Oscar De la Renta

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EL AUTOR es abogado. Reside en Santo Domingo.

Sin dudas ha fallecido “el más universal de los dominicanos de todos los tiempos”, como atinadamente lo describiera el Presidente de la República Danilo Medina. Y es que no ha habido una figura nacida en la República Dominicana que alcanzara una mayor fama internacional que el legendario diseñador Oscar De la Renta. Pero lo más importante, lo trascendente de Oscar De la Renta no es la fama que alcanzó, sino su historia personal, su legado artístico y humano, su ejemplo de vida imperecedero para la sociedad dominicana, latinoamericana, norteamericana y mundial. Y es que resulta interesante analizar cómo un hombre que nació en una sociedad subdesarrollada, material, económica y culturalmente muy pobre y atrasada, escaló los más altos peldaños del diseño, la costura y la moda a nivel internacional. Evidentemente que Oscar De la Renta combinó el talento, la disciplina, la seriedad y el trabajo constante para labrarse un camino exitoso e icónico en el ámbito de la alta costura. Sin embargo, ese nombre, esa marca mundialmente conocida desde hace décadas que es Oscar De la Renta, alcanzó una mayor dimensión social por los atributos personales que hoy le reconocen personalidades de la categoría de Bill y Hillary Clinton, la exprimera dama norteamericana Laura Bush, Ralph Lauren, Carolina Herrera, Jennifer Garner, Jennifer López, Julio Iglesias, Oprah Winfrey, entre muchas otras celebridades mundiales que vistieron sus diseños y le conocieron. La caballerosidad, la calidez humana, su elegancia en el trato y su sencillez han sido algunas de las cualidades y virtudes más resaltadas por las celebridades que han lamentado su deceso. A diferencia de otros grandes diseñadores, el rostro de Oscar De la Renta llegó a ser tan conocido internacionalmente como sus elegantes y emblemáticos diseños. Conforme al testimonio que han ofrecido públicamente tantas personalidades de la política, el cine, la costura y la moda, este eminente dominicano, nacionalizado estadounidense, se distinguió por su “don de gente”, su trato afable y caballeroso, su laboriosidad y su solidaridad hacia sus amigos, colegas, clientes y relacionados. El prestigio de Oscar De la Renta llegó al punto de que en Estados Unidos se le llamaba “el diseñador de las primeras damas”, porque desde la época de Jacqueline Kennedy hasta la actual primera dama Michelle Obama, la mayoría de las esposas de los presidentes norteamericanos prefirieron sus diseños y sus fragancias. No sólo sus líneas de diseños y sus perfumes fueron ampliamente apreciados por la alta sociedad y el gran público, sino que igualmente su persona fue ampliamente valorada y apreciada por las grandes personalidades que le trataron, como bien señala un editorial del New York Times. La celebridad alcanzada como diseñador y estilista se conjugó, en suma, con sus virtudes personales y humanas, lo cual hicieron de él una de las figuras más influyentes y conocidas de los Estados Unidos y el mundo. No obstante su bien ganada fama internacional, Oscar De la Renta nunca renegó ni mucho menos escondió su origen dominicano, antes al contrario, tenía propiedades e inversiones en el país, pasaba temporadas en Punta Cana, y permanentemente hacía labores humanitarias sin procurar publicidad ni titulares de prensa. Una historia particularmente conmovedora, que habla de su índole, su sensibilidad humana y su dominicanidad, es la adopción de su único hijo Moisés, a quien adoptó luego de enterarse de que había sido abandonado en un contenedor de desechos en La Romana. No solo adoptó al niño abandonado y le dio el nombre bíblico de “Moisés”, sino que le brindó toda su protección y afecto, y le educó en una de las instituciones académicas más reconocidas de New York en el ámbito del diseño. Hoy, con 29 años de edad, ese niño que fue abandonado en la República Dominicana, Moisés De la Renta, es conjuntamente con su viuda, el heredero del gran imperio comercial que es la firma Oscar De la Renta. Ojalá Moisés siga el gran ejemplo de su padre y pueda continuar su enorme legado, para orgullo de él y de todos los dominicanos. ¡Que en paz descanses, Oscar De la Renta, dominicano universal que enalteciste la nacionalidad y fuiste ejemplo de superación, trabajo, excelencia, buena conducta y solidaridad humana !.

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