexión. Volvamos a retomar la palabra, el contacto, las juntas para un café, reuniones familiares, actividades al aire libre. Disfrutemos de nuevo de tocar y mirar a las personas. No permitamos que la robotización del mundo, ni el mundo cibernético (que no son malos) nos arropen al punto tal que cambiemos el contacto físico, visual, táctil, por el contacto a través de unas frías líneas escritas por un chat…
Disfruta de la energía de las personas, ríe, canta, conversa, toca, huele, deléitate con el lenguaje no verbal de las personas y de su compañía…te invito a hablar mas y a escribir menos.
El PLD aún no ha perdido sin embargo es justo plantearlo por si las cochinas moscas. Hoy más que nunca y por razones obvias todo se necesita y todos se necesitan en el Partido de la Liberación Dominicana para poder retener el poder en el año 2016.
En pocas palabras, Danilo Medina y la reelección necesita a Leonel Fernández, Leonel Fernández al gobierno y el Partido de la Liberación Dominicana al llamado Bloque Progresista. Sin la unidad de estas tres partes podría terminar el período sucesivo de gestiones moradas y consecuentemente el retorno de un PRD o PRM al gobierno.
Dijo José Ángel Buesa: “La Culpa es toda tuya porque la hiciste bella y me diste los ojos para mirarla a ella”, pero nada que ver. La situación actual en el PLD, podrá mañana ser un poema, pero hoy es tórrida prosa cargada de incertidumbre
Si de manera extraordinaria el PLD no puede unificar criterio y por consecuencia no logra retener el poder, ¿quién tendría más culpa Danilo Medina o Leonel Fernández?
Cuando llegue el momento de juzgar a Danilo Medina dirán que fue culpable por buscar una repostulación que podía esperar; por imponerse ante una conquista constitucional consensuada como la del 2010 y reinstalar la reelección. En resumen podrían decir que Danilo Medina fue culpable por hacer algo que no dio resultado doce años atrás cuando alguien asumió una actitud similar.
Llegado el momento de juzgar a Leonel Fernández, (En caso del PLD no retener el poder), dirán que éste tuvo mala fe por no ceder pese a haber sido presidente en tres ocasiones. Por no presionar decisivamente a sus legisladores y no salvar con su liderazgo el desbandado Bloque Progresista del que la Fuerza Nacional Progresista FNP fue el primero en salir.
De perder el PLD el poder, fruto de su inesperada irresponsabilidad, al Bloque Progresista de ninguna manera se le podrá culpar. Como diría un profesor de algebra el Bloque Progresista es sólo un subconjunto del conjunto morado.
Eso no va a pasar. En el PLD han enseñado que es de rigor sacrificar lo personal por beneficiar lo general. Pero, ¿Y si pasara? entonces la historia determinará quien tuvo más culpa, si el primero por no querer esperar su próximo turno o si el dueño del turno por no querer cederlo al primero.
Ha de suponerse que en la carta de ruta diseñada por los que impulsan se modifique la Constitución de la República, para permitirle al Presidente Danilo Medina presentarse como candidato en mayo del 2016, se contempló el abc, y el por si acaso, de tales propósitos con los requerimientos de cada paso.
En ese esquema, uno de sus principales objetivos ya fue logrado con el Sí, que a manera de sentencia emitió el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, enrostrado a la persona a los que todos los allí presentes en su momento proclamaron su líder, y quien levantando su mano se manifestó en contra la decisión tomada.
Pareciera que aquella era la oportunidad soñada, el gran momento para el esperado desquite, el turno para avasallar y demostrar quien tiene el mando de los organismos de dirección del partido, en otras palabras, un «ahora soy yo», y hacer saber quien tiene el sartén por el mango y al que por «amor», liderazgo y poder le rinden tributo y obediencia, como lo hicieron con él.
Y ese Ahora soy yo, no es solo habilitar la repostulación presidencial que persigue, sino que también se propone doblegar toda fuerza existente al interior del partido y dejar establecido claramente, con deslinde y titulo de propiedad a quien corresponden las tierras del feudo y que de aquí en adelante el trono tiene otro dueño.
No obstante, el Ahora soy yo, debe estar consciente de que no será tarea fácil y debe revisar una y otra vez la estrategia a seguir, porque aunque pareciera tener cierta ventaja y su primer golpe ha sido bueno, debe resguardar bien todos los flancos, porque ahora aplauden y se gozan los vecinos por la discordia y desasosiego que su actitud ha provocado y se respira en su casa.
