La fusión de la isla: carnada maquiavélica

Lo de la fusión de la isla fueron las ideas iniciales de los dictadores haitianos que tiranizaron bestialmente su caricatura de nación, desde que obtuvieron su independencia de la metrópolis francesa. Ideas que concretizaron vilmente durante 22 largos años de ocupación canallesca, de abusos e inolvidable oprobio. Sin embargo, aunque estas fueran todavía las intenciones haitianas, eso nunca sería posible, por razones obvias que no sería necesario detallar, porque seria como llover sobre mojado. Actualmente, en su versión local, eso de la fusión, no es mas que puro cuento salido desde lo mas profundo del oportunismo y la intriga política. Esa leyenda –es harto sabido–, surgió coyunturalmente desde las mismas entrañas del maquiavelismo balaguerista y ha sido acicateada por la politiquería y el fanatismo ultranacionalista. El problema con los haitianos se debe indudablemente, a que somos una nación con instituciones en el papel, y ese papel lo han usado los gobernantes de todas las épocas en lo que les ha dado la gana menos correctamente. El asunto es que a estos seres los han utilizado los gobernantes de Haití y los de aquí para beneficio personal y político. Solo como un instrumento de lucro de carácter antinacional y perverso trafico humano. Esto sin importarles un bledo los perjuicios que pueda ocasionar tales acciones al presente y futuro de la nación. Para acabar con este problema, debe surgir en algún momento e invadir las mentes oportunistas y subdesarrolladas de nuestros gerentes institucionales, un verdadero proyecto de nación que catapulte a nuestro país hacia estadios de desarrollo, que garanticen un futuro de patria, y un poderoso estado de derecho. Que garantice un ejercicio gubernamental rigurosamente respetuoso de nuestras instituciones y proteccionista sin cortapisa de nuestro espacio geográfico, de nuestro quehacer nacional. Y del ejercicio de nuestra soberanía sin aceptar imposiciones foráneas, ni de grupos locales al servicio de intereses antinacionales. El invento de la fusión no es más que una carnada que se tragaron los incautos. Los que son siempre receptores de las perversas teorías de la eterna conspiración. De los que se inventan historietas interesadas en tergiversar la verdad para perjudicar a contrarios. Historias malsanas que se quedan en el aire promovidas por esos mismos tontos útiles que les sirven de receptores y luego de perennes divulgadores. Ejemplo de esas falsedades son las teorías escritas en un libelo que se convirtió en un best seller, donde se lanzó la infamante idea de que las torres gemelas de Nueva York no fueron destruidas por el terrorista Bin Laden, sino por el mismo gobierno de Jorge Bush. ¡Cuidado con caer en el error de creer en esas perversas canalladas! Hay que dejar eso de estar culpando a terceros de lo que nuestros dirigentes han sido los únicos culpables. Con eso lo que hacemos es cubrir a los verdaderos responsables, que son y han sido nuestros propios gobernantes, en complicidad con los gobiernos haitianos y los intereses empresariales. Sabemos que esa falsedad de los supuestos planes de fusión sería una locura irrealizable por disparatada y coyunturalmente nada sustentable. Aparte de que es poco creíble que naciones desarrolladas donde realmente existen estados de derecho, se embarquen en ideas tan absurdas, que de ser ciertas, serían francamente, proyectos medievales. De manera que debemos dejar atrás esa irrealizable distracción y concentrarnos mejor en exigirles al gobierno dominicano que actúe en función de expulsar de nuestra nación a todo inmigrante ilegal y de sellar la prácticamente abierta y desprotegida frontera, de modo que no siga infiltrándose esa innecesaria inmigración, tan beneficiosa para una minoría de oportunistas que solo les interesa su bienestar, pero tan dañina para las mayorías, y naturalmente para el presente y futuro de nuestra nación. joseflandez@hotmail.com

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