Estudiantes de RD participarán en programas en Kenia y EE.UU.

SANTO DOMINGO.- El ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, recibió este jueves a dos delegaciones del Programa de Liderazgo Educativo (PLERD) que representarán a la República Dominicana en Estados Unidos y Kenia, en dos de los escenarios juveniles más importantes de formación y debate del mundo.

Durante el encuentro, De Camps entregó la bandera nacional a los estudiantes como símbolo de la responsabilidad que asumen en el extranjero. “Ya ustedes son campeones. Estamos seguros de que, como lo han demostrado, también la llevarán en alto y el país se los va a agradecer”, expresó.

Liderazgo y pensamiento crítico

El ministro destacó que el desempeño de los jóvenes es un referente para todo el sistema educativo. “El trabajo que han desarrollado y las oportunidades que inteligentemente han sabido aprovechar son un ejemplo positivo no solo para sus familias y compañeros, sino para maestros y toda la institución”, afirmó.

También valoró el impacto del PLERD en la formación de jóvenes comprometidos con su desarrollo y con el país.

Voces estudiantiles

En representación de los alumnos, Deborah Anabel Polanco del Orbe, de la Regional 15 de Santo Domingo, resaltó el valor de la experiencia: “Este programa se basa en cómo nos vamos a mover en la vida. Estaremos construyendo a los líderes del mañana. No solo líderes, sino personas preparadas para tomar decisiones y resolver problemas”.

Dos citas internacionales

Una delegación participará en el Lorenzo de Zavala Youth Legislative Session, programa intensivo del National Hispanic Institute en EE.UU. que promueve el liderazgo cívico mediante la simulación de procesos legislativos y de gobierno juvenil.

La segunda delegación competirá en el World Schools Debating Championships (WSDC) 2026, en Nairobi, Kenia, considerado el campeonato escolar de debate más importante del mundo.

Esta será la primera participación de República Dominicana en la competencia.

Ambas iniciativas forman parte de la estrategia del Ministerio de Educación, a través del PLERD, para fortalecer el liderazgo juvenil, el pensamiento crítico y la proyección internacional del talento estudiantil dominicano.

El monopolio del orden y la hipocresía colectiva

Por HANNA BUENO

Como activista social, conozco la crudeza del Estado en carne propia: he sentido los golpes de la macana, los efectos del gas lacrimógeno y el abuso de poder de la Policía Nacional al disolver protestas legítimas en nuestras calles. Sin embargo, mi visión no se nubla por el resentimiento.

También soy un ciudadano dominicano que ha sido asaltado cuatro veces a punta de pistola por delincuentes corrientes, que ha sufrido la vulneración de ver su hogar despojado de sus pertenencias y que ha recibido recurrentes amenazas de muerte por parte de ciudadanos cegados por la falta de educación y la intolerancia. He sido víctima de los dos males que desangran al país. Por eso, y solo por eso, puedo distinguir con absoluta claridad la profunda hipocresía que impregna el debate sobre la seguridad en nuestra nación.

El sociólogo Max Weber definió al Estado moderno como la institución que reclama, con éxito, el monopolio de la violencia legítima. Despojar a la uniformada de tal autoridad o demoler su credibilidad bajo el peso del linchamiento mediático no nos conducirá a una democracia idílica; nos empujará directo a la anarquía.

Sin una fuerza pública capaz de ejercer la coerción legítima, el ciudadano común quedará desamparado ante la ley del más fuerte, atrapado entre las redes del crimen organizado y la beligerancia vecinal. El orden público no surge por generación espontánea: es el resultado directo del control estatal.

Lamentablemente, la seguridad ciudadana se ha convertido en el botín favorito del debate electoral dominicano. Desde la oposición, cada hecho delictivo de impacto o cada baja civil en operativos se instrumentaliza con rapidez matemática para alimentar una campaña sistemática de desprestigio institucional.

Policía

La verdadera madurez democrática exige una virtud olvidada: blindar a la policía de las pasiones partidistas. La seguridad nacional debe tratarse como una política de Estado inamovible, jamás como un tablero de campaña. Desgastar la moral de los agentes para arrancar puntos electorales es un acto de canibalismo político que debilita la estructura misma que protege a los dominicanos, sin importar las siglas que gobiernen desde el Palacio Nacional.

Aunque la Policía Nacional ha mejorado notablemente desde las prácticas arbitrarias de los años 90 —con avances en profesionalización, transparencia y acercamiento comunitario—, la delincuencia y la violencia social han experimentado una evolución paralela. Esto subraya que los problemas actuales son de índole estructural y no exclusivos de la institución.

