El próximo domingo 19 de mayo los dominicanos tendremos la oportunidad de elegir a nuestro próximo presidente. De cada uno de nosotros, dependerá que nuestro país sea fusionado oficialmente con Haití o mantenga su independencia, la cual costó tanta sangre a nuestros ancestros.
La complicidad de dominicanos traidores a cambio de prebendas económicas, allanaron el camino para que poderes extranjeros sembraran el país de oficinas de las ONGs, que llegaron con la misión de organizar la invasión pacifica haitiana. Como la protección es poder, comenzaron a exigir el respeto por sus derechos humanos, que les niega su propio país.
Mientras que, algunos candidatos presidenciales se encuentran atrapados en un callejón sin salida, amenazados por los EEUU de retirarles las visas juntos a sus familiares, o extraditarlos por el uso de recursos en campañas, provenientes de sectores oscuros.
Roque Espaillat es uno de los pocos que no están atados a las exigencias de las potencias, que nos ven como la única solución al problema haitiano. De los últimos tres presidentes, dos de ellos aspiran a repetir. Pero, endeudaron al país hasta el extremo de ser necesario seguir buscando préstamos para pagar intereses de la deuda y sostener la economía.
Hipotecaron el futuro de las nuevas generaciones y vendieron nuestra soberanía. Una situación que abrió las puertas a la invasión pacifica de haitianos. El deudor es esclavo del acreedor, enseña la Biblia. Los que luchamos para sacar al PLD del poder, sufrimos la decepción de ver cómo aumentan los mismos males sociales.
Y es que, desde la salida de Balaguer, hemos estado gobernado por antinacionalistas que solo se preocupan por riquezas. En septiembre de 1991, Haití fue sacudido por un golpe de Estado, generando una estampida de haitianos hacia la República Dominicana en embarcaciones hacia los Estados Unidos y otras naciones.
La crisis persistió por varios años. Los haitianos capturados en alta mar en ruta hacia los EEUU, eran devuelto a su pais en violación a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. En cada crisis de Haití tratan de echarnos el problema. Entonces, el Coloso del Norte solicitó al presidente Balaguer establecer centros de refugiados en nuestro territorio.
Comprometiéndose a suplir los costos de construcción y manutención de los ocupantes. Además, ofrecieron una serie de facilidades para el pais, como la concesión de préstamos y reconocimientos al exgobernante. Pero, como un verdadero nacionalista, Balaguer rehusó las facilidades por entender el perjuicio que ocasionaría asumir esa población extranjera.
El presidente Luis Abinader acaba de recibir en Washington el premio Chairman’s Award for Leadership in the Americas. Sea usted el jurado y decida si vota por la preservación de nuestra independencia, o la fusión con Haití. El ojo no se ve a sí mismo. A veces es necesario alejarse para ver la realidad.
Los 870,000 dominicanos empadronados en el exterior, también conscientes de las vicisitudes que tenemos que enfrentar en tierras extranjeras, también nos negamos a quedarnos sin patria.
jpm-am

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