Particularmente creo que la persona más idónea para analizar un discurso o alocución es aquella que tiene capacidad de desmarcarse de sus pasiones. aversiones, ideologías, militancia partidaria, etc.
Me voy a tomar el atrevimiento de analizar la alocución del pasado jueves 22 de febrero de Leonel Fernández, basándome en los datos (la realidad).
El ex presidente, en el normal afán de todo el que no ha sido favorecido con los resultados que esperaba, intentó apelar al hemisferio derecho del cerebro (emocional) de la militancia de la Fuerza del Pueblo y aliados, intentando procurar mantener en alto la moral, tanto de ella como de sus simpatizantes tradicionales.
He aquí varios puntos de la alocución:
Alega el Sr. Fernández que el PRM (partido de gobierno) ahora tiene una dualidad. Es decir, que puede inducir tanto a que su gente vaya a votar como también a que sus opositores no lo hagan.
¿Puede un partido (incluso en el gobierno), por más hegemonía que tenga, lograr inducir que sus seguidores vayan a votar masivamente y al mismo tiempo que masivamente sus opositores dejen de ejercer su sagrado derecho al voto? ¿En serio?
¿Y si en vez de abstención lo que se reflejó fue un rechazo general al sistema de partidos? ¿O un rechazo a la baja calidad de la oferta electoral?.
Afirma el Sr. Fernández que del universo de los electores (8,105,151 hábiles para votar) apenas 22% respaldó al Gobierno (1,747,822), por lo que el 78% se abstuvo o no votó por él. Eso es sin tomar en cuenta que de los primeros 870,000 están empadronados en el exterior y, aunque están hábiles para votar, si se encuentran en RD al momento de las elecciones, por lo regular no lo hacen.
Del universo de los electores apenas 6.4% respaldó a la Fuerza del Pueblo (520,352), por lo que el 93.6% se abstuvo o no votó por su partido.
La Junta Central Electoral declaró ganadores a los que obtuvieron la mayor cantidad de los votos válidos, salvo cuando se aplica el método D’Hondt en las boletas plurinominales (vocales, regidores y diputados), no de los que se abstuvieron de votar, pues el voto, a diferencia de otros países como Argentina, en República Dominicana no es obligatorio.
Si bien el 78% que se abstuvo o no votó por el partido de gobierno, porque no se sintió identificado con sus promesas incumplidas, ello genera una pregunta obligada: ¿Ese 93.6% que se abstuvo o no votó por la (LFP), por qué no lo hizo ni por ella ni por ningún otro partido?
El Sr. Fernández afirma que La Fuerza del Pueblo creció 76.7% respecto a su votación del 2020. No sé dónde saca ese crecimiento, porque si tomamos los votos que obtuvo con sus aliados en el 2020 (365,230) y los que obtuvieron el pasado 18 de febrero del 2024 (520,352), la realidad es que aumentó unos 155,122 votos, un 42.47%.
A lo mejor su alocución se la dirigió más bien a los mismos destinatarios para los cuales fueron establecidas las diferentes lotos del mundo, para los que no saben matemáticas y para que los pobres paguen algún día un impuesto directo).
Jpm-am-sp


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