TAMPA, FLORIDA.- La legendaria profesora Dulce Amonte falleció en la ciudad de Tampa, en el estado de Florida, donde la comunidad de dominicanos residentes aquí lamentaron la noticia.
Almonte, procedente de una numerosa y prestigiosa familia de Bonao, en República Dominicana, impartió docencia en la escuela primaria urbana Manuel Aybar, donde enseñó a miles de niños.
Por más de dos décadas permaneció en la entonces Secretaria de Educación del país, y luego emigró a Estados Unidos.
Residió en Tampa, donde sufrió serios problemas de salud que le impidieron vivir con normalidad durante muchos años, entre estos un cáncer, que en principio fue controlado con tratamientos médicos.
QUERIDA EN BAONAO
Este mes Amonte empeoró su cuadro clínico y fue internada en un hospital de Tampa, donde expiró pocos días después.
La profesora Almonte era muy conocida y respetada en su pueblo natal de Bonao por sus valiosos aportes a la educación.
A su muerte sobreviven su hijo Yovanny Cruz Almonte, y sus hermanos Darío, Ramón, Magdalena, Mery, José Luis, Andrés y Daniel Almonte, este último también residente en Tampa.
Amplias muestras de solidaridad han sido publicadas en cuentas de amigos y personas que la estiman, quienes lamentaron su fallecimiento.
agl/of-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Dominicano Franmil Reyes sobresale en el béisbol japonés
Ve inconstitucional JCE prohíba publicación de encuestas
El desacato de Inamiba a las sentencias de tribunales
RD y PR triunfan clasificatorio JCC de balonmano femenino
La realidad silenciada de los abogados en RD
Cree JCE «puso un huevo» con prohibición encuestas políticas
Towns y los New York Knicks van a las Finales de la NBA
Leones Dominicanos celebran convención anual en Santiago
Gonzalo anuncia que Estados Unidos le restituyó el visado
Bolivia en crisis: lecciones para RD


En Paz Descanse la respetada profesora.
Cuando mueren éstas bien recordadas y apreciadas profesoras de nuestra niñez,la tristeza es casi igual a cuando murió nuestra madre.Es que en realidad,eran como una segunda madre,eran pacientes,tolerantes,inteligentes y amorosas,como lo eran nuestras madres,y nos enseñaron bien.
Yo tuve una así,que nunca olvido y recuerdo con mucho cariño.