Las estadísticas oficiales de la Fuerza de Tarea Conjunta reflejan que contener la criminalidad en nuestras calles es una tarea titánica. Recientemente, las autoridades informaron que la tasa acumulada de homicidios por cada 100,000 habitantes experimentó un descenso técnico notable al corte del 22 de junio de 2026, situándose en un mínimo histórico de 6.98, lo que representa una reducción acumulada del 44.3% en comparación con el 12.54 registrado en el mismo período de 2023. No obstante, la paradoja habita en el trasfondo de los datos.

El reporte oficial derriba el mito urbano de que las bandas delictivas son el motor principal de la sangre en el país: el 59% de las muertes violentas se originan directamente por conflictos sociales entre particulares y problemas de convivencia ciudadana, dejando a los delitos asociados a la delincuencia común en un 15% y al crimen organizado en planos minoritarios.

Al desglosar este panorama de descomposición comunitaria, los datos de la Policía Nacional Dominicana revelan que el 73.4% de estos casos corresponden a riñas callejeras y de bares, el 19.2% a violencia intrafamiliar y un 7.8% a disputas diversas. Esta realidad histórica fue resumida por la Procuraduría General de la República (PGR) al advertir una preocupante tendencia: “Alrededor del 90 por ciento de las amenazas denunciadas en el país son de muerte y constituyen el principal detonante de los homicidios relacionados con conflictos sociales; disputas aparentemente menores por estacionamientos, ruidos o linderos terminan en tragedias fatales causadas por los propios ciudadanos”.

No estamos ante una crisis estrictamente policial, sino ante una epidemia de intolerancia civil. Los datos del Ministerio Público muestran que más del 70% de las personas identificadas en estas investigaciones penales tienen menos de 35 años, evidenciando un profundo fallo de fábrica en el relevo generacional de nuestro país.

Este escenario de beligerancia civil se agrava al mirar los delitos contra la propiedad y el tráfico de armas.

A pesar de que las denuncias por robos de motocicletas y teléfonos celulares registraron una reducción promedio del 27% en comparación con el año anterior, las patrullas operan en desventaja. El contrabando de armas de fuego —que ingresa camuflado en envíos marítimos comerciales desde Estados Unidos y rutas del Caribe— inunda los sectores vulnerables. La policía se ve obligada a imponer el orden desarmando a una población civil fuertemente armada.

Donde las fronteras del patrullaje se desvanecen por completo es detrás de las puertas del hogar dominicano. Al cierre del primer semestre de 2026, la Fundación Vida Sin Violencia encendió las alarmas al reportar 47 feminicidios íntimos: un repunte drástico del 74% frente al mismo periodo del año anterior.

La carga burocrática y judicial de este flagelo es masiva; de acuerdo con los registros de la PGR, los delitos de violencia de género, intrafamiliar y sexual acaparan más de 73,295 denuncias anuales, representando casi el 89% del volumen total de denuncias nacionales. Exigirle a la uniformada que prevenga mágicamente un crimen que se gesta en la intimidad de una habitación, detonado por celos y alcohol durante los fines de semana, desnuda una absoluta falta de prevención comunitaria y familiar, no una falla en el patrullaje de calles.

Como ha señalado puntualmente la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, “los conflictos sociales causan más muertes que la delincuencia”, lo que obliga al Estado a concentrar esfuerzos urgentes en fortalecer la convivencia y las herramientas de mediación ciudadana.

Es aquí donde emerge la gran hipocresía social y la abierta resistencia ciudadana al orden. Es un cuadro costumbrista en nuestros barrios ver llegar una patrulla para apagar un “teteo”, incautar bocinas o detener un desorden en la vía pública, solo para ser recibida a botellazos, pedradas y tiros por la propia vecindad. La comunidad suele defender al infractor y repeler con violencia a la autoridad encargada de pacificar su entorno.

Sufrimos de un doble rasero patológico: exigimos una policía omnipresente, rígida e implacable cuando el delincuente ataca nuestra propiedad, pero gritamos “abuso de poder” si esa misma patrulla nos fiscaliza por una infracción de tránsito. Queremos una fuerza pública a la carta: que elimine al atracador del barrio mediante el aplaudido y silencioso “intercambio de disparos”, pero que garantice el debido proceso si el implicado resulta ser un conocido o un familiar.

