Leonel y el destino de un líder

La estirpe de políticoy conductor de masasque ha resultado ser el ex presidente Leonel
Fernández, lo colocan sin lugar a dudas, en un espacio privilegiado en elselecto y escasogrupo de gobernantes de excepción que ha
tenido la República Dominicana desde su nacimiento el 27 de febrero de 1844.

Si hacemos un repaso breve de
la historia dominicana vemos que durante su más de 170 años de vida independiente son muchos los gobernantes que
han desfilado por el solio
presidencial y su nombre ha sido escrito
sobre arena dejando un mal sabor a sus conciudadanos.

Por ejemplo, el general Pedro
Santana subió al poder con el prestigio de un Dios de las batallas, pero al
cabo de pocos años, aquel hijo mimado de la victoria se había convertido en un
cadáver político, y la hostilidad popular entrego sin piedad al escarnio el
despojos de su leyenda.

Horacio Vásquez, más próximo
a nosotros, fue elegido en 1924 con el respaldo de una masa electoral
entusiasta que había seguido durante treinta años, en las montoneras encendidas
de su pasión revolucionaria, las banderas de ese viejo caudillo, el último
sobreviviente de borrascosa familia de los grandes patricios dominicanos del
siglo XIX.

Todos recordamos, sin
embargo, su caída sin honor y sin gloría, devorado por la polilla palaciega que
convirtió en una ruina moral a aquel roble añoso, vencedor de tantas
tempestades.

En cambio, Leonel Fernández,
ha sido una excepción no sólo en nuestra propia
historia sino también en todo el continente: lejos de desgastarse en la
lucha, en el forcejeo de los intereses y en la pugna de las ideas, su puño de
combatiente se ha hecho más recio, su genio más perspicaz, sus armas más
poderosas para el trato con los hombres y más resistente y más fina para el
choque con las situaciones más disímiles.

El contacto con el fuego
político donde otros suelen perecer consumidos por la acción de las llamas, a
él lo a templado como a los buenos aceros. Ahora, cuando sus enemigos creen más
próxima su ruina, cuando ya sus opositores se preparan para coronarlo con la
aureola sangrienta, el gran estadista está en pie, invicto sobre el peñón
labrado por su mano de titán en pleno Mar Caribe, avisor ante las tormentas,
firme ante los galeones piratas que siempre han infectado las aguas de ese
espacio tormentoso que el historiador el Padre de las Casas comparaba con un
mediterráneo de muchas bocas, por donde cruzarían hacia el porvenir las naves
de América, las naves de la esperanza, portadoras de las civilizaciones
futuras.

La figura política de Leonel
Fernández, señores, en lugar de
perder ascendencia sobre las masas a dos
años de su salida del poder lo que hace
es que su prestigio crece, se agiganta y se desborda cada día sobre las 32
provincias que componen la República Dominicana, hasta adquirir relieve
nacional como uno de los grandes estadistas de nuestra historia contemporánea.

Visto todo eso y mirando en
perspectiva, todo parece indicar que la
nave de la Republica, los vientos en el 2016, podría volver de nuevo hacer
conducida por el experimentado y exitoso político dominicano,
Leonel Antonio Fernández Reyna, ya que
después de 12 años en el
ejercicio del poder, parece estar más fuerte que nunca en la conciencia de su
pueblo y en el corazón de sus conciudadanos. ¡Adelante, presidente Leonel Fernández!!!

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