Una de las virtudes del libro del entonces sacerdote jesuita y sociólogo José A. Moreno (El Pueblo en Armas, Revolución en Santo Domingo), consiste en la perspectiva de observador participante plasmada en sus páginas, al combinar su autor el apoyo humanitario a los barrios de la zona constitucionalista y la convivencia con los comandos cívico militares que sustentaron la revuelta de abril del 65.
EL AUTOR es sociólogo. Reside en Santo Domingo.
Mirador privilegiado que aprovechó para ensamblar una sólida investigación desde el terreno, asumiendo los riesgos inherentes al conflicto bélico. Un tío médico a la sazón subsecretario de Salud Pública, el Dr. Manuel E. Pichardo Sardá, me lo describió –en unión del padre Tomás Marrero- como un valiente cooperante en hospitales de la zona norte en los días de la batalla del Puente Duarte y la Operación Limpieza ejecutada por el CEFA.
Uno de los capítulos de su obra aborda esta experiencia de acción cívica, mientras otro la estructura paramilitar representada por los comandos, ilustrada con dos casos contrastantes, San Miguel y San Lázaro.
Afirma que a la llegada de las tropas americanas y establecerse el Corredor Internacional que partió a la ciudad en dos y tras la Operación Limpieza que barrió la resistencia en la zona norte de la urbe, el movimiento quedó aislado en la denominada Ciudad Nueva o Zona Constitucionalista –realmente la Zona Colonial, Ciudad Nueva, parte de Gascue, San Carlos y Villa Francisca.
A partir de ese momento y al iniciarse negociaciones en busca de una solución al conflicto, elenfoque de la revolución cambiaría el énfasis de lo militar a lo político, sin descuidar las defensasante eventuales incursiones de las tropas del CEFA o de las americanas, como sucediera con las últimas los días 15 y 16 de junio del 65.
LOS COMANDOS
Los comandos, surgidos desde los primeros días de manera espontánea e informal como una conjunción operativa de militares constitucionalistas, activistas políticos y gente llana que se sumó a la causa, se convirtieron en las unidades de combate básicas del movimiento, supervisadas por el comando central de las FFAA “rebeldes”.
Fue una forma de multiplicar efectivos hábiles, ante la desventaja del aislamiento, las bajas ocasionadas por la Operación Limpieza, sumadas al apoyo logístico y el reequipamiento que los interventores dieron a las fuerzas “leales”.
Una parte de la población flotante de combatientes de los barrios altos que lograron evadir el cerco se reagrupó en “Ciudad Nueva”, alimentando así el número de efectivos que debían defender este último reducto de la resistencia armada. Ahora no sólo frente a los militares de San Isidro, sino también ante la formidable fuerza desplegada por Estados Unidos, so capa de “salvar vidas y evitar una Segunda Cuba”.
Los comandos tenían una composición variopinta. Incluían unidades altamente politizadas con predominio de cuadros político-militares del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, el Movimiento Popular Dominicano y el Partido Socialista Popular, como señeramente fueron los que operaron en la José Gabriel García (Juan Miguel Román, Fafa Taveras, Fidelio Despradel), la Escuela Argentina (Cayetano Rodríguez, Breno Brenes, Otto Morales) y San Lázaro (Manolo “el Gallego” González, Tony Isa Conde, Justino José del Orbe).
Algunos menos ideologizados encabezados por líderes carismáticos como los legendarios comandantes Pichirilo, Barahona y Jaime Cruz. Otros caracterizados por una mezcla de militares regulares y gente llana de los barrios y oriundos de provincias, unidos por la circunstancia de la lucha armada, pro reposición de Bosch y la Constitución del 63.
En San Carlos, donde existieron varios comandos y avanzadas, los oficiales Núñez Noguera y Jesús de la Rosa desempeñaron funciones de dirección. Al igual lo hicieron Emilio Herasme Peña, José Campos Chestaro, Jaime Cruz, José Rosado, Tato García, incorporando a jóvenes como mi compañero de infancia Lipe Collado, una de las memorias lúcidas de la Guerra de Abril.
En esta amplia gama, también los hubo formados por haitianos solidarios acantonados en el Centro Sirio Libanés frente al Parque Independencia, promovidos por el legionario francés veterano de Indochina y Argelia, luchador contra Duvalier, mi amigo André de la Rivière, integrado a los hombres rana y muerto en acciones de guerra el 15 de junio.