Los políticos actuales, tanto del oficialismo como de la oposición, y organizaciones internacionales que se han referido a estos temas deberían reflexionar profundamente sobre quiénes son sus asesores y qué intereses representan. Son ellos, en muchos casos, los verdaderos delincuentes cuando politizan de manera irresponsable casos como el de Herrera, convirtiendo tragedias en carnada electoral y erosionando aún más la confianza en las instituciones.

Reconocer este panorama obliga a abordar una verdad incómoda: es profundamente triste que el Estado deba luchar fuego contra fuego. En un entorno ideal, el peso de la ley bastaría; pero frente a delincuentes que portan armas de guerra y disparan a quemarropa, la policía está obligada a responder con la misma contundencia letal para preservar la paz. Por supuesto, esto no justifica los abusos. Los casos de brutalidad o corrupción deben castigarse con todo el peso de la ley. Separar las manzanas podridas y procesarlas judicialmente es vital para mantener la legitimidad del uniforme, pero las faltas individuales jamás deben utilizarse para desahuciar moralmente a toda la institución.

En medio de esta tormenta se encuentra la ministra Raful. Aunque una parte de la opinión pública difiera de sus posturas, estilo o filiación política, la honestidad intelectual exige admitir la magnitud de su cargo: dirigir esa cartera es sentarse en un sillón eléctrico institucional. No es una tarea fácil. Más allá de los feroces ataques de la oposición, la ministra está librando una batalla campal de frente, intentando empujar reformas estructurales profundas en una maquinaria viciada por décadas. Destruir su gestión desde la comodidad del análisis superficial es ignorar la complejidad del monstruo interno que intenta domar.

Las firmas de asesores internacionales y las inyecciones de presupuesto estatal pueden modernizar cuarteles, digitalizar procesos y mejorar salarios; sin embargo, la reforma policial será estéril si la sociedad misma no se reforma. La institución del orden es el termómetro, nunca la enfermedad. La policía es el espejo exacto que refleja nuestras peores miserias colectivas.

Si la familia dominicana sigue criando hombres machistas, ciudadanos intolerantes que solucionan desacuerdos a tiros y personas que buscan burlar las normas mediante el “amiguismo” o el soborno, la policía solo seguirá extrayendo su recurso humano de esa misma cantera deformada. No se puede exigir una fuerza pública pulcra cuando la materia prima proviene de una sociedad en franca descomposición moral.

Antes de sumarse al coro del linchamiento mediático, cada ciudadano debería mirar fijamente al abismo y responder con honestidad: ¿Qué sería de este país sin esos miles de hombres y mujeres policías que, día tras día, salen a arriesgar la vida por un salario modesto y el desprecio público?

Destruir la credibilidad de la Policía Nacional por conveniencia política o falsa moral es empujarnos voluntariamente hacia el caos. Al final del día, con todas sus imperfecciones y heridas, el uniforme de la policía es la última línea de defensa que se interpone entre nuestra frágil civilización y la jungla.

jpm-am

UNIREMHOS gradúa otros 612 profesionales; 374 enfermería

SANTO DOMINGO.– La Universidad Eugenio María de Hostos (UNIREMHOS) celebró su sexagésima séptima graduación ordinaria, en la que invistió a 612 nuevos profesionales de programas de grado, postgrado y técnico superior, quienes se incorporarán al ejercicio profesional en distintas áreas del conocimiento.

Del total de graduados, 596 corresponden a programas de grado, 16 a postgrado y uno al programa de Técnico Superior en Enfermería.

Entre las carreras con mayor número de egresados destaca Enfermería, con 374 nuevos profesionales, además de titulaciones en Medicina, Odontología, Derecho, Administración de Empresas, Contabilidad y Auditoría, Mercadología, Comunicación Social, Sistemas Comunicacionales y Educación.

LLAMADO AL LIDERAZGO Y LA ÉTICA

Durante la ceremonia, el rector de UNIREMHOS, doctor Wady Ramírez, afirmó que los graduandos culminan su formación en un contexto de profundos cambios tecnológicos, económicos y sociales, por lo que los exhortó a ejercer un liderazgo sustentado en la ética, el compromiso y el servicio.

Asimismo, advirtió sobre los efectos de la polarización en la sociedad e instó a los egresados a mantener una búsqueda permanente de la verdad, respetar la dignidad humana y contribuir a la construcción de un mejor futuro para las próximas generaciones.

«El título que hoy reciben no es solo un reconocimiento; es una responsabilidad», expresó Ramírez, al motivarlos a poner sus conocimientos al servicio del país con integridad y sensibilidad social.

