OPINION: Parar los aumentos

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EL AUTOR es periodista.Reside en Santo Domingo.

Hay que tender una línea de acero para detener la inflación y el agiotismo.  Tratando de justificarse con las inundaciones de los pasados huracanes, hay comerciantes que comienzan a aumentar artículos de primera necesidad.

No hay ahora mismo razón ni justificación  para esos aumentos. No hay en el mercado en esta hora escasez de productos. Podría darse esa situación en un futuro, si el gobierno no toma las providencias de rigor.

Hay que hacer una valoración real de los daños producidos por las inundaciones. Sin fantasías, sin deseos de principalías y de justificar ayudas, y sin la desesperación del que lo perdió todo. La agropecuaria sufrió mucho, y hay que tomar medidas de asistencia inmediata.

Hay sectores que ya comenzaron a aumentar los precios de los comestibles, mientras otros están a la espera de que se produzcan permisos para traer los víveres desde el exterior. Si tomamos en cuenta que desde hace años la agricultura es deficiente, cuantificar daños reales que justifiquen aumentos, es muy difícil de evaluar.

A pesar de que se venden como productos locales, desde hace meses la mayor producción de plátanos que se  mercadea en el país viene del exterior, y pasa lo mismo con el café. La ayuda debería ser al mini-productor, que carece de recursos para contratar seguros  y es víctima de todos los fenómenos de la naturaleza.

Antes de los males atmosféricos se ponía en entredicho el trabajo realizado por el sector agropecuario oficial. Ahora tiene en sus manos el momento de alcanzar la gloria, llevando comida barata a los hogares, y al mismo tiempo salvando la producción en crisis.-

El agroindustrial privado luce despreocupado, sin que al parecer el fenómeno le afectara. Puede ser pose, o un excelente manejo gerencial. Solo el tiempo lo dirá. El país no soporta una crisis de amplio espectro que lleve los precios de los comestibles a estar fuera de compra.

La inquietud central es que desde hace años no hay un organismo que tenga competencia para controlar los precios de los comestibles. Los artículos están a la oferta y a la demanda, lo que provoca la presente crisis de agiotismo y especulación.

Para salir con buen pie de las secuelas de estos huracanes es necesario que se levante el aparato productivo nacional, que la agropecuaria esté de nuevo en pie, pero sobre todo que los productos que son considerados de primera necesidad lleguen a bajo precio a los consumidores.

La única forma de vencer la especulación, es agarrándola por el cuello y sancionando a los responsables de esa desleal práctica comercial. El pueblo apoyaría cualquier medida que se tome, para jalar las orejas a los empresarios que juegan con la salud y el bienestar colectivo.

jpm

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