Prefacio
Pienso y considero que todo aquel que hace juicios de opinión pública a través de un medio de comunicación sea este oral o escrito, en sus criterios debe primar siempre la honestidad, la sinceridad y, sobre todo, la verdad en lo que expone.
Podemos cometer errores al defender nuestra visión política o ideológica en un momento dado, pero, lo que nunca se debe hacer es mentir o peor aún, tergiversar la historia o la realidad de los hechos acontecidos para acomodarlos a nuestras creencias políticas o ser vectores de la mentira para favorecer nuestra posición ideológica.
Todo aquel que se vale del infundio como forma de cambiar la realidad de las cosas, es un mentiroso. Definimos la mentira como una expresión que resulta contraria a lo que se sabe, se piensa o se cree. Entendemos por ende, que es la oposición a lo que se considera una verdad. La mentira por lo tanto, implica una falsedad y el que la esparce es un farsante.
Si hay un terreno fértil en donde mentir es algo cuasi una constante, es el terreno de la política y más aún, en el litoral izquierdista los cuales ante los fracasos históricos que han tenido para imponer su ideología, es necesario mentir para poder ser potables ante los demás y lograr sus objetivos. Ser mentirosos y fanáticos, es la típica conducta de los llamados «socialistas» de nuevo cuño, los cuales ante la realidad de sus pobres y desastrosas gestiones cuando han sido gobiernos se tornan ciegos, sordos y mudos ante los desastre de sus gestiones y se niegan siempre a reconocer sus errores y fracasos culpando siempre a otros de los mismos.
Mi respuesta a un dislate de un mitómano
Las consideraciones escritas en el prefacio de esta modesta opinión, tienen la génesis en un comentario escrito por el Dr. Miguel Espaillat Grullón en respuesta a unas opiniones mías a raíz de la publicación de su artículo titulado: «Abinader, Fidel, Punta Catalina, Biomasa, Biogás, aparecido en este diario ALMOMENTO.NET el pasado sábado 5 de septiembre 2020.
En su referido comentario en torno a mi persona, el Dr. Espaillat Grullón escribió lo siguiente (cito): «Señor Morató, el problema es que usted es un fanático, por ende, no puede usar el método científico de la investigación. El investigador no puede tener prejuicios a priori. A Fidel, aunque usted quiera ignorarlo, difamarlo y satanizarlo, no podrá, puesto que ya Fidel tiene en la historia su espacio como uno de los grandes pensadores y libertadores de la humanidad». (cierro la cita).
Desde muy joven leía y escuchaba las típicas frases propias de la propaganda izquierdista que usaban para «impresionar y convencer» a los incautos. Expresiones como:» la plusvalía, las luchas de clases, la dialéctica, la clase obrera, la burguesía y el método de investigación científica» -que usted alude-, nunca me impresionaron señor Espaillat.
El método de investigación científica es tan antiguo en los humanos que se remonta a la pre-historia por ser el hombre primitivo un ser curioso por naturaleza y por esa razón, descubrió a través del método del ensayo-error qué alimentos le convenía comer, cuándo y cómo debía selecccionarlo.
De manera lenta pero inexorable, dejó de ser simple recolector de frutos y cazador de animales y pasó a ser agricultor. Con la ayuda de la observación dejó de ser nómada y pasar a ser sedentario. La observación, la hipótesis, la experimentación. la teoría y las conclusiones, son los elementos claves para llegar al método científico y determinar los conceptos que nos formamos , conocer a los demás y al mundo que nos rodea.
Este método del cual usted hace alardes en sus artículos Sr. Espaillat, lo utilizamos mucho más de lo que podríamos pensar a priori en nuestras vidas. No lo presente tan difícil, que no lo es.
Más que un «fanático» como usted erróneamente me describe, yo me siento un observador, que me formulo hipótesis y esas hipótesis se conjugan al ver la realidad acontecidas, las cuales me permiten llegar a las conclusiones que usted califica de «fanatismo», en virtud de que no son de su agrado ni representan el litoral ideológico que a usted lo define y lo retrata.
En ningún momento he querido o tratado de ignorar a Fidel Hipólito Alejandro Castro Ruz, pensar eso sería presentarme a la opinión pública como un tarado. Es todo lo contrario Sr. Espaillat porque desde mi modestas opiniones públicas a través de mis artículos escritos sobre el sátrapa cubano, siempre llevo presente el apotegma escrito por el célebre estratega militar chino Sun Tzu y autor del libro «El arte de la guerra» cuando dijo: «Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no temas el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo, pero no conoces al enemigo, por cada batalla ganada perderás otra; si no conoces al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla».
No tengo la necesidad de «difamar y satanizar» a Fidel Castro. Partiendo de mi observación de todo cuanto he leído sobre él y tomando en cuenta los hechos y la realidad que ha vivido el pueblo cubano en seis décadas, no tengo necesidad de hacer esto que usted alega. Los resultados del fracaso de su revolución, de tener a un pueblo esclavizado bajo una férrea dictadura, en donde no hay libertad de opinión, ni de libre tránsito, ni de partidos políticos, ni de una prensa libre, ni de elecciones participativas y que los ciudadanos sean simples y pura marionetas de un Estado fascista, que es el que determina qué hacer y que no, me liberan de ello.
