Ninguna prensa libre, por más degradada que esté, puede darse el lujo de solo reseñar la noticia y no indagar-investigar, a profundidad, el cómo y porqué, pues, para la especulación, el chismes, la pornografía y las estafas, está, en manos de ciber-delincuentes, piratas, anónimos y enfermos-depravados, una franja de la internet y las redes sociales; que igual, ambos recursos, en manos de altruistas, educadores e ingeniosos ciudadanos, es pista-herramienta idónea para la educación, el intercambio interpersonal provechoso, la magia de acorta distancia visual y retratar, en tiempo real, lo bueno y lo malo de la sociedad global que hemos construido (¡donde ya nada queda oculto!).
Entonces, sabiendo lo anterior no se explica que tomemos a la ligera que estén llegando a los poderes públicos vulgares delincuentes -de verbo y acción-, y que, en medio de una campaña electoral, en las redes y la internet, se esté denunciando, con nombres y apellidos, a personajes públicos o de bajo perfil, como asociados o jefes del bajo mundo que, curiosamente, luego, son apresados con las manos en la masa y aflora su prontuario delictivo.
Y seguimos como si nada; o peor, sin poner en perspectiva las posibilidades de que nuestro país caiga dirigido, al más alto nivel, por delincuentes que medran en la política, la actividad empresarial o, ya infiltrado en instancias de los poderes públicos.
Por supuesto, no quiero asignarle el papel de policía o ministerio público a la prensa; pero al menos, sí un poquito más de curiosidad e investigación periodística -no de bocinas o de “atrapa-chele”- cuando afloran fenómenos graves asociados a la política y el poder, pues, al fin y al cabo, quienes detentan los poderes públicos, en cualquier sociedad, terminan decidiendo, en gran parte, los derroteros, a corto o mediano plazo, de un país que, si se trata de delincuentes, irá, sin duda, a una de dos: a un Estado fallido o a un narco-Estado.
Y esta campaña, como ninguna otra, le está mostrando al país que lo que tendrá que decidir, el próximo 5 de julio, ya no es un simple “cambio” de partido o de rostros, sino, abandonar lo avanzado-alcanzado, poco o mucho, para irnos a un precipicio o abismo del que estamos viendo los asomos y que nadie quiere poner en perspectiva a sabiendas de que está en juego: gobernar con políticos -a pesar de mañas, llámese corrupción pública-privada (pero, con la posibilidad de denunciarlos-inhabilitarlos)- o, con vulgares delincuentes-capos que no guardarán-respetarán la forma, ni la constitución, las leyes o, mejor dicho, ni el frágil estado de derecho del que disponemos.
¿O es que acaso, queremos hacer como el avestruz? ¡Ojo al cristo, pues!
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Productos dominicanos bajo la lupa EU por «trabajo forzoso»
Gran espectáculo inaugural de XXV Juegos Centroamericanos
Gran incendio afecta Madrid; amenaza Escorial y base NASA
Aprueban añadir casi RD$41 mil mm al Presupuesto de año 2026
Rusia ataca el consulado de Letonia en Ucrania y mata a 6
Ministra dice Reforma PN es la más profunda en casi 90 años
UNICARIBE impulsa el debate futuro las zonas francas en RD
Trump anuncia investigación a UE por las multas a Google
Venezuela anuncia su salida de la Corte Penal Internacional
EE.UU: Exministro Venezuela se declara ‘no culpable’ de lavado


