Mi estimado Leo y su delirio de grandeza

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El autor es profesor universitario. Reside en Santiago de los Caballeros.

Leo se ha lanzado a la calle, como un león que está más fiero que nunca. Actos de millones de firmas en Santo Domingo y en Santiago: él solo tiene más adeptos que votantes en el padrón. Él ha venido enfrentando intelectualmente a Dani mediante artículos de opinión. En ellos, se ha equiparado con Ghandi, con Buda, con Ícaro, con el general Aníbal y con Jesús. Y su calvario magnánimo continúa. Hemos elegido el término calvario porque en todos sus textos, Dani representa todo lo malo y él todo lo bueno, pero como una especie de mesías sufriente, como una víctima, como un justiciero solitario (igual que en el video aquel).

En esta ocasión, Leo ha osado compararse con Marco Aurelio. Una síntesis deficiente de su publicación sería la siguiente. En primer lugar, destaca que el estadista romano era uno de los Cinco Buenos Emperadores. Con ello, el paralelo comienza a establecerse: Leo es uno de los pocos buenos presidentes dominicanos, según él. Luego, todo se hace explícito puesto que señala que Marco Aurelio no gozaba de ningún augurio glorioso: “Al nacer, nadie consideró que habría de alcanzar la condición de emperador de Roma, ya que no se encontraba en la línea sucesoral”. Nótese que lo mismo puede decirse de Leo.

En un tercer momento, plantea la dificultad que tuvo Marco Aurelio para compartir el gobierno con Lucio Vero, debido a que este murió. Aquí parece haber una franca alusión a que él ha querido gobernar de manera alternativa con Dani, pero Dani no ha querido: la fábrica de presidentes (como Leo denominó al PLD, al parecer, se ha quedado con un solo gerente). Luego, resalta que Marco Aurelio escribió su famosa obra Meditaciones iluminado por la corriente filosófica del estoicismo, que se orientaba hacia la vida simple. Y el romano inicia su obra agradeciéndole a su abuelo esta inclinación, así como a su padre y a su madre.

Obviamente, el presidente de la organización morada está aludiendo a los valores familiares recibidos así como a la doctrina de Juan Bosch (la cual recibió, pero no recuerda dónde la guardó). Y en esta línea, reseña que el emperador valoró las alertas recibidas contra los tiranos (así le ha llamado Leo a Dani: el Trujillo del siglo XXI), de actuar sin mala intención (no como Dani, que está esperando hasta marzo para lo de la repostulación y manda a funcionarios a promoverlo, mientras tanto), y así por el estilo. Por último, cita algunos aforismos del autor de Meditaciones, como: “Tienes poder en tu mente, no afuera”, “No actuar como si se fuera a vivir diez mil años” y “La mejor venganza es actuar diferente a quien causó el daño”.  Aplicado a Dani sería: tienes apoyo para la repostulación en tu mente, pero no el partido; tú le has hecho daño a la Constitución, al país, al partido y a mí, pero yo actuaré diferente.

Hay que felicitar a Leo: su analogía es maravillosa. Marco Aurelio es una metáfora suya, incluidas las situaciones de ambos. Ahora bien, dos elementos importantes escaparon a la pluma de nuestro estimado amigo: el primero es que, además de estoico, Marco Aurelio era determinista (quizás era lo primero debido a lo segundo); es decir, creía que el destino era irrefutable y que éramos actores de una obra escrita por otro. Si es así, Leo, quizá tu destino ya se cumplió o tal vez el destino sea… Por otra parte, Marco Aurelio tenía muchísimas máximas más. Por ejemplo: “Tu vida es breve: aprovéchala siendo un hombre de bien”. De bien, Leo, de bien. “Para vivir bien, basta con poco”. Con poco, Leo, con poco. “Es ridículo no evitar tu propia maldad y sí intentar evitar la de otro”. Creo que esa está clara, Leo. “No lo digas, si no es verdad”. La verdad, Leo, la verdad. A propósito de la verdad, Leo: ¿y Diandi?.

sp-am

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