René Theodore, quien alcanzaría la jefatura del Partido Comunista de Haití, era uno de esos combatientes. Un joven luminoso radicado en el país desde 1958 junto a su familia –cuyo padre fue mi profesor de francés en el Liceo Juan Pablo Duarte-, compañero del grupo cultural Arte y Liberación que capitaneaba Silvano Lora e integrado al Comando B-3, el poeta Jacques Viau Renaud, fue uno de los mártires más sentidos por nuestra generación. Cantada su epopeya por los poetas Juan José Ayuso y Antonio Lockward Artiles.
Los socialcristianos tuvieron una presencia destacada en tareas defensivas a través de Andrés Lockward, Rafaelito Martínez, Romeo Llinás, Llía Valverde, Chico Córdova, Henry Molina, Miguel Cocco, entre profesionales, sindicalistas y dirigentes estudiantiles, como lo resaltara recientemente en Hoy el amigo Teófilo Quico Tabar. Agregando así otra dimensión al papel jugado en el plano diplomático por Antonio Rosario, Caonabo Javier Castillo y José Gómez Cerda.
Organizados en función territorial, los dos roles fundamentales de su estructura de mando eran los de comandante y subcomandante, que como regla general de aplicación laxa se trataba de cubrir en dupla con oficiales militares activos o en retiro y civiles con entrenamiento político-militar.
En algunos comandos –aquellos más ideologizados- existía una suerte de comisario político que se ocupaba de aprovechar los períodos de receso bélico para velar por la formación política de los combatientes y promover algunos debates democráticos entre los combatientes.
Recuerdo haber asistido a una sesión nocturna en el comando que operaba en la Del Monte y Tejada casi Abreu, en pleno corazón de San Carlos, en la cual se suscitó una encendida discusión acerca del curso de las negociaciones que se llevaban a cabo en el Edificio Copello con la Comisión de la OEA.
Oficiales como el célebre comandante Montes Arache –cabeza del cuerpo de hombres rana que jugó un papel singular en las operaciones de la guerra-, Lachapelle Díaz, Núñez Noguera, Lora Fernández y el propio Caamaño, ejercieron su autoridad directa –a veces cuestionada en ocasión de conflictos internos que se agudizaban al prolongarse las negociaciones con la Comisión de la OEA- para mantener el orden en la zona.
El buen amigo José Noboa Garnes, fue factor clave en los entrenamientos a civiles enrolados de repente en los menesteres de la guerra, en las academias que funcionaron en la Zona.
LOS BARRIOS
Moreno señala que a mediados de mayo ya estaban operando alrededor de 120 unidadesintegradas por unos 4 mil civiles. “A pesar de que estuve en íntimo contacto también con otroscomandos -Poasi, Pedro Mena, Lido, Barahona, Pedro Cadena y Luperón-, después de cuatro mesesde interacción diaria me familiaricé más con San Miguel y San Lázaro”, escogidos para el trabajo de observación participante.
Ambos representaban dos tipos básicos de organización, aunque no los únicos. Uno, San Miguel,se estableció dentro de la estructura informal del barrio, mientras que el otro, San Lázaro, se fundósobre la base de una organización política formal (el PSP).
Los dos barrios compartían similitudes socioeconómicas –una configuración de clase media baja con bolsones de marginalidad en el sector del Jobo Bonito-, los mismos problemas de abasto de comida, medicamentos, ropa, así como de seguridad de sus habitantes.
Los migueletes exhibían un claro sentido de orgullo y pertenencia, más acentuado que sus vecinos de San Lázaro. Sin embargo, la composición de los miembros de ambos comandos tenía diferencias significativas. En San Miguel predominaban los muchachos del barrio, “el tigueraje” como le llama Moreno, combinado con un contingente de jóvenes procedentes del barrio de origen del primer comandante que tuvo la unidad, un oficial íntegro, idealista y considerado en su trato con los 60 miembros del comando.
Aunque recibían alimentos procurados por el padre Moreno, la escasez acentuaba la tendencia a los robos y saqueos de establecimientos comerciales aledaños, una conducta censurada por este oficial, quien fuera depuesto por sus subalternos en una asamblea mientras se hallaba diligenciando comida y medicinas.
Reprendidos sus miembros por el correcto oficial Lachapelle Díaz, un nuevo comandante de procedencia policial se hizo cargo. Ahora más autoritario en el ejercicio de la autoridad y más laxo en la moralidad.
San Lázaro en cambio –un comando que conocí- tuvo su origen en otro que había organizadoManolo González, el Gallego, y otros miembros del buró militar del Partido Socialista Popular (PSP)como Tony Isa Conde y Justino del Orbe, integrado por militantes de ese pequeño partido.
