La izquierda populachera y conspiradora

Luego del derrumbe del socialismo mundial la gran mayoría de la izquierda latinoamericana migró a otras ocupaciones, fundando ONG,s ambientalistas y observadoras de la realidad nacional, aunque también quedan algunos refugiados en los reductos de sus partidos políticos. Algunos de estos socialistas se han asociado a sujetos estrafalarios sin ningún bagaje ideológico, empleando tan solo un discurso incendiario con puros conceptos populacheros, como Chávez y Maduro en Venezuela y el padre Rogelio en nuestro pais. El culto a la personalidad es típico del socialismo antiguo y del populista de hoy; fabrican dioses vivos, y tratan de eternizarlos en el poder, como en Venezuela y Cuba. No importa si el “líder” es un ignorante con un nivel mental de un adolescente y se expresa como chofer de guagua; igual será endiosado y adorado. Esta es la nueva izquierda latinoamericana desde Argentina hasta Venezuela, incluyendo Centroamérica y el Caribe. El izquierdista inventa sus propios conceptos, elige palabras por sus significados simbólicos con las que busca enardecer a las multitudes. Términos como justicia, corrupción, dignidad, el agua es vida, redistribución equitativa de la riqueza, etc., surgen como un repertorio inagotable de fetiches mentales que se repiten y se repiten, y vuelven a repetirse hasta que las masas acaban convencidas de que la felicidad debe tener esa forma. Se reemplaza la realidad por la fantasía semántica, como le repiten a los cubanos: “pobres pero dignos”, o como aquí: “el agua vale más que el oro”. Por eso el populista de izquierda evade los estudios y análisis serios, necesita “verdades” que sean fáciles y del agrado de las masas, usualmente despertando sentimientos de odio y venganza, con sueños de reivindicación; no busca la verdad sino que la inventa a la medida de las masas, siempre andan creando monstruos contra los que deben luchar para defender al pueblo. Estos monstruos son muy variados van desde los EEUU, las transnacionales, inversionistas extranjeros, empresarios locales, las mineras…todos son malos. El populista de izquierda siempre gusta de sacar las masas a las calles mediante protestas, mítines, y se presenta como el gran benefactor de los pobres. Si bien éstos jamás han podido reducir la pobreza en ninguna parte, siempre aparecen como los más preocupados por los pobres y llegan como líderes personales, con nombre propio en pancartas y rodeados de fanáticos, es el caso de Rogelio con su Loma Miranda; pero cuando pescan en rio revuelto, en el caso de la ocupación haitiana, conspiran y actúan en la clandestinidad, semiclandestinidad o con discreción. tommymejiapou@hotmail.com

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