Por LUIS CASTILLO
En estos días la Asociación de Bancos Múltiples (ABA) organizó un conversatorio con expertos internacionales sobre el impacto de las remesas en la economía dominicana. Se dijo lo que ya venimos repitiendo desde hace años: las remesas son un pilar de la economía, sostienen a casi el 40% de los hogares del país y representan la principal fuente de divisas, a la par de las exportaciones nacionales.
El director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, Manuel Orozco, afirmó que si se digitalizan y formalizan las transferencias, se puede aumentar la disponibilidad de ingresos en un 15% y crear mayores oportunidades de ahorro, inversión y acceso al crédito. Todo muy cierto. Pero aquí está la pregunta que la diáspora se hace:
¿Y qué gana la diáspora dominicana con todo esto?
Porque hasta ahora el Estado dominicano se ha beneficiado de nuestro sacrificio, pero no existe una sola facilidad ni beneficio concreto para los dominicanos de ultramar. En cada viaje pagamos impuestos ilegales como el de los 10 dólares de salida. Cuando queremos hacer una diligencia en el país, perdemos días enteros porque no existe una ventanilla única para la diáspora. No hay pensiones especiales para quienes enviamos dinero durante décadas. No existen programas de financiamiento con tasa cero para vivienda o inversión productiva de largo plazo.
La realidad es que sin la diáspora, la economía dominicana colapsaría, pero a pesar de eso, seguimos siendo ignorados en las políticas públicas.
Por eso, ha llegado el momento de que la diáspora cambie de estrategia. No basta con celebrar que los “expertos” reconozcan lo que ya sabemos. Es hora de exigir compromisos claros de parte del Estado dominicano y de los candidatos presidenciales.
* Una pensión para los dominicanos de ultramar financiada con ese cobro de 10 dólares que hoy se aplica de manera ilegal.
* Tasa cero para inversión y compra de viviendas a 20 o 30 años.
* Una ventanilla única para que cualquier trámite de la diáspora sea rápido y prioritario.
* Fondos de apoyo a proyectos productivos creados a partir del flujo de remesas.
La diáspora debe organizarse y, sobre todo, usar su poder político a través del voto. Solo apoyando a candidatos que se comprometan de manera real con nuestras demandas podremos lograr cambios concretos.
Ya no podemos conformarnos con que se nos mencione en discursos bonitos ni con que se reúnan expertos a repetir lo que la diáspora ha venido diciendo desde hace años. Queremos acciones, no palabras.
La diáspora dominicana ha sostenido a la República Dominicana en los momentos más difíciles. Ahora nos toca a nosotros exigir que se nos reconozca y se nos respete como lo que somos: un pilar estratégico de la nación.


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