RECONOCIMIENTO ACADÉMICO

En representación de los graduandos habló Vianny Pamela Monero Nivar, egresada de la Licenciatura en Enfermería, quien obtuvo un índice académico de 4.0 y la distinción Summa Cum Laude, la más alta de la promoción.

En el nivel de postgrado fueron investidos 16 profesionales: 13 en la Maestría en Salud Pública y tres en la Maestría en Enfermería Pediátrica.

an/am

Reinas del Caribe vencen a China en la Liga de Naciones

HONG KONG.– La selección femenina de voleibol de la República Dominicana consiguió este sábado una valiosa victoria al imponerse 3-1 (25-22, 21-25, 25-23 y 26-24) sobre China, séptima del ranking mundial, durante la tercera fase de la Liga de Naciones de Voleibol (VNL).

Con este triunfo, las Reinas del Caribe, ubicadas en el puesto 13 del escalafón mundial, suman su segunda victoria consecutiva y mejoran su récord a 3-8 en la ronda regular del torneo, que concluye este domingo. Su próximo compromiso será frente a Canadá, a las 4:30 de la madrugada (hora dominicana).

La ofensiva dominicana estuvo encabezada por Brayelin Martínez, con 20 puntos, seguida de Yonkaira Peña (18), Gaila González (16) y Jineirys Martínez (12). También fue determinante el desempeño defensivo de la líbero Yaneirys Rodríguez, quien realizó múltiples salvadas clave, mientras que Camila de la Rosa y Geraldine González aportaron solidez en momentos decisivos.

Por China, destacaron Zhuang Y.S., máxima anotadora del encuentro con 25 puntos, Tang X., con 15, y Li C.X., con ocho unidades.

El encuentro se caracterizó por su intensidad y equilibrio. Ambos equipos protagonizaron largos intercambios y exhibieron un alto nivel defensivo. En las estadísticas, República Dominicana dominó los ataques 62-61, mientras que China fue superior en bloqueos (12-11) y servicios (4-3).

Las dominicanas se adjudicaron el primer set por 25-22 gracias al poder ofensivo de Brayelin Martínez y Yonkaira Peña. Sin embargo, China reaccionó en el segundo parcial, aprovechando un decisivo rally de 4-0 para igualar el partido tras imponerse 25-21.

En los dos últimos sets, las Reinas del Caribe mostraron carácter y capacidad de respuesta. La combinación ofensiva de Brayelin Martínez, Yonkaira Peña y Gaila González, junto con la defensa de Yaneirys Rodríguez y los bloqueos de Jineirys Martínez y Geraldine González, resultó determinante para asegurar la victoria.

El cuarto parcial fue el más dramático. China llegó a tomar ventaja de 23-21 tras una racha de cinco puntos consecutivos, pero las dominicanas reaccionaron con determinación. Gaila González igualó el marcador a 24 con un potente remate y luego anotó los dos puntos finales que sellaron el triunfo 26-24 y una importante victoria para la escuadra quisqueyana.

of-am

Ven peticiones para transformar la Policía «cayeron en el vacío”

SANTO DOMINGO.- Dos miembros de la Comisión para la Transformación y Profesionalización de la Policía Nacional, creada por el presidente Luis Abinader, denunciaron que la mayoría de las recomendaciones entregadas al mandatario no se han implementado.

Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y el reverendo Fidel Lorenzo Merán, de la Fundación Equidad y Justicia Social, señalaron que una de las propuestas clave era realizar en el primer año una evaluación de desempeño a todos los niveles, desde el director hasta los alistados, a cargo de una entidad externa a la Policía. Citaron como ejemplo al Mosad de Israel. “Los resultados demuestran que eso no se ha hecho”, afirmó Lorenzo Merán.

Entrevistados por Héctor Herrera Cabral en el programa D´AGENDA de Telesistema Canal 11, sostuvieron que los altos mandos policiales simularon apoyar la reforma, pero nunca admitieron debilidades. “Cuando se contrataban profesionales extranjeros para seminarios, ellos querían darles cátedras a esos expertos”, dijeron.

Mercedes explicó que plantearon una depuración “de arriba hacia abajo” que tampoco se ejecutó. También cuestionaron el modelo educativo: “Existían como 200 escuelitas; cada grupo tenía la suya”. Por eso propusieron un centro moderno unificado. Según las autoridades, se habilitó un hotel en Río San Juan, propiedad de un grupo turístico, en una zona apartada “donde no se puede supervisar”.