No son prejuicios míos Sr. Espaillat, es una realidad que personalmente pude comprobar en mi estadía en La Habana. No sé si usted lo ha hecho, pero de hacerlo, estoy seguro que saldría de esa utopía surrealista que usted derrama sobre Fidel Castro y su revolución. De paso, si se decide visitar a la «isla felicidad» Sr. Espaillat, tan pronto llegue, dígale a un cubano que lo lleven a visitar a los «llego y pon» y se dará cuenta de la verdadera miseria y marginación de todo tipo que viven miles de los hijos de José Martí en sesenta años de socialismo castrista.
Fidel Castro: ¿Pensador y libertador de la humanidad?
Permítame decirle Sr. Espaillat, que esa temeraria afirmación que usted hizo en torno a la figura de Fidel Castro de frente a la historia, no solo es algo falaz, impropia, exagerada y fruto de una mente febril y calcomida por un fantismo político e ideológico estéril. Me sorprendió sobremanera leer eso, si tomamos en cuenta que usted es un profesional del derecho, agrónomo y escritor.
Lo aceptaría más fácil de esos izquierdistas novel que leen dos páginas del Capital de Karl Marx y ya se creen filósofos marxistas. Eso mismos que Vladimir Ilyich Ulyanov «Lenin» apropiadamente los llamó «tontos útiles».
Estar en la historia Sr. Espaillat, no garantiza necesariamente ocupar un sitial honorable, digno, honesto y decoroso. Por ejemplo, Mao Tse Tung, Adolf Hitler Pölzl, Ismail Enver Pasha, Pol Pot, Mengistu Haile Mariam y Yokubu «Jack» Gowon, están en la historia como dictadores que asesinaron en sus gobiernos a más de 100 millones de seres humanos.
Los muertos en la dictadura de Fidel Castro no llegaron al millón, pero fue y será en la historia de Cuba un dictador que fusiló a miles de cubanos. !Claro que está en la historia Sr. Espaillat, pero en la parte oscura y aborrecible de la misma!
Nunca he ocultado que el grado académico al que llegué, solo fue al 4to. del bachillerato pero, ello nunca ha sido óbice para no salir al frente a los demagogos de la palabra, a los hipócritas ideológicos, a los oportunistas políticos, los farsantes y mentirosos como usted Sr. Espaillat, que tratan de distorsionar la historia y acomodarla a sus aviesas intenciones partidarias. Por esa razón les voy a citar a los 30 grandes pensadores que han gravitado más en la historia de Occidente:
Tales de Mileto, Heráclito, Anaxímenes, Pitágoras, Demócrito, Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro, San Agustín, Averroes, Tomás de Aquino, Guillermo de Occam, René Descarte, Jhon Locke, David Hume, Inmanuel Kant, Friedrich Hegel, Auguste Comte, Karl Marx, Friedrich Engels, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre, Jürgen Habermas, Zygmunt Bauman, Michel Foulcaut, Noam Chomsky (su favorito) y Slavoj Zizek. Sr. Espaillat, ¿Cómo a usted se le ocurre escribir semejante barrabasada de que Fidel Castro puede estar en este selecto grupo de pensadores?
Fidel Castro, ¿libertador de qué humanidad?
La primera vez que el mundo estuvo a punto de una conflagración nuclear, fue en la crisis de los misiles en Cuba, cuando Fidel Castro en un acto de irresponsabilidad y de su odio visceral a los Estados Unidos, permitió que la Unión Soviética tratara de instalar una base de misiles de mediano alcance a pocas millas del Estado de La Florida.
Es obvio que Nikita Serguéyevich Jrushchov, entendió la gravedad del caso y la postura de Jhon F. Kenney y pensó que la URSS y el mundo no podían embarcarse en una guerra nuclear para complacer los arrebatos de Fidel Castro hacia los norteamericanos y dio marcha atrás, llegando ambas potencia a un acuerdo que envolvió a Turquía.
De haberse llegado a una confrontación, estoy seguro Sr. Espaillat que usted no estuviera vivo para escribir semejante disparate, ni yo para responderle.
El único Salvador que ha tenido la humanidad, ha sido Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Ahora bien, las naciones o los pueblos sí han tenido pro-hombres que han asumido dignamente ese papel en la historia, como fue el caso de: El Libertador Simón Bolívar (Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Panamá y Perú); José de San Martín (Argentina, Chile, Perú); Mahatma Ghandi (India); George Washignton (Estados Unidos); Mustafá Kemal Atartürk (Turquía) o Juan Pablo Duarte (Rep. Dominicana).
¿Qué nación liberó Fidel Castro? Es todo lo contrario Sr. Espaillat, ha esclavizado a todo un pueblo por varias décadas. Se ha preguntado alguna vez, ¿porqué en Cuba no se celebran eleccionales democráticas, partidarias y competitivas para que el pueblo decida? No se atreven y nunca lo harán, como no lo hacen en la China Popular o en Corea del Norte.
Sr. Espaillat Grullón, cada vez que leo sus artículos llenos de falacias, tergiversaciones y falsedades envuelta en el sutil lenguaje de un sofista profesional, me viene a la mente la frase de Tennessee Williams, el dramaturgo creador de la obra maestra «Un tranvía llamado Deseo» cuando manifestó: «La única cosa peor que un mentiroso es un mentiroso que también es hipócrita»
JPM-sp-am


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