NUEVA YORK.- Este ha sido un suceso sorpresivo, inesperado, esta crisis del Covid 19 de gran impacto socioeconómico, psicológico nadie lo pudo predecir.
Llevamos dos meses encerrado, solo saliendo a buscar provisiones cuando se termina, es todo lo que podemos hacer, adaptarnos lo mejor posible y tomar conciencia de que todo pasa.
Hemos estado lejos de la familia, soportando estoicamente todo esto.
A pesar de todos estas laceraciones, de los enfermos, los muertos, la incertidumbre, nada es totalmente negativo y también nos muestra lo positivo de avances significativos que hemos logrados en la humanidad, por ejemplo, el internet, una herramienta fundamental para estos días aciagos que vivimos, en nuestro día a día ha sido nuestro fiel compañero, Google, Facebook, Twtter han sido excelentes y grandes descubrimientos.
Lo que si es que el Covid 19 ha cambiado el curso de la humanidad.
Esto nos ha ensenado que tenemos que vivir con la incertidumbre, muestra nuestro sesgo psicológico de creernos que las cosas serán siempre más o menos como prevemos.
Cada vez más tenemos que convivir con la incertidumbre.
Aquí, en mi encierro en Nueva York, medito, eso me hace sentirme centrado. Es una forma de buscar un lugar dentro de mí mismo, me da estabilidad, es un antídoto ante estos brutales cambios de exterior.
La meditación nos permite ser fuerte ante las emociones que provoca lo negativo que hoy nos inunda.
Es triste ver esta ciudad sucumbir, llena de temores, sola.
La ciudad de la diversidad, de los encuentros y desencuentros, de los contrastes no solo arquitectónicos sino de su propia cotidianidad, la llamada capital del mundo, la que nunca duerme, Nueva York.
Hoy, en este confinamiento, ante la amenaza de la vida, valoro más el existir, y me detengo a observar mi respiración, mis pensamientos, mis sensaciones físicas, y lo triste e inseguro que ha sido toda esto.
Sé que llegara un momento, cuando esto haya pasado, que recordaremos estos momentos, quizás con nostalgia, con tristeza por lo que se han ido y por la crisis dejada por un gran tiempo, pero donde a pesar de ello, compartimos más que nunca tiempo, tristeza, risas, actividades, porque también hay un lado positivo que nos dejara huellas y un lado positivo.
Estar meses encerrado todo el día en la casa no es fácil ni nada positivo, el encierro es malo, es doloroso, es largo y nos harta de verdad.
Pero, nos ha permitido afrontar los retos y desafíos cotidianos, solo o en familia, en grupo, memorizar cosas, aciertos y desaciertos…
Claro, la decepción es legítima. El miedo al virus es latente.
Y el mayor reto ha sido evitar la ansiedad…
Estas palabras es una cierta forma de llevar cuenta de este confinamiento, de este momento histórico, es en definitiva, escribir la historia a través de nuestra pequeña historia.
JPM/of-am

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
2 muertos y decenas detenidos en tiroteo en Los Ángeles EEUU
Padres de San Diego avanzan al ritmo de Fernando Tatis Jr.
Latinobarómetro: Sólo 47 % de dominicanos apoya democracia
Leonel encabeza este domingo juramentación en San Cristóbal
Lluvias en gran parte del país este sábado a causa de vaguada
Fraude contra Senasa vuelve a marcar agenda dominicana
Movimiento Rebelde rechaza
«ejecuciones extrajudiciales»
RD retira embajada en Nicaragua por «deterioro democrático»
Feria internacional del Libro 2026 SD entra en su recta final
Estados demandan a Trump por cambios eficiencia combustible
