OPINION: El recurrente chantaje de Anadegas para que le suban ganancias

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Sede principal de ANADEGAS, en Santo Domingbo.

Por PEDRO VASQUEZ CORNIELLE 

Cuando los dirigentes de la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas) quieren que el gobierno les aumente el margen de ganancias por la venta de combustibles, invariablemente comienzan una campaña de denuestos y acusaciones temerarias, sin pruebas, contra funcionarios públicos, en especial  del Industria, Comercio y Mipymes.

A lo largo de los últimos 15 años, ese ha sido su modo de actuar.Esa es la razón de la actual campaña de los dirigentes de Anadegas.

Eso fue lo que hicieron en el año 2006, en el 2008 y 2014. Eso es lo que están haciendo ahora con idéntico propósito.

Veamos:

En la primera campaña para lograr que la entonces Secretaría de Industria y Comercio aumentara los márgenes de comercialización del combustible al detalle, Anadegas, con Juan Ignacio Espaillat al frente, comenzó a presionar en agosto de 2004.

En ese momento la embistieron contra la secretaria de Industria y Comercio, Sonia Guzmán y contra el general Marcos Rodríguez Melo, jefe del Cuerpo Especializado de  Control de Combustibles (CECCOM).

En esa ocasión, lo que esgrimió Anadegas fue que los mayoristas estaban dejando desabastecidos a los detallistas, lo que supuestamente estaba provocando escasez.

La prensa nacional registra que un año después de iniciada la campaña de Anadegas en contra de los funcionarios de Industria y Comercio, las autoridades tuvieron que incautar el camión Volvo placa L957777, conducido por Claudio Antonio Rodríguez, que transportaba 5,000 galones de gasolina en forma irregular, y resultó ser del presidente de ese gremio, el señor Espaillat, en lo que se comprobó que era una práctica reincidente.

Los combustibles incautados fueron donados a instituciones de beneficencia, como el Hogar de Ancianos San Francisco de Asís, el Noviciado Salesiano y el Instituto Dominicano de Cardiología.

Los dirigentes de Anadegas fueron tan lejos que en febrero de 2006 anunciaron un paro de labores para que se “solucione el manejo privilegiado del combustible cuando hay cambio de los precios semanales”.

La bestial campaña de calumnias de Anadegas terminó cuando la Secretaría de Industria y Comercio, mediante la resolución 83-Bis, del 28 de julio de 2006, duplicó los márgenes de ganancias de los detallistas.

Con esa resolución, los detallistas pasaron de ganar 7.32 pesos por galón de gasolina premium, a 13.26, un aumento neto de 5.94 por cada galón.

En el caso de la gasolina regular, se aumentó de 6.72 pesos por galón, a 12.10 pesos por galón, un incremento de 5.38 por galón.

Respecto al galón de gasoil regular, de amplia venta en el mercado nacional, los detallistas lograron un aumento de 4.28 al pasar de una ganancia neta de 4.97 pesos por galón a 9.25 por galón.

Con esos ajustes de ganancias, para Anadegas terminó el vendaval de denuncias de privilegios y otras acusaciones, porque el gobierno les aumentó considerablemente el margen de ganancias por intermediar la venta de los combustibles.

Otra campaña en 2008

Dos años después, pese a que el gobierno le duplicó en 2006 los márgenes de ganancias por vender combustibles al detalle, Anadegas montó una nueva campaña, disfrazada de denuncias de irregularidades, pero realmente destinada a que le volvieran a subir los márgenes de ganancias por su intermediación.

La de mediados del año 2008 fue otra campaña destinada a lograr mayores márgenes de ganancias por vender combustibles al detalle. En esa ocasión los dirigentes de Anadegas esgrimieron el pretexto de que en Industria y Comercio se estaban vendiendo licencias y permisos de importación.

Uno de los recursos de presión utilizados por los dirigentes de Anadegas fue llamar a paralizar la venta al detalle de combustibles para privar a la población y a los sectores productivos de un servicio vital para el funcionamiento de la vida normal del país.

La campaña de Anadegas terminó tan pronto la Secretaría de Industria y Comercio emitió la resolución número 73, que dispuso un mecanismo de indexación semanal de los márgenes de comercialización de combustibles en favor de los detallistas de un 0.50% semanal del margen vigente hasta llegar al 10% del precio adquisición de los combustibles del tipo gasolina, gasoil y kerosina.

Después que logró mejoras sustanciales de ganancias por la intermediación de combustibles en 2006 y 2008, ya en 2010, la Anadegas de Ignacio Espaillat estaba detrás de una nueva campaña para seguir incrementando sus ganancias por vender los carburantes.

En enero de 2010, Espaillat, se inventó que la Ley de Hidrocarburos “había destruido la economía dominicana” y que también había liquidado el aparato productivo del país.

Esa afirmación motivó el llamado a paro de la venta de combustibles para el 8 de febrero de ese año, pero como es natural, no surtió ningún efecto.

No se contuvo Anadegas, sino que pidió modificar la Ley 112-00 sobre hidrocarburos, para establecer un fondo de compensación (para los detallistas) cuando suban o bajen los precios en el mercado internacional.

Los reclamos, denuncias y acusaciones personales de los dirigentes de Anadegas terminaron el 17 de julio de 2014 cuando el ministro de Industria y Comercio emitió la resolución 202, que dispuso modificar el margen de comercialización de las actividades al detalle de combustibles… para que en lo sucesivo… represente un porcentaje de 10.75 del precio de adquisición por parte de los detallistas de gasolina, gasoil, kerosene, para la venta al detalle y transferencia de propiedad de estos productos a las estaciones de servicio.

Otra vez, los dirigentes de Anadegas volvieron a llamar a un paro en la venta de los combustibles como forma de presionar a las autoridades.

Está muy claro que Anadegas se vale del chantaje, la manipulación y el falso criterio de que defiende al consumidor con el solo interés de lograr más ventajas en sus márgenes de comercialización de los carburantes.

Sus denuncias de venta ilegal, de funcionarios que estarían confabulados para favorecer a entes externos en el negocio de los combustibles, terminan tan pronto el gobierno accede  subir sus márgenes de ganancias por intermediar la comercialización al detalles de las gasolinas, gasoil y kerosinas.

Cualquier acusación personal a los ejecutivos del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, tiene que ser entendida como una nueva maniobra de los dirigentes de Anadegas para mejorar sus ganancias y chantajear al gobierno.

¿Se le dará esta vez su jueguito?

Hay muchos que piensan que eso terminó.

 

EL AUTOR es ingeniero. Reside en Santo Domingo.



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