Con regularidad escuchamos quejas por parte de la sociedad civil, empresarios y otros sectores de la vida nacional con relación a la podredumbre que tenemos en la clase política dominicana.
Tenemos que decir en defensa de la clase política que no es cierto que la mayoría de los políticos son corruptos. Si así fuera viviríamos un estado de caos y desorden que sería imposible soportar. Lo que ocurre es que los malos aunque son menos hacen más ruido porque hacen lo que no están llamados a hacer y por ende el ciudadano que trabaja duro día tras día, paga impuestos y lucha por mantenerse a flote se irrita y con razón cuando escucha acusaciones de corrupción y otros males que nos afectan como a todas las naciones del mundo.
Pero deberíamos hacer un análisis introspectivo y decirnos, ¿acaso vienen los políticos de Marte o Venus? Claro que no son producto de una sociedad que no solo en sus instituciones políticas tiene debilidades sino también en la familia, iglesia, militares, empresarios, comerciantes en fin tenemos que admitir que es un mal de toda la sociedad en su conjunto.
La clave para comenzar a solucionar una parte de esto es simple, es empoderarnos y trazarles la agenda a los políticos y no permitir que ellos estén cómodos para imponernos la suya, debemos impulsar una evolución de nuestra clase política y forzar a que hayan debates, propuestas reales y aterrizadas; candidatos pulcros y con peso en la sociedad, porque aunque es cierto que el problema es de toda la sociedad no es menos cierto que si desde la cabeza no hay un ejemplo positivo será difícil controlar las masas.
Las sociedades que se empoderan y luchan para que el imperio de la ley sea lo que marque las directrices a seguir son las que tienen mayores niveles éxito a pesar de que es una lucha que toma tiempo para ver los resultados la lucha vale la pena, pero dichas luchas y conquistas deben ser logradas sobre la base de la civilidad, ocupando espacios donde se tomen decisiones y de manera democrática.
Con la elección del presidente Danilo Medina tuvimos un paso de arranque y su accionar es la principal demostración de ello, necesitamos más gente con sensibilidad social y con una clara visión de lo que representar ser un líder que influencia personas para no enviar mensajes distorsionados.
Tenemos demasiados problemas que no dependen de nosotros mismos como toda nación pequeña, narcotráfico y migración son dos ejemplos; por lo tanto los problemas que si podemos afrontar como elegir candidatos buenos y que demuestren su compromiso con el pueblo pero a la vez desechar los que nos hayan defraudado o no tengan nada nuevo que aportar.
Necesitamos instituciones fuertes, aprovechar todas las bendiciones que Dios nos ha regalado para ser una nación prospera y donde sus ciudadanos sientan orgullo de vivir.

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