Criticó que cerca de 600 personas, en su mayoría jóvenes, hayan muerto a manos de la Policía en “desacreditados intercambios de disparos” durante la reforma. “No son más que asesinatos”, afirmó.

“Ese esfuerzo se quedó solo en teoría. La pequeña luz que se avizoró con la reforma lograron desconectarla y por eso hoy tenemos esos resultados”, señaló. Cuestionó que Abinader lleve cinco años reuniéndose los lunes en el Palacio de la Policía para hablar de seguridad ciudadana “pero los resultados no están”.

Para ambos, es un error que Abinader dirija personalmente la reforma. Lorenzo Merán dijo que al encabezar cada lunes la Fuerza de Tarea, todos los resultados recaen sobre el mandatario. “Cuando el presidente se involucra personalmente es porque ya no tiene a quién mandar. Si fracasa, no hay a quién enviar”, advirtió. Agregó que el jefe de Estado “ha quedado atrapado” y “ha perdido credibilidad”.

Cambios de funcionarios y reforma legal no resuelven

Mercedes y Lorenzo afirmaron que la crisis policial no se soluciona con destituir a la ministra de Interior, Faride Raful, ni al director de la Policía, mayor general Andrés Cruz Cruz, ni con modificar la Ley de la Policía. “Ya hemos visto pasar varios ministros y directores y nada ha cambiado. La fiebre no está en la sábana”, dijo Lorenzo Merán.

Sobre la reforma legal aprobada por el Senado en un día, Mercedes la calificó de “vergüenza” y advirtió que se hizo “sin consenso” y aprovechando la indignación social. “Lo que de ahí va a salir es más de lo mismo”, sostuvo. Recordó que la ley vigente “ni siquiera se ha cumplido” y que la Policía ha tenido 16 jefes sin que cambie la situación.

Ambos insistieron en que la educación policial sigue en manos de los mismos oficiales que “violan e irrespetan los derechos humanos” y reiteraron que la sociedad está “indignada” por la brutalidad policial y las ejecuciones.

Reforma policial sin resultados

Desde el momento mismo en que inició su gestión el presente gobierno, la reforma policial se ha querido presentar como uno de sus grandes logros y principal estandarte.

Se han anunciado transformaciones profundas, se han contratado asesores nacionales e internacionales, se crearon comisiones, se celebraron foros y se destinaron miles de millones de pesos del presupuesto nacional con la promesa de construir una Policía Nacional moderna, profesional, eficiente y respetuosa de los derechos ciudadanos.

Sin embargo, la realidad que viven los dominicanos cuenta una historia muy distinta.

La reciente muerte del joven Darlin Mercado en Herrera ha vuelto a sacudir la conciencia nacional y a desnudar una verdad que el Gobierno intenta ocultar bajo una intensa campaña de comunicación: la reforma policial no ha producido los resultados prometidos, a pesar de los miles de millones ($) destinados para tales fines.

Cuando después de tantos recursos invertidos continúan ocurriendo hechos que cuestionan el uso de la fuerza, el respeto al debido proceso y la capacidad institucional para garantizar la seguridad ciudadana, es evidente que el problema no es de percepción, es un problema de gestión, de ejecución y de liderazgo.

El Gobierno ha preferido vender una imagen de transformación antes que presentar resultados medibles. Ha invertido más tiempo en construir un relato que en garantizar que los cambios lleguen a las calles, donde los ciudadanos siguen sintiendo miedo, incertidumbre y desconfianza.

No podemos, bajo ningún concepto, pretender sustituir los procedimientos policiales por procesos de ejecución. Este principio no admite matices ni justificaciones.

La Policía Nacional existe para prevenir el delito, proteger a la ciudadanía, capturar a quienes infringen la ley y ponerlos a disposición de la justicia. Cuando un Estado permite que ese límite se desdibuje, también pone en riesgo los fundamentos del Estado de derecho y de la democracia.

Combatir la delincuencia exige firmeza, pero nunca al margen de la Constitución ni de las leyes. Un gobierno responsable no puede medir el éxito de su política de seguridad por la cantidad de operativos o por las estadísticas que presenta semanalmente.

Debe hacerlo por la confianza que inspire en la población, por la profesionalización de sus agentes y por el respeto irrestricto a los derechos fundamentales.

La muerte del joven Darlin Mercado no puede convertirse en una estadística más ni en un episodio pasajero. Debe servir para evaluar con objetividad una reforma policial que, pese a los recursos invertidos, continúa sin ofrecer las garantías que demanda la sociedad dominicana.

