Gobierno y oposición
Amplios sectores de la sociedad dominicana, entre ellos, conservadores, liberales, minorías y representantes de la sociedad civil preocupados por la institucionalidad democrática han depositado su esperanza en qué el nuevo gobierno encabezado por el presidente Luis Abinader Corona, cumpla con las expectativas de cambios que generó la salida del poder del PLD, tras 16 años de gobiernos.
A ello se suma la actividad parlamentaria en el Congreso Nacional, compuesta por un número importante de representantes de los partidos políticos donde también el PRM cuenta con una mayoría cualificada para aprobar según sea el caso, y ahí es donde entra el papel de la oposición política, no sólo desde las sedes de los partidos, sino desde las entrañas mismas de las instituciones públicas.
De acuerdo con los resultados de las últimas elecciones, el partido oficial tiene una holgada mayoría legislativa y también municipal, no obstante, también allí, necesitará del consenso con la oposición política para sacar adelante ciertas iniciativas a modo de políticas públicas que requieren de legitimidad institucional y política.
Para eso el gobierno tendrá que andar con pie de plomo y gran tacto político, puesto que probablemente contará con dos tipos de oposición: una rabiosa que liderará el PLD luego de los primeros sometimientos judiciales tras la designación de Mirian Germán al frente del Ministerio Público, pero que en principio, coqueteará con el gobierno con la intención de obtener un borrón y cuenta nueva, mientras que el tercer partido del sistema, “Fuerza del Pueblo», segunda fuerza política en el Senado de la República, haría en todo momento, o al menos hasta la segunda mitad de legislatura presidencia una oposición constructiva, no complaciente por la razón de que, al ser un partido nuevo, necesita dedicar tiempo a trabajar su estructura organizativa y línea política estratégica, aunque ya trabaja la parte orgánica y cuenta con un líder como el Dr. Leonel Fernández Fernández quien demostró que es capaz de cambiar el escenario político nacional. A Leonel se le podría definir como el arquitecto de la victoria de Luis Abinader y el PRM, y el verdugo de Danilo y el PLD, pues los llevó al poder y lo quitó.
En tanto cuando un partido opositor hace causa común con el Gobierno en aquellos asuntos considerados de Estado, ambos ganan admiración ante un electorado que tiene cuatro años para cambiar el orden de las cosas y mantenerla.
Este principio debe ser puesto en práctica por unos y otros, al margen de la legítima lucha por el poder, porque así funciona la democracia.
luiscolumna2000@gmail.com
JPM

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.Nunca con tus comentarios ambivalentes, eres leonelista, pero no querías perder el puesto, ya todo paso no hay mas DANILO, escribe claro.