Fortalecer los sistemas de áreas protegidas ante la crisis ambiental 

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(Los autores son Presidente y  Vicepresidente de la  Asociación de Amigos de los Parques Nacionales. Residen en Argentina) 

POR NORBERTO OVANDO Y ADALBERTO D. ALVAREZ

Las áreas protegidas y sus paisajes de conectividad constituyen una solución natural frente a los impactos del cambio climático, la presión demográfica y la pérdida de biodiversidad.  Los sistemas de áreas protegidas nacionales tendrán que ajustarse y, en ciertos casos, expandirse para cumplir con el papel de amortiguamiento y adaptación a los potenciales cambios del clima

Recordemos que representantes gubernamentales, expertos, comunidades,  pueblos indígenas, Guardaparques y ONGs ambientalistas de los 33 países de América Latina y el Caribe acordaron al cierre del III Congreso de Áreas Protegidas de América Latina y el Caribe de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por sus siglas en inglés) impulsar mecanismos que mejoren la calidad y efectividad en la gestión de las áreas protegidas y conservadas, al reconocer la invaluable importancia que tienen estos reservorios naturales para la vida de numerosas especies, la lucha contra el cambio climático y el bienestar de la sociedad.

De esa reunión surgió la Declaración de Lima” donde se declaró al 17 de octubre de cada año el Día de las Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe” como una oportunidad para valorar a las Áreas Naturales y Culturales importantes para nuestro bienestar como así también un aporte para enfrentar los desafíos que requiere la gestión de áreas protegidas.

El concepto de área protegida no se limita a aquellas formalmente reconocidas para su conservación, sino que incluye a todo aquel espacio apreciado por su de valor natural y cultural.

La biodiversidad y las áreas protegidas son fundamentales para fortalecer la resiliencia tanto de poblaciones humanas y de ecosistemas ante el cambio climático, mitigando los impactos de eventos climáticos extremos y garantizando la provisión de servicios ecosistémicos clave.

Las áreas protegidas y conservadas son consideradas como el mecanismo más efectivo para la conservación de la biodiversidad. Los aportes de las áreas protegidas y conservadas a la humanidad son innumerables y esenciales e incluyen, entre otros, los servicios de polinización, plantas medicinales, agro-biodiversidad, fuente de producción y recolonización de especies marinas, banco genético, fuente de agua limpia, fuente de energía hidroeléctrica, arrecifes, manglares y humedales para la protección de las costas.

Actualmente, más de 210.000 áreas protegidas cubren el 15% de la extensión terrestre del planeta e incluyen una amplia diversidad de ecosistemas. Las áreas protegidas y conservadas pueden dividirse en terrestres y marinas o marino costeras, o bien en privadas, públicas, comunales, o de carácter mixto; sin embargo, independientemente de esa condición cada país ha definido una serie de categorías de manejo, en las que establece el objetivo principal y se determinan los tipos de actividades permitidas y no permitidas.

Algunos de los conceptos emanados de la Declaración  

¡La próxima década es crucial! Es la última oportunidad que tiene la humanidad para frenar el  cambio irreversible de este modelo de producción, consumo y expansión. Por ello no podemos  permitirnos que las áreas protegidas sigan invisibilizadas y subvaloradas, en todos los niveles, desde  los planes territoriales locales hasta los compromisos globales. Por tanto, elevaremos el nivel de  nuestras ambiciones respecto a los nuevos objetivos para la conservación y el cambio climático.

Hacemos un fuerte llamado a dar especial atención a las áreas marinas protegidas y los océanos en  la región, otorgando una protección contundente y suficiente mediante instrumentos de carácter  vinculante y mayor articulación con los actores dentro y fuera de las jurisdicciones nacionales.

En definitiva, las áreas protegidas y conservadas son fundamentales para la economía, pues representan tanto un costo evitado como un ahorro en los procesos de mitigación y adaptación al cambio climático. Sin ellas, el ser humano no tiene futuro.

Conclusión 

Hacemos un llamado a la acción para incrementar el compromiso de todos los usuarios de la biodiversidad para que día a día, se reconecten las dimensiones de la naturaleza, la economía y la sociedad a través de estas áreas terrestres y marinas vitales para la supervivencia humana como hoy la conocemos.

Desde la Asociación Amigos de los Parques Nacionales sostenemos que las áreas protegidas deben ser una estrategia esencial para contribuir a la salud de las personas y al desarrollo sostenible de nuestra región.

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