A fin de preservarse en caso de que la ciudad cayera en manos de sus adversarios -según refiere Moreno quien mantuvo relación directa con González e Isa Conde-, se configuró este comando más heterogéneo aunque no tanto como para perder la identidad política PSP.
Cachorro Erickson y Norberto Roca fueron sucesivamente los comandantes y el Gallego el subcomandante, elogiado por Moreno por su disciplina, seriedad y liderazgo. Su esposa Clara Tejera Pol y Altagracia del Orbe se encargarían de la cocina para alimentar a unos 60 miembros.
Moreno documenta la muerte de mi ex compañero de colegio Oscar Santana, dirigente del 14 de Junio, al realizar tareas de persecución de los robos nocturnos que se verificaban en el área del Mercado Modelo por parte de miembros de otros comandos. La entrega del responsable principal del crimen a las autoridades, en la que intervinieron el padre Marrero y él. Y el destino final del autor de ese hecho, a manos del comando militar central del 14 de Junio. Tras la guerra, vendría la cacería.
La Segunda República fue gestada por la Guerra Restauradora en 1863. De no haber colapsado, probablemente no se habría producido la intervención norteamericana de 1916, sin la cual, las condiciones que posibilitaron el surgimiento de Trujillo tampoco se habrían dado. La relación secuencial que entrelaza los tres eventos valida el título. Ahora bien, ¿tienen acaso aquellos sucesos, remotos en apariencia, alguna conexión con la realidad actual? Si aceptamos que la dictadura trujillista condicionó el nacimiento del partido blanco del que se desprendió el morado, queda demostrado que sí. Los silogismos pudieran sorprender, pero sus premisas son válidas y las conclusiones categóricas. Por tanto, pensar que los efectos del fracaso de la anexión terminaron siglo y medio atrás con la victoria militar de los restauradores, sería desconocer la naturaleza dialéctica de los fenómenos sociales en virtud de la cual estos mismos se convierten en causa de nuevos acontecimientos.
EL AUTOR es economista y ensayista. Reside en Santo Domingo
Los gobiernos de la Segunda República pueden verse como engendros de partos dolorosos paridos a lo largo de medio siglo. Salvo honrosas excepciones, casi todos nacieron con una malformación congénita que decretó su muerte en 1916. Ingobernabilidad y despropósitos fueron sus resultados más notorios. Así lo evidencian el fusilamiento de su primer Presidente, el intento de anexión a EUA y la formal cesión de los territorios ocupados por Haití. La dictadura y asesinato de Lilís, es solo otro de múltiples ejemplos. El fraudulento empréstito Harmont concertado tres años después de concluir la Guerra Restauradora, fue el traspié que condicionó la entrega de las aduanas a EUA y la referida ocupación de esa potencia. Trujillo fue un parto natural de esa intervención, y por consiguiente sus raíces originarias anclan forzosamente en la inconsistencia de propósitos y falta de cohesión de quienes por medio siglo capitalizaron políticamente el resultado ganancioso del Grito de Capotillo.
El triunfo de los restauradores se produjo en el plano militar, pero la derrota que los sucesivos gobiernos que encabezaron sufrieron en el terreno político y social le hizo un daño irreparable a la República. Reconquistar la soberanía no garantizó la recreación simultánea de un ambiente favorecedor de la independencia económica, la paz y la felicidad ciudadana. De haber alcanzado su gestión gubernativa la altura de su éxito militar, probablemente Trujillo no habría exhibido su bicornio de dictador, al menos por tanto tiempo; el estadio de desarrollo estaría en todos los órdenes mucho más avanzado que el actual. Esto así, porque el modelo trujillista sumó al rezago acumulado a su inicio, los efectos negativos de una economía virtualmente monopolizada que debilitó las energías creativas y constriñó el proceso de movilidad de las clases sociales. En esa circunstancia de amordazamiento hallan su valor histórico genuino las frustradas expediciones de Cayo Confites y de Constanza, Maimón y Estero Hondo; se eternizan las Mirabal y refulge el 30 de Mayo como hito luminoso.
Siendo Trujillo el último eslabón de la cadena de eventos concatenados a la Restauración, con su desaparición en 1961 es cuando cesan definitivamente los efectos causados por el revés de la anexión en 1865. Ese año marcó el punto de partida de un infecundo y tormentoso zigzaguear de la sociedad dominicana que terminó un siglo después con la Revolución de Abril de 1965. Con ésta se dio el salto histórico que despabiló la conciencia nacional y generó el punto de inflexión positivo en la curva de evolución política, económica y social de la República.