La deuda de Acroarte con Frank Jorge Elías (OPINION)

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EL AUTOR es periodista y sociólogo. Reside en Santo Domingo.

Cuando por diversas razones el escepticismo limitaba la visión y trascendencia de la inversión económica en la expansión de las señales, los contenidos y el talento de los artistas y comunicadores de la televisión dominicana en el mercado internacional, esencialmente norteamericano, brotó, tal luz esperanzadora, la figura del arriesgado empresario Frank Jorge Elías con la novedosa propuesta audiovisual denominada Supercanal y Señal Caribe.

Vivíamos los albores del presente siglo cuando el material videográfico que proyectaba algunos tópicos sobre la realidad dominicana en los pocos programas de la llamada televisión hispana en New York, por sólo poner un ejemplo, era resultado del esfuerzo inaudito de esforzados y avispados productores y conductores de origen criollo, generalmente pregrabado y con una calidad visual y sonora bastante limitada.

Hacemos alusión a realizaciones televisivas artesanales, engendradas, fundamentalmente, en un angosto aposento de un estrecho y vetusto apartamento neoyorquino donde los participantes lucían apretujados.

Frank Jorge Elías

Fue con el surgimiento de Supercanal y la Señal Caribe, medio televisivo de alta calidad, con una amplia cobertura internacional y orientado al entretenimiento sano y la información objetiva, cuando por primera vez un canal audiovisual de comunicación masiva de República Dominicana, a través de un potente y novedoso satélite, divulgó por diversos puntos de la geografía internacional, en directo y en vivo, una novedosa y original programación diaria, abarrotada de contenidos atractivos y edificantes sobre la cultura, la economía, la política, la religiosidad, el folclor, la música y las diversas manifestaciones artísticas que forman partes esenciales de la identidad nacional, sin olvidar lo que ha sido la realidad y la cotidianidad del laborioso y polifacético dominicano en el exterior.

El irrefutable impacto y la sorpresiva aceptación popular conquistada por la propuesta programática de la nueva empresa de comunicación en referencia, empleando en su difusión una auténtica tecnología de punta, repercutió rápidamente, convirtiéndose, incuestionablemente, en el primer canal de la televisión del país que viabilizó, la indisoluble unión de la diáspora dominicana en el extranjero con sus compatriotas residentes en nuestra media isla.

La efervescencia del optimismo y la posibilidad de que el nuevo producto televisivo motivaría a una mayor dimensión de divulgación y beneficios económicos, hizo que muchos de los connotados realizadores de programas en los diversos canales locales, en La Gran Manzana, procedieran a formalizar acuerdos y contratos de espacios con los representantes de la planta televisora del ingeniero Jorge Elías.

La conmoción generada y la utilidad que caracterizó desde sus inicios a Supercanal y la Señal Caribe, tanto en el exterior como en el territorio dominicano, consecuencia de la diversidad y actualidad de su plantilla programática, su calidad visual y sonora, junto a la profesionalidad de sus productores y comunicadores,  hizo que hasta su ideólogo y forjador, ingeniero Frank Jorge Elías y su permanente compañero de faenas, su hijo Marcos Jorge Kurdas, lucieran anonadados durante un considerable tramo de la historia la planta televisora.

Desde su surgimiento hasta el presente, con sus altas y bajas, como resultado de los vaivenes propios y no siempre estimulantes que ha tocado vivir a los principales medios audiovisuales de República Dominicana, Supercanal y la Señal Caribe, continúa siendo una opción interesante y trascendente como alternativa para la orientación y el espaciamiento de la familia dominicana, gracias al esfuerzo tesonero y la perseverancia de sus fundadores y administradores, teniendo siempre, como cimiento estimulador, el valioso respaldo incondicional de la teleaudiencia nacional e internacional.

Correspondiendo a tal realidad y conocido el  paradigmático y estimulante historial que ha puesto en evidencia la existencia de Supercanal y la Señal Caribe, además de sus incontables y relevantes aportes a la convivencia de su extensa familia de seguidores, tanto a nivel nacional como en el extranjero, fortaleciendo el proceso democrático y educativo en República Dominicana, bien ordena la prudencia, el deber  y la correcta decisión de los integrantes sensatos de Acroarte, reconocer, en la próxima edición de la entrega de los Premios Soberano, la contribución constante, la perseverancia y  la tenacidad del empresario, Ingeniero Frank Jorge Elías, en procura de divulgar, insistentemente, la identidad del dominicano, su cultura, la comunicación masiva, el arte y sus manifestaciones, la política y la educación, entre otras facetas de la vida social, a través de su importante y penetrante medio comunicacional.

Razones sobran al igual que los ejemplos son abundantes para avalar tal decisión.

Y para evitar distorsiones al aquilatar la propuesta que formulamos, al final de estas acotaciones, es prudente resaltar que sólo obedece al ineludible propósito de reconocer en justicia, la confianza, el esfuerzo extraordinario y asombroso de un persistente y visionario inversionista dominicano, quien, junto a los miembros de su honorable núcleo familiar, ha puesto de manifiesto su inmenso amor y confianza en su tierra natal donde a pesar de los pesares se puede.

Agregar o aludir algo diferente sería una imprudente manifestación de una mezquindad mayúscula…

jpm-am

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