La campaña electoral y el idealismo partidario

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No hay espacio a dudar que el idealismo político de los partidos ha sido reemplazado por el hedonismo y el pragmatismo en las campañas electorales en nuestros países latinoamericanos, donde la República Dominicana exhibe de manera muy acentuada tal comportamiento de parte de nuestros electores en los procesos electorales del país. Es decir, que los voluntarios dispuestos a sacrificarse en este contexto de la campaña electoral es cada vez menos el número de personas que estarían dispuestos hacerlo por ideología, principios o real creencia en una propuesta electoral, ya que no se lucha por ideas trascedentes. Esta realidad no exonera a conservadores ni a las ideas sustentadas por jóvenes que iban o estaban dispuestas a dar sus vidas porque no temían a morir entre los montes y aves, entre la flora y la fauna, en la lucha por lo que hasta se aceptaba como utopías, ya estos son paisajes y seres humanos de otros planetas o de otros tiempos. No hay la decisión y el interés de hacer patria, es todo lo contrario. En estos momentos en nuestros países las campañas electorales son oportunidades muy propias para encuentros con viejos amigos y divertirse en diferentes manifestaciones de socializar y en muchas de los casos, que casi siempre es la mayoría de ellos, lo son también para cabildear algún empleo o dinerito con los organizadores de las actividades o con el candidato si triunfa o ganarse un dinero en algún servicio pintando paredes o imprimiendo folletos, afiches o realizando algún spot publicitario ya sea de radio o tv. La mayoría de los partidos en América Latina sus “voluntarios” que reparten volantes, folletos o que viven el tiempo completo en las esquinas agitando banderas y con una bocina propagando sus mensajes están preparado para eso, que ya no lo hacen los militantes de los propios partidos, sino que son pagados estos “voluntarios” o pagarles a los propios miembros de estas organizaciones políticas para que puedan realizar estas actividades con amor y eficiencia. Además, gran parte de los participantes en estas grandes concentraciones en las ciudades asistidas por “voluntarios” que deben recibir algún dinerito para el ron, el picapollo y el refresco rojo. Concentraciones estas que nunca han tenido real eficiencia para conseguir votos en las campañas electorales pero se hacen porque el competidor las realiza y se crea la falsa idea que esto dará una ventaja frente a la competencia electoral a pesar de que cada vez más estas concentraciones tendrán menos sentido por la eficiencia y el avance de los medios de comunicación, la internet y las redes sociales en las campañas electorales, que dejará cada vez más en el pasado el uso de estas grandes marchas, concentraciones y caravanas de los partidos en los procesos electorales convencionales. Hay que señalar que en casi todos nuestros países asisten a las concentraciones una alta franja de personas que van a todas las actividades de los diferentes partidos movidos por algún pago y la cantidad de asistencia esta relacionados según sea la paga o para el que coordina estos grupos, que se trasladan de forma mecánica a gritar consignas realizando un trabajo que nunca tiene que ver con la forma que piensan y por tanto votan. Estoy cansado de ver en el país y en otros países latinos candidatos presidenciales y de otras candidaturas que han sacado menos votos que el número de personas que han asistido a su concentración o que tienen “organizado” en su padrón electoral. En nuestros países no existe ya la posible cultura suplir económicamente al partido manteniéndolo con la cotización para su supervivencia; propio esto en Estados Unidos de los demócratas y republicanos. Las campañas se han financiado siempre, en nuestros países de otra manera, que ni los empresarios ya van teniendo la importancia financiera para las campañas, sino que el dinero es aportado a los candidatos por funcionarios, exfuncionarios y el dinero oscuro de la corrupción y el narcotráfico en muchos de los casos en nuestros países en América Latina, donde la República Dominicana no sea escapado de esa realidad lamentablemente. Esto explica que los electores comunes, “colaboradores” de las campañas y los propios miembros de los partidos, así como los directivos de campaña vean en estos procesos electorales una buena oportunidad para conseguir algún dinero que le permita resolver problemas personales ya sean estos grandes o pequeños, lo que explica que este hecho se venga reforzando cada vez más en estas sociedades consumistas y populistas, regidas por el dinero donde los propios militantes de los partidos latinoamericanos son los que más corrompidos están en este sentido, quedándose casi siempre con la mayor cantidad de dinero que es destinada a las campañas y no se invierten todo con muy pocas excepciones producto esto de las debilidades de nuestras leyes o ley de partido que sanciona de manera ejemplarizadora esta mala práctica No hay dudas que ya son muy pocos en nuestros países, los que trabajan en el puerta a puerta por simple adhesión al candidato o al partido. Aún es menor el número de personas que ya lo hacen por principios ideológicos y tesis por las que en otros tiempos se daba hasta la vida y se sacrificaba a toda la familia. Es decir, que las campañas ideológicas cada vez es de minoría movidas por ideas y principios éticos que ya en nuestros países tienen poco espacio en la mente del nuevo lector al que hemos analizado o descrito y por tanto por lo general son pocos exitosas porque están escasos los auténticos y reales representantes de estas ideas con la creatividad y la credibilidad para impulsarlas con grandes éxitos. Las ideologías de principios éticos están de color gris que las únicas guerrillas con cierta vigencia en nuestros países son ya poco ideológicas. Es imposible de imaginar al Che Guevara, a Manolo Tavarez Justo o a Francisco Alberto Caamaño de Deño o a otros idealistas de otros tiempos participando en bandas armadas que protegen a narcotraficantes y que viven y se sustentan con el secuestro y la extorsión como vemos que hacen ahora muchos de los que se dedican a “luchar” por esa alternativa política de cambio en esta etapa en el mundo, que se discute tanto que ya serán posible por otras vías después de la guerra fría, aunque entiendo que estamos en presencia de la otra guerra pero caliente. Todo esto explica, en definitiva que los nuevos votantes tienden a no participar en la política militante activamente y si suelen hacerlo no lo hacen movidos por razones políticas ideologicas o de principios éticos sino por motivaciones pragmáticas de lo que pueden conseguir en ese momento porque ese es el espejo que le refleja los hechos de sus representantes. En definitiva el dinero es abierto y vulgarmente, el principio y el norte de estas sociedades en la que vive el nuevo votante. No hay demanda o muy pocas existen de una persona o de un grupo que no tenga detrás la búsqueda abierta y franca de recursos económicos no ideas de principios. El lector muy bien eso lo sabe y esto es parte de su percepción de la política que se observa en los partidos y en los líderes en la mayoría de nuestras naciones lamentablemente, y por eso en gran medida actúan como tales. mbritomartinez@gmail.com

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