OPINION: ¿Inminente recesión?

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EL AUTOR es administrador financiero. Reside en Santo Domingo.

Regularmente los economistas dividen los ciclos económicos  en dos grandes fases: la recesión y la expansión. La  fase descendente de la economía se denomina recesión y es el período en que el Producto Interno Bruto real disminuye, al menos, durante dos trimestres consecutivos.

La recesión comienza en una cima y termina en un fondo. Entre los fenómenos que habitualmente caracterizan las recesiones se encuentran: las compras de los consumidores suelen disminuir significativamente, mientras que las existencias de automóviles y otros bienes duraderos que tienen las empresas aumentan de manera imprevista.

Reduce la producción, disminuye el Producto Interno Bruto real. Poco después también se reduce la inversión empresarial en planta y equipo.

Disminuye la demanda de trabajo, lo que se manifiesta primero en una reducción de la semana laboral media y después en suspensiones de empleo y en un incremento del desempleo.

Al disminuir la producción, disminuye la inflación. Al descender la demanda de materias primas, caen sus precios. Los salarios y los precios industriales tienen menos tendencia a bajar, pero tienden a subir menos deprisa en las recesiones económicas.

Los beneficios de las empresas también disminuyen considerablemente en las recesiones. Adelantándose a esta reducción, caen las cotizaciones de la bolsa, por lo general, cuando los inversores racionales se huelen la proximidad de una recesión. Como desciende la demanda de crédito, en esta fase también suelen bajar los tipos de interés.

Ante el asomo de tales fenómenos en la actualidad, la Reserva Federal (Fed) hace aprestos para evitar que dicho ciclo se cierna sobre los Estados Unidos y se ramifique en otros países.

Aunque la economía de Estados Unidos se ve fuerte en este momento, con el desempleo en su nivel más bajo en varias décadas y la inflación muy cerca del objetivo del 2% del PIB, existen nubarrones que pueden empañar dicha situación de estabilidad.

Los riesgos que pueden afectar la situación de estabilidad que hoy exhibe Estados Unidos son una baja en el sector de vivienda, una fuerte caída en la demanda extranjera de bienes de EE.UU., y un prolongado cierre del gobierno que podría poner fin a la expansión.

Entendidos en la materia, a los fines de contener una posible recesión sugieren volver a los estímulos financieros comprando más activos (bonos), bajar la tasa de interés, con lo que disminuiría mucho más el desempleo, lo cual animaría la demanda interna y se estimularía la producción.

Se plantea también elevar su objetivo de inflación o fijar precios de manera que le permita compensar la inflación, pero se duda de  que estas acciones puedan surtir efecto a favor del crecimiento económico.

El bajar más la tasa de interés podría impulsar la demanda durante cualquier recesión, ya que si las personas esperan recuperaciones más fuertes, es más probable que sigan gastando incluso en recesiones.

Como se advierte la mejoría en la economía norteamericana puede ser pasajera lo que obligaría a las autoridades monetarias a repetir las acciones o medidas que se tomaron después de la crisis financiera suprime del 2008, como el aumento de los estímulos financieros y la reducción de la tasa de interés.

Como es difícil predecir con certeza o precisión lo que ha de suceder en los próximos meses en el orden económico y financiero se recomienda que se tomen medidas precautorias a los fines de no ser sorprendidos por los latentes riesgos que siempre asoman sus cabezas.

En ese sentido, es menester que las autoridades monetarias y financieras de la República Dominicana hagan su parte, por lo menos estar pendientes para evitar que haya un declive en el crecimiento del Producto Interno Bruto.

Las noticias que llegan actualmente del ámbito económico financiero de España y Grecia no son nada halagüeñas pues ya se sabe que la deuda de España ya asoma al 96% y la de Grecia en un el 122% del PIB.

Estas realidades mundiales son indicios de que algo anda mal o podría recrudecerse lo que pondría en situaciones difíciles a muchos países, entre ellos la nación dominicana.

No es secreto de que en el primer trimestre del año las finanzas públicas se resintieron pues las recaudaciones bajaron un 40% y los ingresos familiares y empresariales cayeron en un 14.5% lo que se asume que también la demanda interna ha caído significativamente.

Esto es motivo de atención o preocupación pues de por sí se sabe que la economíaía se encuentra anclada en muchos aspectos una de ellas es  que la misma depende de un alto endeudamiento local e internacional.

Sin lugar a dudas la situación es frágil pues cualquier acontecimiento económico-político podría dar al traste con la situación de estabilidad momentánea que vive el país.

No es cuestión de alarma, pero sí de precaución y de previsiones a los fines de que las autoridades tomen las medidas que se requieren de manera oportuna y adecuada.

Es preferible prevenir que remediar y este es el momento para hacer los aprestos de lugar para evitar caer en el abismo. Hay que evitar ser muy optimistas y trabajar siempre bajo el supuesto de escasez o crisis.

of-am

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