TAMPA, FLORIDA.- La legendaria profesora Dulce Amonte falleció en la ciudad de Tampa, en el estado de Florida, donde la comunidad de dominicanos residentes aquí lamentaron la noticia.
Almonte, procedente de una numerosa y prestigiosa familia de Bonao, en República Dominicana, impartió docencia en la escuela primaria urbana Manuel Aybar, donde enseñó a miles de niños.
Por más de dos décadas permaneció en la entonces Secretaria de Educación del país, y luego emigró a Estados Unidos.
Residió en Tampa, donde sufrió serios problemas de salud que le impidieron vivir con normalidad durante muchos años, entre estos un cáncer, que en principio fue controlado con tratamientos médicos.
QUERIDA EN BAONAO
Este mes Amonte empeoró su cuadro clínico y fue internada en un hospital de Tampa, donde expiró pocos días después.
La profesora Almonte era muy conocida y respetada en su pueblo natal de Bonao por sus valiosos aportes a la educación.
A su muerte sobreviven su hijo Yovanny Cruz Almonte, y sus hermanos Darío, Ramón, Magdalena, Mery, José Luis, Andrés y Daniel Almonte, este último también residente en Tampa.
Amplias muestras de solidaridad han sido publicadas en cuentas de amigos y personas que la estiman, quienes lamentaron su fallecimiento.
agl/of-am

Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
COE eleva a siete las provincias en alerta amarilla por lluvias
EU: Cae la aprobación de Trump sobre el manejo de la economía
El dólar sigue en picada; bajó 24 centavos y era vendido a $60.10
Irán advierte que atacará «con fuerza» sus objetivos enemigos
Trump extiende alto el fuego hasta que Irán presente acuerdo
Irán exige que EE.UU. levante bloqueo de estrecho de Ormuz
NY: Libre bajo fianza dominicano acusado muerte de boricua
RD reclama derecho a navegar en medio tensiones en Ormuz
Gobierno RD, PRM-NY y los reconocimientos: ¿mérito o militancia?
Molina respalda a Trump en su ataque a Irán y critica al Papa


En Paz Descanse la respetada profesora.
Cuando mueren éstas bien recordadas y apreciadas profesoras de nuestra niñez,la tristeza es casi igual a cuando murió nuestra madre.Es que en realidad,eran como una segunda madre,eran pacientes,tolerantes,inteligentes y amorosas,como lo eran nuestras madres,y nos enseñaron bien.
Yo tuve una así,que nunca olvido y recuerdo con mucho cariño.