El país merece mucho más que discursos optimistas y campañas publicitarias.

Los dominicanos necesitan una reforma policial que produzca resultados reales; instituciones que funcionen con eficiencia y transparencia; agentes comprometidos con el cumplimiento de la ley y un Gobierno que entienda que la confianza ciudadana no se compra con propaganda, sino que se conquista con hechos.

Después de miles de millones invertidos, la pregunta sigue siendo la misma: ¿dónde están los resultados?

Esa es la interrogante que el Gobierno aún no ha podido responder de manera convincente. Y mientras no pueda hacerlo con hechos verificables y no con discursos, la reforma policial continuará siendo el ejemplo más evidente de una promesa que consumió enormes recursos públicos sin traducirse en la transformación que esperaba el pueblo dominicano.

jpm-am

La ruta legal de un proyecto inmobiliario (OPINION)

Cuando una persona decide comprar un apartamento o una vivienda en planos, normalmente presta atención al precio, la ubicación, el diseño, las amenidades y las facilidades de pago. Sin embargo, existe un aspecto aún más importante que muchas veces pasa desapercibido: verificar que el proyecto cuente con todos los permisos exigidos por las autoridades competentes. De ello depende, en gran medida, la seguridad de su inversión.

Los permisos de construcción no son simples trámites burocráticos. Cada autorización tiene como finalidad proteger la vida de las personas, garantizar el cumplimiento de las normas técnicas, preservar el medio ambiente y promover un desarrollo urbano ordenado. En otras palabras, representan una garantía tanto para el desarrollador como para quienes invertirán su patrimonio en el proyecto.

El primer paso consiste en verificar la situación jurídica del terreno. El desarrollador debe demostrar que posee un título de propiedad debidamente registrado o los derechos legales que le permiten construir. Además, es indispensable confirmar que el inmueble no tenga conflictos legales, hipotecas, gravámenes u otras limitaciones que puedan afectar la obra o poner en riesgo la inversión de los compradores.

Superada esa etapa, corresponde al Ayuntamiento determinar si el uso del suelo permite el tipo de construcción propuesto. Planeamiento Urbano evalúa aspectos como la densidad permitida, la altura de las edificaciones, los retiros obligatorios, los accesos y el cumplimiento de las normas urbanísticas vigentes. Sin esa aprobación, el proyecto no puede avanzar.

Luego intervienen los profesionales responsables del diseño. Arquitectos e ingenieros elaboran los planos estructurales, eléctricos, sanitarios y demás estudios técnicos que servirán de base para la construcción. Cada uno asume la responsabilidad legal de su trabajo y certifica que cumple con los reglamentos nacionales y los estándares de seguridad.

Con ese expediente técnico, el proyecto es sometido al Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED), institución encargada de revisar que la documentación cumpla con las normas de construcción. Actualmente, la Ventanilla Única de Construcción ha permitido agilizar este proceso al integrar la participación de diferentes instituciones públicas.

En determinados casos también interviene el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Esto ocurre cuando, por su ubicación o características, el proyecto puede generar algún impacto ambiental. Dependiendo de la magnitud de la obra, esta evaluación puede tomar varias semanas o incluso meses.

Existen además proyectos que requieren autorizaciones de otras instituciones relacionadas con agua potable, energía eléctrica, carreteras, tránsito, patrimonio cultural o desarrollo turístico. Cada organismo analiza exclusivamente los aspectos que le corresponden para garantizar que la construcción pueda integrarse adecuadamente a su entorno.

Uno de los temas que con mayor frecuencia genera confusión es CONFOTUR. Muchas personas creen que se trata de un permiso para construir, cuando en realidad es un régimen de incentivos fiscales para determinados proyectos turísticos que cumplen los requisitos establecidos por la ley. No sustituye ninguno de los permisos de construcción.

Después de superar todas las evaluaciones técnicas y legales, el MIVHED emite la Licencia de Construcción. Este documento autoriza oficialmente el inicio de la obra conforme a los planos aprobados. Construir sin esa licencia puede generar sanciones, paralización de los trabajos y pérdidas económicas tanto para el desarrollador como para los compradores.

Es importante comprender que no existe un plazo único para obtener todos los permisos. El tiempo dependerá del tamaño del proyecto, su ubicación, la calidad del expediente presentado y la rapidez con que se respondan las observaciones formuladas por las distintas instituciones. Una buena planificación desde el inicio resulta fundamental.

