Si acaso firmara un documento rechazando la re-postulación presidencial de Danilo Medina para un nuevo período presidencial, lo condicionaría a que el mismo explique sobre la no pretensión de victimizar y convertir en mártir al expresidente Leonel Fernández.
Si ese documento también reseñara quién es realmente, en lo político, el ex presidente, entonces lo firmaría, porque aunque quiera que Medina no se reelija, tampoco debo coincidir con el exmandatario. Debo aclarar que tampoco quiero, como ocurre con Leonel, la reelección diferida de Hipólito Mejía.
No estamparía mi firma, además, sustentando el criterio manifestado recientemente por Luis Abinader de que, todo “el que ame el país” y de todas las banderías políticas, se unan, para rechazar la modificación de la Constitución de la República. En este caso no estaría de lado de los mansos, ni de los cimarrones.
Sería incapaz de aliarme a gente que dicen defender la Constitución y que, para protestar, ya se han convertido hasta en pro-haitianos. No creo que personas tan veleidosas amen al país y mucho menos la Constitución; sólo desean obtener el poder; eso es todo. Además, no creo que Leonel sea más demócrata que Danilo, ni viceversa.
A propósito, con esa actitud me correspondería con lo que dije hace poco en un artículo sobre que ser honrado es una cosa, y ser honesto es otra. Porque la honestidad es actuar con justeza y coherencia. Leonel y Danilo son la misma cosa. La diferencia es que sólo uno ocupa la presidencia. De su lado, Danilo Medina ha apelado hasta a policías y militares para lograr sus propósitos, mientras que el exmandatario, aparte de los cuerpos armados y de represión, se ha apoyado hasta en paleros y motoristas.
Leonel es un egocéntrico. El habría hecho lo mismo que Danilo, de habérsele presentado la oportunidad. Ya en una ocasión estando fuera del poder, en el 2014, utilizó paleros también armados con tubos, para reprimir a gente que vociferaba contra sus ejecutorias gubernamentales.
En ese desorden fue ultrajada por sus huestes, la señora Jeanne Marie Delgado. Pero, previo a estos incidentes, si mal no recuerdo, en 1999, durante una refriega en la Liga Municipal Dominicana (LMD), empleó a fuerzas policiales para reprimir a varios legisladores, al igual que hizo Danilo ahora. Además, hay que recordar cuando se presentó al Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, acompañado de una multitud.
Definitivamente, de ninguna manera rubricaría ningún documento de rechazo a modificar la Carta Magna si tengo que ligarme a gente que rechazan la intención de Danilo de re-postularse por nueva vez, pero, prácticamente aceptan convertir en héroe a un político que al paso del tiempo, ha dado muestras de que su liderazgo ha perdido altura, y se ha convertido en un “líder-turba”. Y parece que, en eso, coinciden los mansos y cimarrones.


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