La academia y la investigación como contrapeso al poder político

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El autor es antropólogo. Reside en Santo Domingo

POR RAFAEL PUELLO NINA 

Tratar temas relacionados con la política y academia/ciencia es muy complejo por lo que implica en términos de los grupos de intereses en los diferentes escenarios. En primer lugar porque el poder político en última instancia determina hacia donde se dirigirán las acciones  a favor o en contra  del interés público. Y, en 2do lugar porque desde nuestra formación como república las condiciones dadas no han permitido que los liderazgos políticos (desde y fuera del poder) asuman con pertinencia el mandato constitucional.

Por otro lado, la ciencia/academia como responsable de hurgar por medio de procedimientos sistemáticos, utilizando métodos y análisis con resultados significativos y los profesionales que surgen de nuestras universidades, como corresponsables de concretizar las acciones pertinentes para beneficio de la sociedad, aun distan de la real oferta/demanda del sector público y privado. 

Esa considero es una tarea pendiente, para impulsarnos hacia un desarrollo humano/sostenible.

Hoy vivimos en la llamada época de la Tecnología, la Información y la Comunicación (TIC), para los ciudadanos en sentido general ha sido un avance por su fácil accesibilidad, pero ¿cuál ha sido su impacto en los diferentes estratos sociales?

Las informaciones fluyen “libremente” sin importar la calidad y los contenidos de las informaciones, quién la controla para evitar efectos nocivos sobre ciudadanos de  todas las edades/estratos sociales? ¿Tenemos hoy la oportunidad de darle un sentido positivo a la Tecnología, Información y la Comunicación?

Es el desafío ante un mundo globalizado y más complejizado con la aparición de la Covic-19. Adaptarse a un nuevo modo de vida sugiere una reingeniería de los saberes conjugados (multidisciplinariedad/interinstitucionalidad), ponerlo sobre la mesa y buscar las respuestas a las soluciones más pertinentes. Nuestro sistema educativo y la Investigación Científica/poder político andan por su fuero y esta pandemia nos ha mostrado las debilidades que durante décadas hemos padecido.

El poder político, como protagonista decisorio y determinante para las acciones del bien común y el pueblo como depositario de la confianza a quienes detentan el poder, debe ser una preocupación de primer orden, resultando éste un tema tabú durante la historia republicana. Hemos heredado desde nuestra fundación pautas de comportamiento ajustados al interés personal/grupal y con ello el nepotismo, clientelismo u otras derivaciones. Las pautas ideales que rigen las normas de las sociedades para la cohesión social están rezagadas, esperando despierte de su indefinido letargo.

En mi experiencia como servidor público durante 30 años, Académico/docente e investigador he observado el distanciamiento existente entre estos elementos, indispensables para una gestión pública eficiente, sobre todo en aquellos ministerios donde el accionar/aplicación recae en la población más vulnerable. La aplicación a mediano y largo plazo de determinadas políticas públicas no necesariamente son garantes de un beneficio exitoso para los ciudadanos, muy por el contrario retrotraen el desarrollo y la calidad del gasto.

A menos de 6 meses del nuevo gobierno, en medio de una pandemia se dificulta la gobernabilidad. Momento importante  en donde el sector público, el privado, instancias políticas, sociedad civil, interpongan primero el interés nacional. No puede haber resultado en la política pública sin la interacción pertinente entre el poder político  y la academia/ciencia, sobre todo en los ministerios que demandan la formación de una ciudadanía responsable con las competencias y adecuación a los nuevos requerimientos de la pandemia y la post-pandemia en un mundo interconectado.

La interacción entre poder político y la academia/ciencia debe ser de primer orden, de manera horizontal. La práctica en ese sentido es totalmente contraria, sobreponiéndose generalmente el poder político. Este accionar ha sido la puntilla en el zapato, dando pie a manifestaciones aberrantes en la llamada democracia como despotismo, nepotismo, clientelismo, entre otros. Estas acciones impactan negativamente en la calidad del gasto público, afectando a la población más vulnerable.

Muchos de los programas sociales implementados son asistencialistas, coyunturales y expresan el carácter condicional de los mismos; en muchos casos obedecen al proselitismo político. El asunto está en la asistencia/aplicación y fiscalización de esos programas  por profesionales  de la ciencia sociales. Se trata de ayudar a cambiar una condición social (pobreza) por otra (clase media) y para esto se necesita de las  disciplinas como la Antropología, Sociología, Psicología Social e instituciones gubernamentales y no gubernamentales con competencia en la gestión pública/privada y en áreas específicas.

Qué relación existe entre la Academia/ciencia y el Estado para que estos programas saquen de la pobreza a millones de munícipes? Esta tarea no es del todo fácil y requiere de la integración/adecuación de nuevos modelos que no necesariamente partan de la óptica de desarrollo de las ciudades urbanas.

Las comunidades rurales y los nuevos barrios formados en las capitales de provincias así como las comunidades fronterizas tienen sus especificidades. La visión de desarrollo en cada caso obedece a  necesidades de bajo costo, sobre todo en las regiones más apartadas de las capitales de provincia y en las comunidades fronterizas.

Cuál es el dilema entre el Poder Político y la ciencia/academia? Groso modo propongo  dos formas de ver las acciones a acometerse hacia los munícipes. Por un lado se piensa en la aplicación de estas acciones con miras a fortalecer la institucionalidad y el cumplimiento del deber de los gobiernos a sus ciudadanos. Y por otra parte la visión inmediatista/coyuntural que en mi opinión favorece la visión política y del político pues miran al ciudadano como una fuente de votos a futuro y no como un servicio público para mejorar las condiciones de vida. 

Las acciones públicas cuyos resultados son a largo y mediano plazo, pero son productivas, no son del interés de estos últimos. Invertir en investigación, preparar profesionales de  3 y 4 nivel, formar profesionales y profesores para un nuevo modelo educativo de calidad, implementar un sistema integrado para combatir la pobreza, reforestación,  investigación científica, entre otros requiere de tiempo. Implementar mega construcciones, carreteras, avenidas, representan lo palpable, lo realizable a mediano o corto plazo. Esto he visto como, progreso, desarrollo,  al mismo tiempo es lo asumido porla instancia política.

No podemos hablar de disyuntiva entre el poder político, la ciencia y la academia, pues el primero a lo largo de la historia humana  ha mantenido el poder de decisión. A pesar de esta situación, de la forma de hacer política (poder público) se debe reflexionar. Si desde el gobierno nacional/municipal se planifican las acciones a corto, mediano y largo plazo y no se cuenta con personal competente en las diferentes disciplinas, la calidad del gasto público se hace más deficiente.

Desde esta perspectiva planteo que la eficiencia de la política pública es directamente proporcional a la calidad y competencia de gestión pública; a su vez esta depende de una buena calidad de la educación e integración de la investigación aplicada.  A futuro inmediato la acción Academia/investigación científica es el contrapeso para mejorar políticas públicas más eficientes.  

 rafaelpuellonina@yahoo.com          

 JPM

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ASURBANIPAL
3 dias hace

Su articulo tiene muy buenas intenciones pero debe ser actualizado luego del ascenso del PLD 1996 y la aplicacion de las politicas neoliberales , se crearon unos monopolios que no permiten la movilidad social ni se sienten parte del pais por tanto su deseos es maximizar sus ganancias , de ahi que no se preocupan en que se generen empleos para los egresados de las universidades debilitando la clase media deterirando el nivel de vida del pueblo