Guitarras y violines: los debates sobre la reforma de 2015 

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El autor es abogado y profesor universitario. Reside en Santo Domingo

El tema relativo a la reelección presidencial retornó por enésima vez al debate público nacional en la primera semana del mes de agosto de 2014, cuando empezó a circular por las redes sociales (Acento, 8 de agosto de 2014) un breve video a favor de la continuación en el poder del presidente Danilo Medina más allá de 2016, año que debía ser el punto final de su mandato conforme al artículo 124 de la Constitución, que expresamente prohibía la reelección sucesiva.  

No obstante, varios días después, Reynaldo Pared Pérez, presidente de la Senado de la república y secretario general del PLD, advirtió que era “una aventura que no conduce a nada positivo” impulsar un proyecto reeleccionista porque la Constitución lo prohibía, y reiteró que él estaba buscando la candidatura presidencial por su organización política para las elecciones de 2016 (Listín Diario, 15 de agosto de 2014).    

En ese mismo mes, en un almuerzo-conversatorio con periodistas en el Palacio Nacional, Medina dijo que hablaría sobre el tema “en su momento”, aunque adelantó que a ninguna de sus hijas le interesaba que él continuara en la presidencia de la república, y que en este sentido “ellas piensan igual que su papá” (Listín Diario, 20 de agosto de 2014).  

Más adelante, algunos funcionarios empezarían a plantear que Medina debería tener la “oportunidad” de agotar un segundo período. Uno de los primeros lo sería Ramón Ventura Camejo, ministro de Administración de Personal, quien planteó modificar la Constitución para restablecer el “modelo norteamericano de permitir dos períodos presidenciales consecutivos”, que “es el más democrático”, además de que 8 años son suficientes “para que un presidente pueda cumplir su propuesta programática” (Listín Diario, 2 de octubre de 2014). Luego, Ventura Camejo insistiría en el tema señalando que Medina tenía una preferencia entre los electores de un 65 por ciento, y dejando la impresión de que estaba abogando por la repostulación de este último (Hoy, 9 de noviembre de 2014).   

En noviembre de ese año 2014, el mandatario sugeriría otra vez que no estaba pensando en reelección (El Caribe, 14 de noviembre de 2014), aunque en las redes sociales ya se desarrollaba una campaña en favor de su repostulación para las elecciones del año 2016.  

El primer semestre de 2015 fue escenario de abiertas desavenencias entre los peledeístas a propósito de la posibilidad de la reelección de Medina, y quienes la auspiciaban estaban siendo contestados por los seguidores del expresidente Leonel Fernández (que aspiraba a ser candidato de nuevo) y de otros líderes del PLD.  

Parecida situación se producía en la oposición: el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se oponía a la repostulación Medina esgrimiendo razones de “principios”, el PRSC y la FNP planteaban que se oponía específicamente a la de Medina (o sea, únicamente de manera coyuntural), y Alianza País y varios grupos de la izquierda antisistema manifestaban su beligerante aversión a la misma.         

En el caso del expresidente Fernández (según testimonio nunca desmentido del periodista César Medina -Listín Diario, 29 de junio de 2014-), su posición en principio era la de que él estaría dispuesto a apoyar a Medina si la mayoría del PLD y del país decidía (pues seguía creyendo que “lo ideal para un buen gobierno son dos períodos”), pero que no compartía que se modificara la Constitución sólo para que un mandatario aspirara.  

De manera específica, Fernández le aseguró en Madrid al comunicador que “no me opondría (a la reelección de Medina), si eso es lo que determina la mayoría… lo que decide el partido y lo que quiere la gente… Eso es lo que yo siempre he creído: que un Presidente (sic) con altos niveles de aceptación debe agotar dos períodos en el poder”. Y en cuanto a la modificación de la Constitución para hacer posible la repostulación, el líder peledeísta agregó: “Jamás nos opondríamos a la decisión del partido. Si eso es lo que quiere la mayoría, eso también es lo que queremos nosotros” (Ibídem).   

Esta actitud del exmandatario, cuyos niveles de aceptación popular como eventual candidato presidencial del PLD para las elecciones de 2016 eran bastante altos, tenía respaldo en una buena cantidad de dirigentes de todos los niveles en su organización política, y específicamente en 62 diputados y 16 senadores del PLD, que no sólo podían oponerse a una reforma constitucional, sino que también eran potenciales miembros de una Asamblea Revisora (7días.com, 20 y 21 de abril de 2015).  

Por otro lado, resulta curioso que muchas personalidades y líderes nacionales, frente al proyecto continuista de Medina, modificaron sus puntos de vista sobre el tema de la reelección presidencial, pues los que empezaron a levantar ahora discrepaban notablemente de los habían planteado anteriormente.   

Así, Margarita Cedeño fijaría una nueva posición, tal y como lo informó el diario Hoy: “La vicepresidenta de la República… reconoció que el presidente Danilo Medina está haciendo un excelente gobierno a favor del pueblo dominicano y afirmó que aunque existen sectores que están promoviendo su reelección, lamentablemente la Constitución se lo prohíbe” (Hoy, 23 de enero de 2014). Por supuesto, hay que recordar que también en 2011 la Constitución se lo prohibía a Fernández, pero ella abogó en su favor alegando que es “el pueblo (que) quiere la reelección” (Listín Diario, 14 de enero de 2011).   

Algo similar ocurría con Rafael Alburquerque, quien según el periódico Diario Libre ahora creía lo contrario: “El ex vicepresidente (sic) de la República… consideró que la repostulación del presidente Danilo Medina tiene como mayor obstáculo el hecho de que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no cuenta con los legisladores suficientes para modificar la Constitución y permitir la reelección… El obstáculo principal para esa repostulación es la reforma constitucional que va a requerir el voto de las dos terceras partes del Congreso Nacional” (Diario Libre, 20 de agosto de 2014). Naturalmente, la composición partidaria del Congreso Nacional era en esos momentos la misma de 2011, cuando él aseguró que con la reelección de Fernández sería la “RD que se beneficiará” (diariodominicano.com, 14 de enero de 2011).  

