Viene una nueva ola de cambios en la estructura de la Suprema Corte de Justicia, tal como ha pasado en otras altas cortes.
En este caso les toca a once jueces, incluyendo el presidente de la Suprema, que serán dejados o sustituidos como manda el funcionamiento del Consejo Nacional de la Magistratura.
En términos generales los servicios judiciales son costosos, lentos y abusivos cuando se trata de las clases más desposeídas.
Cuando hablamos de los cuello blando, la justicia funciona a todo vapor emitiendo sentencias que condenan o absuelven sin mayor miramiento.
Incluso cuando se trata de altos personajes la justicia suele ponerse lenta bajo el lema del debido proceso que no es más que interpretar los códigos de acuerdo a la conveniencia de los actores involucrados.
Tenemos casos de sobra con los expedientes de ex funcionarios sometidos por posibles desfalcos, otros actuales, que al final nunca cumplen cárcel porque entre apelación y chicanas se les cumple el tiempo para discutir las acusaciones que al final se vuelven papel y tinta.
La elección de nuevos jueces, incluso nuevo presidente de la Suprema no determina un cambio en el funcionamiento de los servicios judiciales, muchas veces todo lo contrario, se revierten algunos procesos y la situación es peor.
Tenemos en el país edificios judiciales donde no hay parques para los usuarios y los pocos que existen los toman jueces y empleados.
Los abogados no tienen a quien acudir para averiguar retrasos en casos y papeleos porque se les prohibió a los jueces recibir abogados o involucrados en casos judiciales.
Los servicios son caros en los tribunales todo cuesta dinero a nivel administrativo.
En términos de sentencias cientos de condenados andan en las calles sueltos porque no llegan a las cárceles.
También las sentencias avalan la delincuencia cuando andan cantidad de personas que tienen muchos expedientes acumulados paseando como Pedro por su casa.
En fin, caer en una situación de justicia en este país es como caer en el infierno de Dante en la Divina Comedia.
Nunca hay salida a nada, todo es un embrollo, hay que mover dinero y los pobres no tienen ninguna esperanza.
Los que sí viven en bonanza y teorizando sobre procesos o fundamentos judiciales con pingues beneficios son esos mismos jueces de altas cortes que están al mando o que serán escogidos para que finalmente no hagan nada en beneficio de la población más desfavorecida.
Esto tenemos en la justicia, una de las tantas patas de la sociedad que debemos mejorar si no queremos que nuestro país sigua por el camino del derrumbadero al que podemos llegar.
jpm

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Nuestra constitución necesita mejora en esa parte
Marino lea artículo 83 de la constitucion vigente
26 de enero 2010
La justicia dominicana viene mejorando hace mucho sin hipocresía.
El problema es que la policía y el ministerio público no saben cu l es su función.
Debido al poder político que interfiere con la justicia.