WASHINGTON.- La nueva y polémica política migratoria impulsada por el gobierno de Donald Trump de separar a los padres inmigrantes de sus hijos a su llegada a Estados Unidos está empezando a dividir a los republicanos y a sus aliados mientras los demócratas aumentan la presión.
La ex primera dama Laura Bush calificó la medida de “cruel” e “inmoral”, la senadora republicana Susan Collins expresó su preocupación al respecto y un exasesor de Trump señaló que creía que el asunto perjudicará al presidente en algún momento. Grupos religiosos, incluyendo algunos conservadores, protestaron contra la iniciativa.
La presión sobre la medida migratoria va en aumento mientras funcionarios de la Casa Blanca intentan distanciarse de ella. Trump culpa erróneamente a los demócratas de la situación.
El gobierno implementó la norma y podría revocarla con facilidad luego de que provocó un repunte en los casos de separaciones familiares.

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