En el coro de los que cambiaron sus creencias anteriores sobre la reelección se encontró en esos momentos hasta el Cardenal López Rodríguez, quien a pesar de que en 2008 (a propósito de la candidatura continuista de Fernández) había considerado que “es el pueblo el que tiene que decidir si quiere la reelección presidencial”, porque “los que no han podido llegar al poder son los que han querido satanizarla y maldecirla” (Listín Diario, 30 de julio de 2008), ahora sostuvo que Medina “ha hecho un buen gobierno”, pero se opuso a que se recurra a la modificación de la Constitución para hacer posible una reelección del mandatario… López Rodríguez sostiene que no se puede estar cambiando de manera antojadiza la Carta Magna para acomodarla a una situación o a una gestión gubernamental” (Diario Libre, 10 de septiembre de 2014).   

En cuanto a los dirigentes de la FNP su planteamiento de ahora no distaba mucho del que habían hecho en 2010, conforme a una reseña publicada por El Nuevo Diario: “El diputado de la Fuerza Nacional Progresista Vinicio Castillo Semán consideró correcta la posición del ex Presidente (sic) Leonel Fernández sobre una eventual repostulación del Presidente (sic) Danilo Medina si así lo determina la voluntad de la mayoría del pueblo dominicano… “La única vía democrática es consultar al pueblo vía referéndum si aprueba que el Congreso Nacional se avoque (sic) a una modificación que permita la reelección del Presidente (sic) Medina. Lo que no se puede es repetir la historia de la reelección de Hipólito Mejía y la reforma del 2002″ (Listín Diario, 30 de junio de 2014).    

Más adelante, en febrero de 2015, en el marco de una intensa campaña de los partidarios de la reelección, se producirían acontecimientos que marcarían dentro del PLD el rumbo que tomaría el asunto: la escandalosa denuncia del confeso narcotraficante Quirino Ernesto Paulino en el sentido de que había contribuido económicamente con la campaña electoral del expresidente Fernández; la reunión del Comité Político del 19 de abril en Juan Dolio, que aprobó la reelección; el discurso de Fernández del día 30 del mismo mes, en el reiteró que su oposición a la reelección se basaba en una defensa de la Constitución; y el sometimiento el 1ro. de mayo de un proyecto de ley de declaratoria de necesidad de la reforma, por parte de 13 senadores encabezados por Reynaldo Pared Pérez.  

El proyecto de referencia no contenía argumentación alguna para intentar legitimar o justificar la necesidad de la reforma: se limitaba, usando la retórica ritual de las disposiciones de su tipo, a señalar el “objeto” del mismo en términos puntuales: permitir que el presidente tenga derecho a optar por “un segundo y único período constitucional consecutivo”, y establecer una disposición transitoria para preceptuar que éste “no podrá presentarse para el siguiente periodo y a ningún otro” (página Web del Senado, 1ro. de mayo de 2015). Era obvio que el proyecto contenía las bases matrices para un acuerdo entre los sectores de Medina y Fernández en el PLD a fin de garantizar que el primero no optara por una nueva postulación para las elecciones de 2020.         

A pesar de que durante algunas semanas se mantuvo la oposición a la repostulación de Medina de parte de los seguidores de Fernández, el 18 de mayo el Senado de la república (controlado casi totalmente por el PLD) votó la ley de reforma a unanimidad (Acento, 28 de mayo de 2015), mientras que en la Cámara se aprobó (148 votos a favor y 38 en contra) el 2 de junio (Acento, 2 de junio de 2015). La ley fue promulgada por el presidente Medina el mismo día 2 de junio.  

Durante varios días se había rumoreado que el sector de Medina tenía cooptada a una buena parte de los congresistas que seguían las orientaciones de Fernández, y también que existía un arreglo en el mismo tenor con varios partidos, entre ellos el PRD y el PRSC, que tenían una cantidad no desdeñable de legisladores. Los hechos, en realidad, fueron estos: en el PLD se hizo un acuerdo de 15 puntos que unificó a sus legisladores alrededor de la aprobación de la reforma (Almomento.net, 28 de mayo de 2015), el pacto con el PRD fue confirmado por Ruddy González, su vocero en la Cámara de Diputados (El Día, 2 de junio de 2015), y el PRSC instruyó abiertamente a votar a favor de la reforma (El Día, 2 de junio de 2015). Sólo el PRM, Alianza País y algunos otros partidos opositores pequeños mantendrían su posición de rechazo a la reforma.     

Así, pues, la Asamblea Nacional, investida de poderes como Asamblea Revisora de la Constitución, se reuniría el 6 de junio, y aprobaría la reforma con 181 votos a favor (incluyendo 2 del PRM: José Morales Cisneros, diputado de Samaná, y Fabio Vargas, diputado de Barahona), 39 en contra (incluyendo uno del PRD y un expeledeísta) y varias abstenciones y ausencias.   

El nuevo documento sustantivo sería proclamado oficialmente el 13 del mismo mes, y quedó modificado el régimen de elección presidencial para reestablecer el modelo estadounidense de dos períodos consecutivos y “nunca más”. No obstante, el texto aprobado tenía una curiosidad: se le eliminó la palabra “único” al proyecto original (para el artículo 124), que decía que el presidente podría “optar por un segundo y único período constitucional consecutivo”.   

    lrdecampsr@hotmail.com 

JPM

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