Quienes desean comprar una propiedad en planos deben acostumbrarse a preguntar si el proyecto cuenta con Licencia de Construcción y con las demás aprobaciones correspondientes. Solicitar esa información no significa desconfiar del desarrollador; por el contrario, demuestra que el comprador está protegiendo responsablemente su patrimonio.

El extraordinario crecimiento que vive actualmente el sector inmobiliario dominicano exige compradores cada vez mejor informados. Conocer la ruta legal que debe recorrer un proyecto antes de iniciar su construcción reduce considerablemente los riesgos de la inversión y brinda mayor tranquilidad a quienes deciden comprar.

¿Ha solicitado alguna vez los permisos de un proyecto antes de comprar? ¿Cree usted que todos los compradores deberían exigir esta documentación antes de invertir? ¿Considera que una mayor información sobre estos procesos ayudaría a fortalecer la confianza en el mercado inmobiliario dominicano? Me gustaría conocer su opinión.

Cesarfragoso75@hotmail.com

jpm-am

Reforma de la Policía pasó a la Cámara de Diputados en la RD

Santo Domingo, 11 jul.- La reforma a la Ley 590-16 Orgánica de la Policía Nacional pasó a la Cámara de Diputados de la República Dominicana para su discusión, luego de que el Senado la aprobó con modificaciones durante la semana que finaliza en sesión extraordinaria.

El proyecto, sometido por el Poder Ejecutivo, incorpora cambios orientados a modernizar la institución policial mediante la profesionalización de la carrera y el fortalecimiento de los mecanismos de seguridad pública, con el objetivo de aumentar la confianza ciudadana.

LOS CAMBIOS

Entre los cambios figura el establecimiento de una clasificación de armas menos letales y un régimen de control estricto sobre su uso, con el propósito de evitar el empleo arbitrario de la fuerza por parte de los agentes.

La iniciativa también incorpora disposiciones para reforzar la protección de los ciudadanos y regular los procedimientos de registro destinados a detectar armas, explosivos o sustancias prohibidas antes de que representen un riesgo para la seguridad pública.

Asimismo, establece que el personal policial de carrera podrá emplear las técnicas previstas en la legislación para prevenir o restablecer el orden público durante el ejercicio de sus funciones.

PROTESTAS POR MUERTE DE JOVEN

La aprobación del proyecto se produjo pocos días después de la muerte del joven Darlin Enmanuel Mercado, de 19 años, a manos de un agente de la Policía Nacional, un caso que desencadenó protestas ciudadanas y reavivó el debate sobre el uso de la fuerza por parte de ese cuerpo.

El presidente Luis Abinader condenó públicamente el hecho, mientras la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, lo calificó de «abuso inaceptable».

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El Cantor del Yaque y Juana Núñez (OPINION)

Con la gracia, la picardía y la originalidad que lo hizo inmortal, Juan Antonio Alix, El Cantor del Yaque, plasmó en una de sus décimas un interesante y novedoso retrato de Juana Núñez, el antiguo puesto cantonal que hoy es Salcedo.

No hizo referencia a calles ni a números.

Habló de almas.

De un pueblo cibaeño, devoto y trabajador, que cargaba un contrasentido en el pecho: florecía entre café y cacao, se enaltecía con esfuerzo propio, pero su té no tenía casa digna.

Alix, el inmenso poeta popular, lo dijo sin rodeos: “Es una pena que un cantón que bien florece y tanto se enaltece no tenga un templo bueno y adecuado”.

Porque si la tierra da frutos en abundancia, la Iglesia está llamada a tener una casa hermosa donde alabar al Divino Creador.

Consciente de que la décima es más que verso.

Es llamado.

Es una especie de sermón criollo.

Juan Antonio Alix sintió y valoró la religiosidad profunda de los juananúñenses y su compromiso, al tiempo que los comprometió a quemar el rancho existente para transformarlo en un auténtico, hermoso y espacioso templo católico en el epicentro del parque de recreación, allí donde hoy Juan Pablo Duarte da nombre y sombra.

Con fé del pueblo, recordó que el Dios del Altar siempre devuelve con más lo que real y efectivamente aportamos.

Por eso, no era limosna lo que pedía. Exigió a viva voz inversión celestial.

Hoy, cuando se camina el parque central de Salcedo y se levanta la vista al templo mayor, se entiende que Alix no sólo produjo décimas.

Diseñó planos de incalculable valor.

Con rima, sagacidad y amor por su gente, puso la primera piedra.

Porque hay versos que no se recitan. Se construyen.

Como muestra de su talento y agudeza, a continuación, observemos algunos de los pies de décimas de la autoría del poeta de origen mocano, en torno a la realidad referida en esta entrega.

 

Señores, por el presente

se ve que, en esta región,

aumenta la población

de manera sorprendente.

Y una Iglesia más decente

espaciosa y más bonita,

Juan Núñez necesita

para que honre lo mejor,

a Dios, nuestro Redentor,

y a este pueblo progresista.

 

Y además ya causa pena

que un lugar que bien florece,

y que tanto se enaltece

no tenga una iglesia buena.

De tristeza mucha llena

que tan bonito poblado

no tenga un templo adecuado

a su bella posición,

más siendo una población

que bastante ha progresado.

Templo mayor de Salcedo

Y al tener preponderancia

este pueblo en el Cibao,

por su café y cacao

que cosecha en abundancia,

Iglesia debe tener;

y por eso es menester

que la que hay en construcción,

se vea ya su conclusión,

sin más tiempo que perder.

 

Nadie diga que yo dí

y por eso no doy más,

porque siempre para atrás,

ha de ir quien diga así.

Para Dios digan que sí

cuando les suelen pedir,

porque deben advertir,

que en esta vida tremenda,

dueño de vida y hacienda

Dios lo es, no hay que decir.

 

Y también que por honor

o ya sea por dignidad,

deba esta localidad

tener un templo mejor.

¡El que tiene, causa horror!

porque es un rancho apurado,

con un foco soberado,

¡que dizque se llama coro!

¿y no es acaso un desdoro,

para tan bello poblado?

 

¡Por Dios, no más irrisión!

y no se hagan esperar,

porque eso es profanar

nuestra Santa Religión.

Quemen ese ya ese ranchón

que dizque se llama Iglesia,

que el pueblo que a Dios aprecia

no lo sopla en una choza;

pues no indica otra cosa

sino que a Dios se desprecia.

 

Con que, a la carga, señores,

y apurar esos trabajos,

antes que Dios cuatro ajos,

les eche con mil amores.

Este pueblo está de flores

con su excesivo adelanto,

y ese Dios que tanto y tanto

por siempre lo ha bendecido,

ya quiere ver concluido

su templo divino y santo.

jpm-am

Maestría japonesa para salvarte en un terremoto 

Tres minutos bastaron para cambiar el destino de miles de familias.

En Venezuela más de 4,118 muertos en apenas 3 minutos de terror, fue la lección.

Un desastre que dejó miles de familias en luto, comunidades devastadas y un país enfrentando una enorme tragedia.

La solidaridad y la ayuda humanitaria hoy, son más necesarias que nunca.

Venezuela no solo enfrenta el dolor de una tragedia humana; también enfrenta el desafío de construir un país con una economía más fuerte, infraestructura más segura e instituciones capaces de responder cuando cada segundo cuenta.

El autor es contador público autorizado. Reside en Miami.

Las víctimas merecen algo más que condolencias: merecen que esta tragedia impulse cambios reales para proteger vidas y ofrecer un futuro con mayor seguridad y oportunidades.

Cuando ocurre un sismo de gran magnitud, ninguna infraestructura puede considerarse completamente segura: edificios, viviendas, puentes, túneles, elevados y distribuidores viales pueden verse comprometidos. Por eso, la prevención no es una opción, es una obligación.

Dejar reservas de oro y esmeraldas de Venezuela fuera, para pedir de favor que liberen en Inglaterra, EUA y Francia es culpa de Venezuelan autoridades

Esas autoridades deben garantizar el mantenimiento, la inspección y el reforzamiento continuo de las infraestructuras críticas, especialmente escuelas y hospitales. Proteger esas instalaciones es proteger vidas.

¿Cómo se salvan en Asia?

La meca de terremotos del mundo es Japón y los que hemos visto códigos de construcción en Asia, especialmente Hong Kong, aprendimos.

Presentamos estas ideas: si al sentir tierra moverse y estas cerca de salida, corre a donde no exista nada sobre tu cabeza, irte al aire libre, te da % mayor de salvarte, pero si estás dentro edificios, un super, casas y no puedes en 3 mts salir, debes exigir tener el baño reforzado cerca, enchapado en acero de 6 pies alto x 3 ancho y 3 de largo, con solo tuberías agua y asiento para hacer el #2.

y caerán pedazos concretos a tu alrededor, pero no te aplastaran, estructura de acero prensado, un foco y agua te ayudarán a sobrevivir y tocarás como tambores todo lo que esté cerca, eso les dirá a otros, estoy vivo vengan.

jpm-am